abril 18, 2024

El SiDIS, custodio de la memoria histórica del movimiento minero

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El 7 de julio de 2022 el Sistema de Información y Documentación Sindical (SiDIS) celebró su 33 aniversario de creación, oportunidad en la que presentó instrumentos descriptivos que garantizan el acceso inmediato y oportuno a su rico acervo, conformado por Inventarios (Archivo y Colección Bibliográfica “Edmundo Guzmán Aspiazu”); Catálogos (Colección Bibliográfica “Víctor López Arias”: Publicaciones Periódicas; Monografías; Archivo Fotográfico); Catálogo e Inventario (Biblioteca); Índices (Colección Hemerográfica “Víctor López Arias”; Hemeroteca Especializada 1, 2, 3 (Perspectiva Minera), esforzada labor realizada por Luis F. Ríos, Nilda Llanqui, Gustavo Arraya, Vania Graneros y Yheny Canoa. Ese hecho motiva estas reflexiones.

La destrucción de la memoria histórica obrera

La labor de documentar la historia de los movimientos sociales tropieza con la inexistencia de fuentes primarias debido a que estas han sido monopolio de la oligarquía y los gobiernos que actúan en función de sus intereses de clase. Diversos factores explican ese vacío en la historiografía nacional. Por una parte, por su carácter de clase, la élite intelectual ha dedicado sus esfuerzos a reconstruir una historia de prohombres, presidentes, militares, abogados, políticos, curas y escritores, que consagran sus esfuerzos intelectuales para explicar la creación de una república segregacionista, la supremacía de la oligarquía para conducir los destinos del país, en un intento de comprender el presente y planear el futuro. Un error de fondo caracteriza ese esfuerzo: la creencia de que los individuos son los que determinan el curso de la Historia. Fieles al neopositivismo, se esfuerzan en reconstruir –con sumo detalle y rigor metodológico– la vida y obra de sus héroes.

Las élites sirven a la clase dominante, y por ello, consecuentes con la visión mesiánica de la Historia, tratan de demostrar que el emprendimiento privado es el motor de la historia y la única vía para garantizar el desarrollo de las naciones. La historiografía mantiene intacta su herencia darwinista social, por lo que discrimina al indio y al obrero iletrado y sobre ellos descarga las responsabilidades históricas del atraso y el subdesarrollo del país.

En esa misma línea, el estudio de las minas de Bolivia ha privilegiado temas industriales, biográficos, políticos, estructura social, religiosidad e historia de las mentalidades, pero ha dejado al margen, o al menos con vacíos notables, la cuestión social en la que se inscribe la labor sindical y política de los obreros, con escasos estudios como el de Agustín Barcelli, Trifonio Gonzáles, Guillermo Lora, Magdalena Cajías de la Vega, Gustavo Rodríguez, entre otros.

La invisibilización de la clase obrera

La oligarquía ha invisibilizado la historia de los trabajadores con el fin de esconder la explotación laboral, la represión sistemática, los despidos selectivos, la conculcación de los derechos laborales e inclusive la eliminación física selectiva de los dirigentes. Eso explica que los movimientos sociales en general y la clase obrera en particular carezcan de historias que expliquen su trayectoria, identifiquen sus héroes y sus principales hitos sociales, culturales y políticos.

En su concepción de la Historia no entran indios, obreros ni sectores populares. El racismo en la visión historiográfica de las élites invisibilizó los nexos del cataclismo social de 1780 con la insurrección de 1809 y las luchas independentistas que eclosionaron en la creación de la República en 1825.

A los obreros se les ha convertido en estadística de morbi mortalidad y se los ha victimizado al hacerlos objeto de persecución política, para neutralizar su aporte al desarrollo nacional. Los obreros aparecen esporádicamente en la historiografía al narrar las masacres, las huelgas, la represión, el exilio, los destierros y la violencia. Los muestran como víctimas, pero nunca como constructores de la nacionalidad.

Los obreros, sin embargo, contaron con el apoyo de intelectuales comprometidos con su causa, quienes al formar parte natural de las élites dominaron la palabra escrita y oral, defendiendo a los proletarios con su pluma y su oratoria. Escritores, artistas, historiadores, abogados y políticos comprometidos volcaron sus esfuerzos y su conocimiento para apoyar las reivindicaciones sociales de los trabajadores. Por otro lado, existen, en la vasta geografía nacional, personalidades encargadas –generalmente de motu propio– de registrar los hechos más importantes de sus ciudades, regiones y biografías de sus personajes centrales. Son los historiadores locales, modernos cronistas que resguardan y difunden esa memoria colectiva.

Los historiadores locales desarrollan su labor, muchas veces incomprendida, en diversas ciudades de nuestro territorio, mientras que construyen con sus recopilaciones una verdad histórica o la que más se aproxime a ella; son guardianes de la memoria de los pueblos y –sin proponérselo– “auténticos” eruditos y expertos que “se encargan de recopilar datos, depurarlos y posteriormente realizar una narración de los mismos”, exactamente como lo hacían sus antecesores cronistas.

La labor del SiDIS

Es en ese contexto que cobra notable importancia la conservación de la memoria del sector sindicalizado minero (es decir, el sector asalariado). Es un imperativo histórico por cuanto la clase obrera carece de archivos organizados, pues estos recursos de memoria fueron destruidos sistemáticamente a lo largo de la historia. Por ello, la labor que desarrolla el SiDIS reviste la máxima importancia y se convierte en un ejemplo notable, histórico, reconocido a nivel internacional, para conservar la memoria por necesidad propia de los trabajadores, lo que quiere decir que son los sindicatos quienes alimentan al sistema de información sindical; es un ejemplo único en su género a nivel mundial.

Es remarcable el hecho de que la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb) haya tomado la decisión política de apoyar al Archivo Histórico Minero, con recursos de ONGs solidarias como el Instituto de Promoción y Asesoramiento Minero. El SiDIS se ha convertido en escuela de formación, donde se aplica la teoría en la práctica, en la organización de los archivos sindicales que son propiedad de los propios trabajadores mineros.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas, docente titular de Archivística en la Carrera de Historia de la UMSA.

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