
Por Miguel Ángel Marañón Urquidi *-.
Días atrás el país se informaba respecto al resultado de un estudio realizado por The Economist Intelligence Unit, en el cual se calificaba a Bolivia como el mejor país en América Latina en hacer frente a los impactos económicos financieros del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Esta calificación la realizan a través del análisis de variables económicas, así tenemos la baja inflación, en el cual juegan aspectos como el abastecer prioritariamente el mercado interno, el incremento de la productividad y sobre todo el proceso de industrialización en la sustitución de importaciones; acciones que ocasionan que los precios tengan estabilidad. Otra variable es el cumplimiento del pago de los créditos, los que fueron destinados a la instalación de plantas productivas y otros activos que ya generan ingresos.
Pero esta entidad no solo realiza el análisis de la variables “positivas”, sino también el de las amenazas, entre las que destaca la inestabilidad política y social no solo en Bolivia sino en América Latina, que podría convertirse en un factor que desencadene protestas, manifestaciones y desconfianza de la ciudadanía contra las políticas económicas ejecutadas.
Este aspecto es muy bien aprovechado por muchos analistas contrarios al Gobierno, políticos de oposición y también por algunos medios de comunicación. Como claro ejemplo tenemos las noticias falsas, cuyo último rumor que “salió” como notica sensacionalista era el que a los trabajadores se les descontaría de sus salarios un 3% para pagar la Renta Dignidad: no tardaron en aparecer los eternos analistas, quienes se llenaron la boca indicando que era un claro indicio de que el modelo económico ya no funcionaba, que la iliquidez se estaba expresando después de un supuesto “despilfarro” de nuestros ingresos; muletillas que venimos escuchando desde hace 15 años.
Pero este accionar no es accidental ni casual, es algo premeditado de actores sociales que al ver su incapacidad de demostrar a la ciudadanía que el modelo no funciona se aferran a mentiras divulgadas por las redes sociales o muestran datos aislados de determinadas variables, y no se cansan en expresar que el endeudamiento del país prácticamente se duplicó de 2005 a 2021, sin jamás mencionar que en el mismo periodo el PIB de Bolivia casi se cuadruplicó; nos juran que el déficit fiscal (gastos mayores a los ingresos) se da de forma constante desde hace seis años y que traerá graves consecuencias a las finanzas públicas, pero se olvidan decirnos que dicho déficit está destinado a la construcción de carreteras, plantas industriales y otros activos que ya están produciendo ingresos.
The Economist Intelligence Unit es una entidad internacional que realiza análisis de los resultados económicos, financieros y sociales de la mayoría de los países, destacando y elogiando las políticas económicas acertadas así como identificando las posibles amenazas que involucraría un deterioro del desempeño económico a nivel internacional. Bolivia recibe la mejor calificación respecto a las políticas económicas aplicadas para hacer frente a las dificultades ocasionadas por el conflicto bélico, logros que también son reconocidos por organismos como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Lo lamentable en este caso es que, a nivel interno, nuestros analistas busquen encontrar defectos al modelo económico con el propósito de crear una desconfianza en la ciudadanía y de este modo ver llegar su tan ansiada crisis económica.
- Economista.

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