agosto 9, 2022

Instrucciones precisas a la Policía Nacional


Por La Época-.


Se ha registrado un cambio de la cúpula del Alto Mando policial y la tarea encomendada por el presidente Luis Arce a su Ministro de Gobierno para impulsar una decidida transformación de la institución del verde olivo, con particular énfasis en la reestructuración de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN).

El cambio del general Aguilera estaba cantado hace más de un mes. Algo pasó y seguramente el excomandante y el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, harán un necesario balance de las causas que generaron una sensación de pérdida de control de la institución llamada a preservar el orden interno. No había semana en la que no se produjera algo importante que involucrara a la Policía y eso era algo que ya se hacía difícil de soslayar. De todos los casos que comprometieron la confianza de la Policía, dos son los más importantes: el ingreso de vehículos robados en Chile y el triple asesinato en el municipio cruceño de Porongo.

La apuesta del presidente del Estado Plurinacional al esperar que se retome la senda correcta con el solo cambio de Aguilera es muy grande y por el bien de la sociedad habrá que esperar que del resultado esperado. En todo caso cambiar a todo el mando policial tampoco habría arrojado algo distinto.

Lo que no puede dejarse de mencionar es la instrucción que el jefe de Estado le dio al Ministro de Gobierno y, a través suyo, al nuevo comandante interino de la Policía Nacional: llevar adelante una profunda transformación de la institución del verde olivo, lo que ciertamente no se hace en un par de semanas y tampoco en un año. Si de verdad se la presenta al presidente un plan de reforma policial que la sociedad espera, su implementación será de varios años, pero al mismo tiempo ya se empezarán a notar los efectos positivos de esa medida.

Lo hemos dicho algunas veces desde este espacio y lo sostenemos: la revolución política en Bolivia dejó como tema pendiente la transformación del aparato de Estado y dentro de eso, la Policía Nacional, cuya lógica y concepción de trabajo tiene que ver con la impuesta doctrina norteamericana de la seguridad nacional (de EE.UU.) más que de atender los problemas y las necesidades de la población.

Ingresando a un tema más específico: la lucha contra el narcotráfico, es más que urgente la necesidad de que se lleve adelante una profunda reestructuración de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN). La expulsión de la DEA y la nacionalización de la lucha contra las drogas, además de llevar adelante la sustitución voluntaria de los cultivos excedentarios de hoja de coca, han sido medidas correctas, pero ya es tiempo de hacer ajustes. Los traficantes de drogas han “modernizado” sus métodos de trabajo y la DEA, aunque no cuenta con presencia oficial en el país, sigue operando de manera encubierta y con propósitos claramente políticos.

Una de las medidas que el Ministerio de Gobierno debería pensar en esa dirección es la creación de un organismo civil que lleve adelante, de manera rigurosa, un control de los movimientos, operativos y efectivos de la FELCN. Debe ser un organismo que cuente con todos los recursos y que al mismo tiempo tenga mecanismos de control interno para el cumplimiento de su tarea. No hay tiempo que perder en el desarrollo de estas y otras tareas.

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