agosto 17, 2026

El “fracaso” de la guerrilla del Che: la obsesión de historiadores y escritores militares

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


En octubre de 2008 dos excombatientes que participaron en las acciones contra guerrilleras de Ñancahuazú publicaron un libro con un título sugerente: La otra historia de la guerrilla: testimonios de los soldados que derrotaron al Che. En enero de 2020 el Tcnl. DAEN Mario Quiroga Morales publicó Fracaso en Ñancahuazú. Causas del fracaso de la guerrilla de Ñancahuazú liderada por Ernesto Guevara La Serna. El Che. La portada del primero muestra a un conscripto, con uniforme de faena, casco y metralleta. El segundo ostenta la fotografía del Che cautivo en la escuela de La Higuera, rodeado de tres conscriptos y el agente de la CIA Félix Rodríguez, con uniforme de oficial boliviano.

En la historiografía sobre el tema se observa que oficiales subalternos y superiores y conscriptos que participaron en la guerrilla tienen una obsesión sobre los resultados de la guerrilla, afirmando que esta fracasó al haber culminado con la derrota, apresamiento y ejecución del comandante Ernesto Che Guevara.

Es refrescante ver el contenido de la obra escrita por los exconscriptos, en una modesta edición, con su propia visión sobre los hechos, expresada a través de la mirada justamente de conscriptos, mostrando la naturaleza y sentido de lucha del soldado boliviano basándose en su escrito y testimonios de sus camaradas, de un subteniente, entrevistas logradas en el campo de batalla y decretos supremos, muy distinto al escrito del Tcnl. Quiroga que se basa en obras testimoniales publicadas por cinco militares (Arnaldo Saucedo Parada, Gary Prado Salmón, Luis Reque Terán, Mario Vargas Salinas y Oscar Angulo Torné). Una diferencia esencial entre ambas obras es que los exconscriptos, autores del primer libro, estuvieron en el lugar de los hechos y exhuman testimonios de otros conscriptos, en tanto que el segundo fue reconstruido a través de una investigación basada en fuentes testimoniales impresas y una bibliografía de apoyo.

Lo que une a estas dos obras dispares entre sí son los capítulos referidos a “demostrar” las causas del “fracaso del Che”.

Raúl Ulpana y Guilermo Torrez mencionan como causales: 1) Influencia errada del texto Revolución en la Revolución de Régis Debray; 2) El inicio de operaciones guerrilleras en fecha prematura; 3) El primer error del Che: dividir su fuerza; 4) La doble nacionalidad del Che; 5) Cabeza rapada del Che; 6) Carácter autoritario del Che: solo él podía pensar; 7) El olvido de Cuba (Fidel); 8) Un mando sin mando: la defección de Mario Monje; 9) Falta de convicción: la lucha debía ser una causa de los bolivianos; 10) Una apariencia diferente a la del hombre boliviano: origen foráneo de los guerrilleros; 11) El comandante Marcos sin experiencia: falta de experiencia de los guerrilleros; 12) Mala comunicación con equipos que nunca llegaron; 13) Impotencia de Ramón y equipo de comunicación sin funcionar; 14) Falta de coordinación y estrategias; 15) Política de engaño, falsos profetas y mentiras; 16) Falta de compañerismo y solidaridad; 17) Inadaptación y desconocimiento del terreno de combate; 18) Desmovilización de posibles activistas; 19) Falta de efectividad en concretar apoyo; 20) Indisciplina de los guerrilleros cubanos.

El Tcnl. Quiroga, a su vez, identifica como causales del “fracaso” las siguientes: 1) Doctrinas moscovita y cubana enfrentadas; diferencias entre Fidel y el Che; 2) Ausencia de apoyo campesino a la guerrilla; 3) Falta de organización y pésima conducción táctica de la guerrilla; 4) Errada elección del teatro de operaciones: carácter continental de la guerrilla; opciones de Brasil, Argentina y Perú; 5) Errada elección de la zona de operaciones; Alto Beni o Ñancahuazú; 6) Descomposición interna de la guerrilla: maltrato y discriminación con los guerrilleros bolivianos; peleas internas de indisciplina de los guerrilleros cubanos; 7) Traición de Fidel y del PCB: “traición por la espalda”, carta de despedida de Fidel; relaciones con Mario Monje; no hubo traición del PCB a la guerrilla del Che; 8) División del PCB en dos fracciones antagónicas: nace el PCML; 9) Falta de aprovechamiento de personal idóneo de los guerrilleros profesionales; 10) Sentimiento nacionalista arraigado en el pueblo boliviano; 11) Informaciones proporcionadas por desertores y prisioneros; 12) Inicio prematuro de la guerrilla; 13) Pésima conducción táctica de la guerrilla; 14) Aciertos militares de las fuerzas regulares.

Ambas fuentes ignoran de forma premeditada aspectos fundamentales que gravitaron en el desarrollo de la campaña guerrillera del Che, como es el apoyo incondicional de los Estados Unidos, que envió de inmediato un grupo de asesores fogueados en Vietnam, y el hecho incuestionable de haber tomado el mando estratégico de las acciones contrainsurgentes, desplegando un equipo de inteligencia que estableció una línea de comunicación directa con Washington; y la decisión del Alto Mando Militar de movilizar todo su potencial militar con personal fogueado (primer escalafón) procedentes de 17 regimientos (Bolívar, Max Toledo, Ingavi, Méndez Arcos, Campos, Avaroa, Boquerón, Chuquisaca, Ayacucho, Jordán, Sucre, Ustariz, Pando, Manchego, Loa, 8 de Caballería, Florida), tres batallones (Junín, Divisionario de Ejército: III y VI División), un distrito naval, grupos de élite (Centro de Instrucción de Tropas Especiales, Centro de Transmisión y Enlaces, Escuela de Clases “Maximiliano Paredes”), Compañías: “Roboré”, Destacamento “Trinidad”, “Zorros”, “Meruvia”, Compañías Divisionarias: IV, VI y VIII División, Grupo Bullaín de Artillería, y grupos electos de voluntarios: Agrupación “Lanza” y oficiales de la Policía Nacional, dirigidos y comandados por 68 oficiales superiores y subalternos y una fuerza de 24 guías campesinos y alcaldes, cuatro asesores norteamericanos y agentes del servicio secreto e inteligencia de los Estados Unidos.

La cuestionada efectividad de la guerrilla no es tal si mencionamos el número de bajas que infringió a esa formidable fuerza movilizada (87 según la lista proporcionada por Ulpana y Torrez y 49 según Quiroga), frente a 27 guerrilleros caídos en combate, dos “fuera de combate”, ocho ejecutados luego de haber sido hechos prisioneros (incluido el Che).

Finamente, la decisión de asesinar al célebre comandante guerrillero por órdenes superiores, ajenas a los actores castrenses de la línea de fuego, fue política, cuya responsabilidad fue asumida formalmente por el Gral. René Barrientos Ortuño, presidente de la República, aunque se afirma –y es más factible– que esta se originó en otro nivel, muy superior al nativo. Fue una decisión errada, pues convirtió al Che en una leyenda que sirvió de ejemplo para generaciones de militantes que luchan por la liberación de los pueblos.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

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