julio 3, 2022

Cóndor: “La música mantiene la memoria viva”

Por Enrique Claros *-.


Carlos Germán Sbarbati, más conocido como “Cóndor”, es un reconocido rockero argentino, voz de Bersuit y De Bueyes, con una trayectoria artística de casi cuatro décadas que le ha permitido subir a escenarios de todo el continente americano.

El mes pasado visitó La Paz para presentar su primer álbum en calidad de solista, Rabia al silencio, publicado en pandemia, donde registra un marcado estilo folklórico, a modo de homenaje a Atahualpa Yupanqui.

Para hablar de ese trabajo, de su infancia e inicios musicales, de sus raíces e influencias en el arte, de su proyecto como solista así como de su labor en las legendarias bandas mencionadas, nos encontramos con Cóndor para sostener el siguiente diálogo. Cabe agradecer a Esteban Reynoso y Gimmer Illanes por posibilitar la entrevista.

Estuviste en Bolivia años atrás con Bersuit, ¿cómo se da esta nueva visita? ¿Y cómo nace la idea de lanzarte como solista?

Carlos Germán Sbarbati (CS).- Esta visita viene tratándose de gestar desde hace años. Mi carrera como músico arrancó a muy temprana edad, era un niño cuando por primera vez llegó la guitarra a mis manos. Mi casa era una casa muy musical y mi padre era un melómano, tenía muchos discos de tango y de folklore y nos hacía escuchar o prendía la radio –tenía la “spica”, una radio muy chiquita–, y siempre escuchaba música. Mi madre igual era amante de la música. Ellos no eran músicos, pero sí amaban la música y era una casa muy musical.

Ya a los siete años llega por primera vez la guitarra y ahí empecé a tocar, a estudiar guitarra, un vecino que era un compositor de música del litoral hacía una vez por año una fiesta que se llamaba “La Fiesta de la Amistad” y que duraba de continuado viernes, sábado y domingo, donde la gente traía su propias comidas y de tomar, y viajaban músicos de música litoraleña puntualmente, y había más músicos que personas comunes en las fiestas. Entonces en vez de corretear entre las mesas, como los otros niños que estaban ahí, me sentaba al pie de esos músicos a verlos tocar y a entender que quería ocupar ese lugar.

Después dediqué un largo tiempo de niño y adolescente a hacer folklore, me considero un folklorista que armó una banda de rock en su barrio, con los amigos, y se fue para el lado del rock… y una cosa llevó a la otra, y hoy estoy en Bersuit; sin embargo, sigo siendo aquel folklorista que de niño ¿no?

¿Qué conocías de Bolivia y qué músicos podrías ahora mencionar o con cuáles mantienes contacto?

CS.- Vinimos con Bersuit en algunas ocasiones, pero no tengo muchos datos, salvo la música más popular de aquí, como Los Kjarkas, que hasta mi padre me los hacía escuchar. Ahora vengo de solista y con ganas de abrir más la cabeza y escuchar un poquito más de música de acá.

El enlace actual con Sobrevigencia, ¿cómo se da?

CS.- El enlace se da porque, teniendo en cuenta que iba a venir a hacer promoción a Bolivia, Esteban Reynoso, que ya viene años trabajando con músicos y lleva músicos de Bolivia para allá y viceversa, armó una serie de reportajes y de cosas, y ellos son una banda que hace folklore boliviano y aparte buenos músicos y buena gente por supuesto, de hecho varios de sus músicos van a formar parte de mi banda exclusiva boliviana; se pusieron a sacar un montón de mis canciones del disco, suenan hermosas, la verdad que son unos musicazos y unas personas divinas.

Rabia al silencio salió en pandemia y ya tiene más o menos un año de vida, ¿lo giraste por algún lado?

CS.- En Argentina lo giré, pero en Buenos Aires, donde estuve haciendo una serie de peñas llamadas “La Peña del Cóndor”. Lo hice en un lugar emblemático de rock, el Auditorio Oeste, un lugar que no está institucionalizado como folklórico, así que de a poquito estoy haciendo las peñas, voy por la tercera, y allí invito artistas folklóricos que vienen a acompañarme y a grupos de danza folklórica que animan las fiestas, hay mesas donde la gente come, toma y escucha buen folklore. Siempre abre un artista emergente, después algún artista un poco más reconocido y cierro yo, invitando a músicos y músicas que vienen a acompañarme. Obviamente, ahora como volvió todo al ruedo tengo que buscar los huecos de Bersuit para hacer todo eso.

Has sido cantante de coro, has hecho canto lírico y obviamente rock con Bersuit, que mezcla y fusiona bastante, y con De Bueyes algo similar, ¿cuáles son tus esencias?

CS.- Mi esencia está en la música, yo entiendo la música… es como que la percibo, no tiene género para mí. Tengo facilidades, porque al ser profesor de canto desde hace años escucho cuando alguien canta tango que hay “yeites” (trucos para adaptar la voz) que utiliza para cantar ese estilo de música, con qué sentimiento lo hace. Yo le pongo el mismo sentimiento a cualquier estilo, pero hay ciertos “yeites” en la voz que hacen que un tanguero suene como tanguero, que un folklorista suene como folklorista, que un rockero suene como rockero, que un lírico suene como lírico; yo tengo todos esos recursos, y los utilizo para cada estilo.

Tu disco es de folklore, que es lo que te atraía desde niño, ¿cómo nos llega este trabajo en particular? ¿Cómo elegiste las canciones? ¿Cómo sellas tu homenaje a Don Ata?

CS.- Por el título que lleva el disco, ese es mi homenaje; aparte puse dentro del disco “Le tengo rabia al silencio”, que es una milonga de Don Ata que me representa muchísimo, porque era un niño introvertido y la música me enseñó a comunicarme, a poder hablar, a expresarme y a un montón de cosas.

Después lo elegí por los colores que tiene el folklore argentino en toda su latitud, tiene variados estilos el folklore argentino, por tanto traté de colorear un poco eso, mi infancia haciendo con mi hermano “Cielo de las palomas”, que es un rasguido doble acompañado por Los Hermanos Núñez, a quienes conozco desde hace veinticinco años, dos folkloristas de Misiones.

Luego traté de buscar colores distintos, cosas que me llevaban a mis raíces y a mi niñez. Y, bueno, invité a participar a amigos. Hay temas míos, temas de Dani y Pepe de Bersuit, y un montón de cosas que tienen que ver con mis recuerdos, mis sentimientos, con mi viejo –que fue el que me puso la música en la cabeza y en el corazón–. El disco tiene que ver con eso, fundamentalmente con mis raíces.

No has dejado Bersuit, ¿prevés continuar con este proyecto? Solista, folklorista…

CS.- Por supuesto, por ahora estoy con un disco muy nuevo y quiero que la gente lo conozca, que trascienda y crezca.

Bersuit va a seguir siendo mi banda madre siempre, puedo hacer estas dos cosas paralelas porque mi manager es el de Bersuit, al igual que el sello discográfico, es decir, nada va a hacer que uno se pise con otro. Quizás voy a tener poco tiempo para poder desarrollar mi carrera como solista, pero no me molesta, sigo haciéndolo, porque cuando no estaba con Bersuit me iba a peñas a cantar con amigos o se armaban guitarreadas en los patios de sus casas, para mí es algo normal.

Es como que compones pensando en ti, en tu raíz folklórica y no necesariamente en Bersuit…

CS.- A veces me salen cosas folklóricas y a veces cosas para Bersuit. Cuando compongo a ratos la musa va para un lado o para otro.

Entiendo que el apelativo de “Condor” viene por una anécdota de las caricaturas, ¿cómo se da esto?

CS.- Era un niño que en la escuela primaria y en los recreos o llevaba la guitarra o salía a leer la revista Condorito, por lo que mis amigos y mis compañeros de curso me apodaron “Condorito”.

Al crecer y pasar a la secundaria con mis compañeros seguimos compartiendo el estudio y uno me dijo: “Ya no eres más Condorito, ahora eres Cóndor”.

Después ya tomó otra transcendencia, ya es mi nombre, la gente me reconoce como Cóndor, mi madre y mis hermanos me dicen Cóndor… ya soy Cóndor.

Con Bersuit y con De Bueyes cantaste temáticas muy variadas, ahora tienes una selección de canciones de otros y también propias, ¿dónde está la inspiración del Cóndor? ¿Cómo compones, desde la música, desde la letra, ambas a la vez?

CS.- No soy un compositor, o sea, lo soy porque tengo algunas canciones, pero no tantas; me agarra muy de vez en cuando la música. Por ejemplo, no tengo tantas como mis compañeros Juan Subirá, el tecladista o Pepe Céspedes, que están componiendo todo el tiempo. Entre disco y disco Juan viene con 20 o 30 canciones compuestas.

A mí a veces me agarran momentos donde estoy inspirado y escribo algo y se me corta y lo dejo, y por ahí pasa un tiempo y vuelvo… Tardó mucho en componer canciones, aunque a veces hay unas que me salen en cinco minutos; pero no soy un compositor que está constantemente creando.

“Quiero que compartas mi ilusión/ En esta zamba que es canción y que no deja de nombrarte”, le cantas al amor, ¿qué ilusión deseas compartir con tus canciones?

CS.- Mi ilusión, en ese momento, era compartir mi vida con esa persona, la ilusión de ser feliz, la ilusión de estar enamorado. Cuando uno está enamorado es toda una ilusión.

Tienes una canción que podríamos calificar de infantil, “Mi Rey Mago”, hemos hablado del niño Cóndor…

CS.- Esa canción la compuso un adolescente Cóndor. Tenía 17 años cuando la hice y estaba guardada y esperándome, porque la mostré a un montón de amigos músicos como para que entrara en sus discos, pero por una u otra razón no entraba, así que ¡nada!

Es una canción que amo porque me representa, los Reyes Magos me trajeron mi primera guitarra, y fue el comienzo de todo. Es bastante textual lo que dice ahí, mi viejo era una persona muy humilde, mis viejos, éramos cinco hermanos, los Reyes traían lo que podían; yo tenía un vecino que era más estudioso que yo, muy humilde, y entonces los Reyes no le traían, y uno no entendía por qué sucedían esas cosas ¿no? Así surgió esta canción, que fue un poco colorear mi infancia.

Hablamos de esa canción infantil, del niño Cóndor que crece y vuelve a sus raíces y luego con De Bueyes comparten con sus hijos, en particular tú con tu hija. Quizás no hay conexión en estos hechos, pero tal vez sí… ¿hay un niño en el Cóndor? ¿Qué significado tuvo compartir con sus hijos e hijas?

CS.- Fue hermoso, siempre es hermoso. Nuestros hijos están relacionados con el arte y la música desde sus panzas, y uno siempre sueña con que los hijos sigan nuestros pasos y es muy lindo cuando podés compartir algo que amas, que es parte de tu vida y de tu trabajo, y en eso se ven inmiscuidas personas tan importantes para vos, como un hijo.

En el impasse que hicimos con Bersuit, que armamos De Bueyes, empezamos a grabar y había una canción que era “Transparencia”, donde la hija de Óscar Humberto Righi y mi hija participaron haciendo coros, así que fue hermoso poder compartir ese instante tan preciado para nosotros con nuestras hijas.

Volviendo al disco, hemos dicho que es como un homenaje o tiene una impronta marcada por Don Ata… lo has venido mencionando. El folklore argentino tiene nombres que no solo lo han marcado como país, sino que han influenciado el canto del continente y en especial del Sur. En sentido inverso y desde lo personal, ¿a quién o quiénes nombrarías como referentes dentro el canto y la música latinoamericana?

CS.- Tengo bastantes, fue muy variado todo porque mi viejo me hacía escuchar mucho folklore latinoamericano. En estos momentos tengo la cabeza un poco apabullada y no sabría nombrarte más que artistas argentinos, como Los Tucu Tucu, Los de Quilla Huasi, Mercedes Sosa, quienes, en algún sentido, son ya artistas latinoamericanos.

Quisiera pedirte que nos puedas dar una valoración de Don Ata.

CS.- A mí lo que siempre me atrapó de Don Ata es su poesía. También el solo con su guitarra decía mucho, y su exilio… Un montón de cosas me hicieron ver más allá de la música. Pero la poesía siempre fue con lo que Don Ata me atrapó.

Folklore rockerista, rock foklorista. En Argentina tienen una huella muy fuerte estos dos géneros, pero las fusiones y las nuevas tendencias prácticamente han eliminado las etiquetas y las líneas musicales, ¿cómo te ves tú? ¿Cómo piensas que se están configurando las identidades musicales? ¿Las tradicionales, las contemporáneas, las emergentes?

CS.- Lo que más aprecio de la música es que se vaya reciclando, tomando nuevas formas, pero que no pierda la esencia, las raíces; una banda de música, sea del estilo que sea, tiene que contar lo que pasa en su lugar, para que eso trascienda y que haya memoria.

La música mantiene la memoria viva, cuando se mezcla una banda de rock, por ejemplo, siempre va a tener en el fondo algún dejo o alguna melodía folklórica, porque eso está en uno, en los genes; o al revés, hay bandas actuales de folklore que implementaron instrumentos más de rock como baterías, bajos, guitarra eléctricas, y me encanta que la música vaya tomando esa identidad y como reciclándose.

¿Podemos esperar alguna grabación con artistas bolivianos?

CS.- Ojalá, tengo muchas ganas. En la pandemia me sucedió que virtualmente pude participar de canciones con artistas de España, Italia, Chile… y quiero poder hacer música con artistas bolivianos.


  • Productor musical.

*              Cortesía de la revista Correo del Alba – https://correodelalba.org/

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