julio 12, 2026

Democracia y populismo


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


Lo que llamamos populismo es una forma de ampliación de la democracia, es una forma de irrupción de lo popular más o menos moderado, más o menos radical, en las instituciones del Estado, los derechos en la participación. Álvaro García Linera


Las democracias, las formas de gobierno y la representación son de interés permanente y se encuentran en la mesa de discusión en toda la región latinoamericana. Los gobiernos progresistas de la primera década del siglo XXI le apostaron a gobernar para y con el pueblo, priorizando al ser humano sobre el capital.

Para iniciar el desarrollo de esta temática partiremos definiendo la “democracia representativa” y su relación con las elecciones, para luego adentrarnos en el concepto de “populismo”.

La “democracia”, para la Real Academia de la Lengua Española (RAE), es un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce de distintas maneras. Etimológicamente el término acuñado en Atenas significa “el poder del pueblo”. La Grecia y la Roma clásicas son los ejemplos más conocidos de “democracias directas”.

La “democracia representativa” surge con la Revolución francesa y la conformación del Estado burgués. Los preceptos movilizadores de libertad, igualdad y fraternidad socaban definitivamente los cimientos del régimen feudal, para apostarle a un sistema en el cual la representación de la voluntad de los ciudadanos, aunque las mujeres fueron excluidas, estaba en personas electas por mayorías.

La “democracia representativa”, para Bobbio, significa que las deliberaciones y decisiones colectivas no son tomadas directamente por quienes forman parte de ella, sino por personas elegidas para ese fin.

Ahora bien, ¿qué es el “populismo”? Según la enciclopedia mexicana de derecho se ha utilizado el término para describir tanto movimientos políticos distintivos como a una tradición particular de pensamiento político. Hay diferentes posturas al respecto de este concepto; es visto como democrático o como profundamente antidemocrático por la ruptura de los mecanismos de pesos y contrapesos, dándole una connotación negativa.

Hay que señalar que el término “populismo” agrupa experiencias políticas diversas y en muchos casos opuestas, y que se le utiliza para referirse a los gobiernos progresistas de Evo Morales en Bolivia o Rafael Correo en Ecuador, pero también al gobierno norteamericano de Donal Trump.

Para establecer claridad sobre el “populismo” tomaremos, como señala el politólogo español Iñigo Errejón, la genealogía del pueblo. En los fenómenos populistas de signo reaccionario el pueblo es una comunidad definida en el pasado, es un escenario que se construye contra los más débiles con símbolos fascistas. Por el contrario, los fenómenos nacional-populares de signo progresista se definen por una genealogía del pueblo transformadora que está por construirse, es un proyecto permanente de futuro y el núcleo esencial es una comunidad de libres e iguales.


*            Asambleísta del Ecuador.

 

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