agosto 24, 2026

Oscar Siñani: coleccionista de vinilos de Nueva Ola boliviana

En el mundo de los discos de vinilos pude conocer a Oscar Bonifacio Siñani Nina. Él me dijo que, por lo general, es como “escurridizo” de los medios de comunicación, pero que en esta ocasión iba a responder mis consultas. Me sentí un privilegiado. Oscar tiene una colección de casi 30 mil unidades, y se siente muy orgulloso de poseer casi un 99% de todo lo que se ha hecho en el rock a nivel nacional.

Nueva Ola

“Estudié en el Colegio Marien Garten, de la zona Munaypata de La Paz. Luego ingresé a la Normal Simón Bolívar, y después a la carrera de Historia en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Soy profesor del área de ciencias sociales.

La música es infaltable en cualquier espacio, siempre está acompañándonos a todos y en todo momento. En mi caso, desde los cuatro años escuchaba lo que mi tío José y mi papá ponían en sus radios.

Poco más tarde, a la edad de siete años, acompañaba a mi papá a la feria de El Alto a comprar materiales necesarios para la confección de ropa (el cual era nuestro trabajo familiar por entonces). Cuando estaba en la posibilidad económica él aprovechaba para comprarse algunos vinilos de conjuntos de Nueva Ola, cumbias y la denominada música disco.

Ya en casa aprovechaba para escucharlos, procurando no ser visto por él (por ahí se los rayaba sus discos). Y me encantaba toda esa sensación que se producía en mí: desde tocar las portadas, ver las fotos de los artistas, tocar el vinilo, hacer girar el plato del tocadiscos, colocar la aguja en el lugar preciso y, claro, escucharlos. Era fabuloso eso.

A los 10 años iba a pasear solo para mirar, buscar, me ahorraba plata de mi recreo para poder comprar algunos discos, tanto en la feria de El Alto como en el barrio chino de La Paz.

De esa manera conocí a los señores Víctor Manuel Prudencio, César José Simón, entre otros, quienes, por entonces, vendían en dichos lugares. Rápidamente se hicieron mis amigos por la frecuencia en la que nos veíamos.

Cuando tenía aproximadamente 12 años me compré con cuatro pesos el primer disco de Los Laser (1969, sello Psicofásico). Cuando lo escuché en casa literalmente me enamoré de ese conjunto. En particular de la canción ‘Zudith’. Poco más tarde llegué a conocer su segundo trabajo, con ‘Los desposeídos’ como canción principal, que igual es fabulosa.

Ese fue un primer momento en el que me dije y propuse que de allí en adelante iba a buscar y tener todos los conjuntos bolivianos de ese estilo y de esos años. Claro que en casa había discos de Bonny Boys Hot´s, Blue Star, Grillos, Renán Michel, Donkey´s, Grupo 606, Loving Darks, Four Star, Wara, Signos, Ovnis, Mandrill, por citar algunos de los más conocidos. Pero en realidad se trataba –por así decirlo– de todo un mundo, y por ende el camino iba a ser muy largo para conocer y conseguir a todos los conjuntos y solistas de dicho estilo musical.”

Coleccionista

“Un segundo momento también determinante, y por la misma edad, fue conocer la colección del señor Víctor Manuel, que por entonces vendía discos en la feria. Después de su venta nos íbamos a pie hasta su casa y allí escuchábamos y conversábamos disco por disco. Con él conocí a muchos otros grupos electrónicos como Los Astronautas, The Dhag Dhag´s, Venus, The Flintstones, Die Ketzers, Los Burgueses, The Silver Pumkins, Los Gigolos, Steppin’ Stones, Mirrha, The Cross, Los Indios, Trigal, 50 de Marzo, The Freeman´s, Los Brujos, Los Tennyson, Sonido 70, Los Piedras Rojas, en fin, la lista sería muy extensa. En medio de todo ello, al ver y escuchar cada disco me decía: “algún día tendré igual o mejor colección”. Consideraba aquello como un objetivo primordial y hasta esencial a futuro.

En la adolescencia, desde los 15 años, ya iba a cuanto concierto de rock podía asistir. Ver y escuchar a las bandas locales se me hizo otra afición, y entendí que se trataba de la continuación de los conjuntos que escuchaba en los vinilos.

Esto de la colección de los discos vinilos fue armándose de a poco. Sucede que no solo buscaba y compraba conjuntos bolivianos electrónicos o modernos. Llegaba a casa con cumbias, valses, rock, huayños, latinos románticos, folklore, de todo un poco.

Con el paso del tiempo, sin proponérmelo, fui armando colecciones de varios otros géneros musicales y temáticas como el fútbol, política, villancicos, infantiles, sellos particulares, etcétera.

Tengo discos compactos y casetes de rock boliviano y discos de carbón. En particular los del sello Méndez, y solo algunos en sellos internacionales. Se grabó mucha música boliviana en las primeras décadas del siglo pasado.”

Rock

“Tengo mucho rock boliviano de las primeras décadas. Eso sí podría considerarse una colección como tal, ya que es posible que sea una de las más completas. Esto gracias a la incesante búsqueda que realicé, que implicó mucho tiempo, caminar, dinero, viajes, intercambios, sacrificios.

La mayoría de los vinilos de esta colección están en muy buen estado, con variantes que salieron en cuanto a colores de los vinilos o alguna diferencia en las portadas y galletas (centros o etiquetas de los discos) y prensajes.”

Forma de vida

“Esto de buscar y entretenerse con los vinilos se hace una forma de vida. Más allá de solo escucharlos, me di la labor y el gusto de poder ubicar a varios músicos de aquellos años. Mucho antes de esto de las redes sociales los rastreaba hasta poder encontrarlos, así conversar personalmente con dichos artistas o saber algo a través de terceros.

Por ejemplo, saliendo recién de la promoción ubiqué en un colegio nocturno al profesor Alfonso Chávez, líder de Los Laser, y a Elvin Prieto de Los Grillos. Los esperaba afuera de Radio Fides, cuando por tenía su programa Reencuentro de Generaciones. Visitaba a Boris Rodríguez, integrante de las bandas Black Byrds, Loving Dark´s y Antares en su taller mecánico de Miraflores. El haber podido compartir con ellos, aunque solo unos momentos, tiene mucho valor para mí.

Tengo pendiente, desde hace tiempo, un libro que si bien ya está avanzado, sigue en espera, porque sigo en busca de varios otros protagonistas o sus familiares para poder culminarlo. Quiero que se aproxime y refleje lo más posible dicha escena y décadas. No obstante, esto no me quita el sueño.

Por otra parte, algunos amigos me dicen que debería digitalizar los vinilos, y sí, tienen razón, lo haré gradualmente.”

 

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