septiembre 3, 2026

El Papirri (primera parte)

Por  Sergio Salazar Aliaga *-.


Tuve la suerte de entrevistar a Manuel Monroy Chazarreta, también conocido como “El Papirri”. Es un cantautor y guitarrista, quien a los siete años ya había comenzado su carrera artística. A continuación dejamos la primera parte de ese diálogo.

La niñez

“Empiezo con la música a los siete años, cuando me regalaron en septiembre de 1967 una guitarra. Una guitarra pequeña que recién la he recuperado, yo esperaba una bicicleta pero, poco a poco, comencé a tocarla, en esa época mi madre tenía una academia de guitarra en el departamento donde vivíamos, en Sopocachi, en el callejón Jáuregui, detrás del Cine 6 de Agosto, tenía como unas 70 alumnas, yo era el único alumno, empecé a tocar con el método estricto de la guitarra clásica pues mi madre había estudiado con Julio Salvador Sagreras y me implementó su método.

Mi primer concierto fue a los ocho años en el Club de La Paz, después dábamos conciertos en el 16 de Julio, el Teatro Municipal, todo esa etapa fue en torno al conjunto de guitarras. Fui un niño precoz ya que a los nueve años ya estaba tocando primeros movimientos de suites de Bach, ‘Capricho árabe’, una composición para guitarra clásica escrita por el español Francisco Tárrega; pero paralelamente mi madre me dejaba empezar a tocar músicas populares, sobre todo de mi abuelo materno Andrés Chazarreta, recuerdo que tocaba la ‘Zamba de Vargas’ que es una obra de su autoría.

Esta cuestión musical se acrecentaba cuando íbamos en tren desde la estación central de La Paz, donde ahora está el Teleférico Rojo, hasta Tucumán, en cuatro días de viajes. Desde noviembre hasta febrero estábamos en la casa de mi abuelo materno y había mucha música, eran unos cuatro meses muy lindos, fue una infancia un tanto dura porque mi padre estaba perseguido por las dictaduras, era un líder boliviano revolucionario, y mi madre mantenía la casa dando las clases. Desde los nueve hasta los 13 años le ayudé dando las clases, así me inicié hasta su fallecimiento, que fue muy temprano porque tenía 54 años, es ahí que me quedé en el limbo, muy golpeado.

Recién en la adolescencia agarré la guitarra nuevamente cuando conocí a Sui Generis, para mí ese grupo fue muy importante, comencé a cantar en el barrio, en la Plaza Abaroa, daba conciertitos a los amigos, ya había incorporado la técnica clásica, pero por ese camino de la popular seguí cuando salía bachiller… como ‘Ojalá’ de Silvio Rodríguez, que me impresionó tanto.

En el año 1979 compuse una de mis primeras canciones, participando en un festival de la canción social en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), donde estuvieron figuras que iban a ser parte de la Nueva Canción Boliviana como Jesús Durán –que ganó el festival–. Yo saqué el segundo puesto, pero también estuvieron Jenny Cárdenas, Adrián Barrenechea, Emma Junaro, el grupo Altiplano. La coyuntura política era muy difícil, se había venido un golpe de Estado comandado por el militar Alberto Natusch Busch y habíamos salido a las calles a luchar contra los tanques para defender la democracia reciente.

El año 80 fue igual, lamentablemente se vino el golpe de Luis García Meza, con su ministro del Interior Luis Arce Gómez, quienes hicieron temblar Bolivia. Es ahí que tuvimos que salir con toda mi familia al destierro en México, pero eso ya es otra historia.”

México

“Las primeras canciones que hago justamente van a hacer en el destierro mexicano, antes había hecho dos, una que se llama ‘Hoy es domingo’ y la otra ‘Hasta ahorita’; que las sigo cantando en los concierto que doy. En México me doy cuenta que quería estudiar música, pero el esquema de los conservatorios no contemplaba a cantautores o música popular, eran academias rígidas, con planteamiento eurocéntrico educativo, por lo que tuve que ingresar y tratar de adaptarme estudiando tres años de guitarra clásica, logrando un muy buen nivel guitarrístico, pero que yo no lo veía con mucho futuro porque no quería ser concertista; paralelamente comencé a componer.

Retornando a Bolivia el año 1984, cuando se abrió la democracia con la Unidad Democrática y Popular (UDP) del presidente Siles Zuazo, traía ya el primer disco que se llama ‘Hasta ahorita’, son la mayoría canciones compuestas en el exilio mexicano, a donde fui como familiar porque los perseguidos fueron mi padre, mi hermano, mis primos, pero fue muy importante para mí porque ahí compuse ese primer disco.

En democracia se forma un lindo movimiento de la canción boliviana, donde participábamos sobre todo en conciertos en el café de arte y cultura que organizaba Huascar Cajías, en esa época voy componiendo otro disco que se va a llamar ‘Cuenta cantos’, ahí sale una canción interesante: ‘Historia de Maribel’, una de las primeras que habla del asunto de la igualdad de género.

Por otro lado, doy un examen de méritos para ser el director del Taller de Música de la UMSA. En ese entonces la universidad tenía talleres de Arte y yo gané el de Música, estuve de director desde 1986 hasta 1990, reorganizando lo que ya había pasado antes en ese Taller Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos que dirigía el maestro Cergio Prudencio, además componiendo y organizando cursos.”

Apodo “El Papirri”

“Es un apodo que no es desde el inicio de mis discos. En estos dos primeros discos que te menciono estaba como Manuel Monroy Chazarreta. El año 1990 fui al Japón y ahí fue que, como guitarrista, el maestro Ernesto Cavour organizó unos conciertos y me dijo ‘vos eres El Papirri, mi amigo Papirri se ha muerto así que ahora vos eres’, y me quedé con eso.”

Japón

“Mi estadía en Japón fue muy interesante porque me quede prácticamente cuatro años, fue como vivir en otro planeta, en el mundo del revés, pero había que adaptarse también ahí. Tenía una compañera que estaba haciendo una maestría, ella era boliviana, vivíamos en una ciudad llamada Fukuoka en la isla de Kyushu, ahí no existía nada de español e inglés hablaba muy poco, tenía muy poca base, me dediqué a estudiar guitarra otra vez y armé un repertorio que incluía piezas de guitarra latinoamericana, fue ahí que conocí a Alfredo Domínguez, el trabajo que hacía; yo tocaba Antonio Lauro, Leo Brouwer, Villalobos, piezas de mi abuelo, pero no tocaba nada de Bolivia en mi guitarra instrumental, así aumenté a Domínguez.

Comencé a presentarme en unas peñas, también tocaba mucho bossa nova, tuve que aprender y estudiar bossa nova. Después comencé a tocar música boliviana al estilo de Savia Andina, Kjarkas, y algunas canciones mías.

Gané mucha experiencia en vivir en país como Japón, tan interesante, aprender el idioma, estudié en el centro de estudiantes de extranjeros en la Universidad de Kyushu, con un intercambio de que yo jugaba fútbol para la universidad; además tocaba en algunas actividades. ”


  • Cientista político.

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