Por La Época -.
El domingo pasado, 26 de abril, el semanario La Época sacó a luz su edición número 1000. Eso implica, si tomamos en cuenta que se tiene un receso de cuatro semanas (dos antes y dos después del 31 de diciembre), que hemos superado los 20 años de estar junto a todos y todas ustedes. De todo este período, La Época está más de 18 años con una visión claramente latinoamericanista y de respaldo, con sentido crítico, al Proceso de Cambio que se inauguró en enero de 2006.
Somos un semanario con “sentido del momento histórico”. Y esto implica saber, con el riesgo de ser reiterativos, de qué lado de la historia estamos y con quiénes estamos en esta lucha desigual por construir otro mundo.
No somos un semanario independiente, como no lo son ninguna de las publicaciones (diarios, semanarios y revistas). No somos un medio de comunicación gubernamental ni partidario. Eso sí, somos un medio que se identifica con los intereses de las clases subalternas y con proyectos emancipadores que buscan, en su lucha diaria, instalar el “buen sentido”, en sustitución del “sentido común” que las clases dominantes y los Estados Unidos instalaron por décadas a través de sus poderosos aparatos de comunicación.
Lo que nos diferencia de los demás medios impresos en Bolivia, que se venden como independientes y claramente no lo son, es que asumimos pública y directamente nuestra posición política y no andamos con el relato, encubierto y de doble rasero, de presentarnos ante la población con una imparcialidad y objetividad inexistentes. De hecho, reivindicamos el derecho que tienen los periodistas y analistas de ejercer sus derechos políticos, como individuos que son, como parte de una sociedad en la que las diferencias de clase y las identidades culturales constituyen un dato incontrastable de la realidad social.
Durante más de 20 años de la publicación impresa, a la que desde 2019 hemos sumado nuestra presencia diaria a través de los medios digitales, las noticias falsas (fake news) y las manipulaciones mediáticas no han formado parte de nuestros contenidos. Nunca estaremos de acuerdo en que ese tipo de prácticas se conviertan en la punta de lanza de la implementación de las guerras híbridas que se llevan adelante contra los gobiernos progresistas y de izquierda en el mundo. Tenemos una posición, nuestros contenidos hablan por sí solos, de defensa, con sentido crítico, de los procesos políticos que tienen por objetivo conquistar una independencia económica y soberanía política de nuestros países frente a las diversas formas de dominación que los Estados Unidos despliegan y ejercen en todo el mundo.
Nunca hemos dejado de insistir en alcanzar el equilibrio entre la libre expresión y el derecho de la gente a acceder a una información y análisis de calidad. Y eso no hubiera sido posible sin la calidad que nos ofrecen los intelectuales y analistas que forman parte de la familia La Época.
La Época seguirá apostando a seguir siendo un medio con “sentido del momento histórico”

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