agosto 10, 2022

Bolivia, una isla de baja inflación en América Latina

La Paz-. (ABI, información tomada de Sputnik). – El país sudamericano ha sorteado los embates del alza inflacionaria en la región, marcada por los efectos de la pandemia de COVID-19 y el escenario económico internacional. Factores como el robustecimiento del peso boliviano y un consumo interno protegido sobre la base de subsidios explican el fenómeno económico de Bolivia.

Las políticas económicas implementadas por el Gobierno de Luis Arce para enfrentar los embates económicos provocados por la pandemia por COVID-19 y el incremento en el precio de los alimentos debido a la falta de fertilizantes a escala global, a raíz del conflicto en Ucrania y las sanciones a Rusia, han librado a Bolivia de presiones inflacionarias que han afectado a sus países vecinos sin distinción.

En una región donde, según datos del Banco Mundial, la tasa anual de Índice de Precios al Consumidor (IPC) rondará el 10%, Bolivia se ha mostrado estable a lo largo de 2021 y lo que va de 2022, con una inflación de 0,77% en marzo del presente año.

En lo que va del año ha incluso registrado bajadas de precios del orden del 0,1%, mientras que las principales economías de la región registran una inflación interanual alta, como sucede en Brasil, con 11,3% y en Chile, con 9,4%, y mucho más alejada en los casos de Argentina, con 55% y Venezuela, con 284,4%.

Distintas son las razones que explican el desempeño favorable de la macroeconomía boliviana, en un contexto regional desfavorable.

Factores de la baja inflación boliviana

Uno de los motivos que pueden explicar la contención inflacionaria de Bolivia es el tipo de cambio, regulado o fijo desde hace más de 10 años, en un proceso iniciado por el expresidente Evo Morales (2006-2019) y continuado por el Gobierno de Luis Arce desde su asunción en noviembre de 2020.

El peso boliviano se ha visto robustecido en comparación al dólar. A partir de un tipo de cambio fijo en 6,96 pesos bolivianos por dólar, se ha fortalecido la apreciación de la divisa nacional y la confianza en ella.

Otro de los factores o variables que explican el presente económico de Bolivia ha sido la política de subsidios basada en la bonanza y los recursos obtenidos a partir de las políticas de nacionalización de hidrocarburos y recursos naturales, que han permitido al Estado la inyección de reservas al mercado.

Lo anterior ha posibilitado sustentar mecanismos de contención de la inflación, como los subsidios a los combustibles que han mantenido el precio del litro de gasolina a 0,50 dólares de forma estable en el tiempo.

Los subsidios han permitido el aumento de la producción agropecuaria, que junto con una política de sustitución de importaciones impulsada por el Gobierno de Luis Arce, han mitigado efectos como la escasez de fertilizantes en el mercado nacional.

Otros mecanismos

Sumado a lo anteriormente expuesto, Bolivia cuenta con mecanismos de contención inflacionaria a partir de empresas y fondos públicos, tales como la estatal Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), que proporciona apoyo financiero a los productores agropecuarios, y el Fondo Rotatorio de Seguridad Alimentaria, institución que importa alimentos a cargo del Estado y busca su distribución en el mercado para el mantenimiento de precios a los consumidores.

Un ejemplo de sus operaciones fue la importación de 10.000 toneladas de harina de trigo para el comercio interno y así aliviar la escalada de precios en el mercado local.

Si bien sus críticos auguran un estancamiento en el pecio de las materias primas —de las cuales depende en gran parte la economía boliviana—, junto con un paulatino crecimiento del endeudamiento público debido a la política de subsidios, el exministro de Autonomías Hugo Siles declaró a medios locales que no existen motivos de preocupación debido a que, «Bolivia vende gas, electricidad y materias primas como la soya o los minerales, cuyo precio en el mercado internacional también está subiendo, lo que va a aportar mayores divisas».

«El Gobierno no va a eliminar las subvenciones ni alterar el tipo de cambio porque eso significaría trasladar la carga a la gran mayoría de la población», agregó Siles.

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