septiembre 28, 2022

La valía del Modelo Económico Boliviano

Por Deysi Mamani Tola *-.


En 2006 se implementó el Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp), el cual otorga al Estado un importante rol en la economía, como planificador, benefactor, empresario, inversionista, banquero, regulador y promotor. Estas nuevas funciones demandaron importantes recursos que con la apropiación de los ingresos provenientes de la explotación de recursos naturales y los ingresos tributarios principalmente fue posible financiarlos.

Tras 15 años de vigencia, sin contar la gestión 2020, el Mescp generó un círculo virtuoso en la economía. ¿Cómo se entiende este círculo virtuoso? Se recuperaron los ingresos que antes se enviaban al exterior, y se les utiliza para fortalecer e impulsar el motor interno de la economía a través de la inversión pública, medidas de redistribución del ingreso e impulso al sector productivo.

Con la promoción y fortaleza de la demanda interna hoy las recaudaciones tributarias, junto a los ingresos por operaciones de las empresas públicas, son las principales fuentes de financiamiento de las políticas promovidas por el Gobierno.

Entre 2006 y 2021 los niveles de inversión pública registraron niveles históricos ejecutados por el nivel central y sus empresas, y por los gobiernos subnacionales, los cuales se beneficiaron de las transferencias del nivel central. Esta inversión permitió ampliar la capacidad productiva, expandir y mejorar la infraestructura caminera y social del país, contribuyendo a la productividad y la creación de empleos.

Pensar en industrialización en el año 2006 era un sueño, hoy es un proceso que ya inició y que está avanzando. Actualmente exportamos urea, uno de los fertilizantes más requeridos en el mundo, y no hubiera sido posible sin el Mescp, que apostó por instalar la Planta de Amoniaco y Urea. Están en construcción la Planta Siderúrgica del Mutún, la construcción de la Central Geotérmica Laguna Colorada; también se está apostando por la industrialización de alimentos con la construcción de las plantas de industrialización de papa, de frutas, entre otros.

En el ámbito social se impulsaron medidas de redistribución del ingreso como la Renta Dignidad, el Bono Juancito Pinto y el Bono Juana Azurduy; se mejoraron los niveles salariales pasando de un salario mínimo nacional de Bs440 en 2005 a Bs2.250 en 2022; se crearon ítems para los sectores de salud y educación, áreas importantes para redistribuir oportunidades.

Estas medidas dinamizaron la demanda interna, que se ha constituido en el principal motor del crecimiento económico en esos 15 años, aspecto fundamental para que la economía nacional tenga un importante grado de resiliencia ante condiciones externas adversas como la crisis financiera de 2008-2009 o el contexto internacional de elevada incertidumbre de 2022.

A la estabilidad en el crecimiento económico se suma la estabilidad de precios de la canasta familiar, elogiada y comentada a nivel internacional. El mundo está pasando por una situación económica complicada, donde conviven altos niveles de inflación y ralentización de la economía global, ambas atentan contra el bienestar de la población más vulnerable. Sin embargo, en Bolivia se observa una inflación baja y estable, que se atribuiría, entre otros, a los incentivos a la producción nacional, subvención a los combustibles y a los alimentos y a la política de estabilidad cambiaria.

Considerando los datos, entre 2006 y 2021 los ingresos tributarios representaron en promedio el 47% del total de ingresos, y los ingresos por operaciones de las empresas públicas un 42%, mientras que el 11% restante corresponde a otros ingresos corrientes y de capital. Las empresas públicas ganaron relevancia en este periodo de 15 años, pasando de solo financiar el 12% en 2006 a 42% en 2021. Recordemos que a través de ellas el Estado toma el control de sectores estratégicos como hidrocarburos, energía, minería, alimentos, entre otros, e impulsa el proceso de industrialización del país y contribuye al financiamiento de la política social.

En este marco, la valía del Mespc reside en que ha preservado la estabilidad económica y social con un crecimiento del PIB sostenido, un proceso de industrialización que está en marcha, inflación controlada, reducción de la pobreza y desigualdad, reducción de la tasa de desempleo, gracias a la redistribución de los recursos a favor de la población vulnerable (política social) y la recuperación de recursos para destinarlos a inversión pública en beneficio del desarrollo económico y social del país.


  • Economista.

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