
Efecto Mandarina nació el año 2008, con una propuesta de mezclar la música electrónica con el jazz. La conformación actual empezó en 2010, con Vero Pérez en la voz, Bladimir Morales en el bajo, Diego Ballón en el piano y Eddy Chuquimia en la batería. Aquí dejamos la segunda parte de nuestro encuentro con el reconocido bajista.
La primera etapa
“La primera etapa inició con Rodolfo Alcázar, un guitarrista icónico de la ciudad de La Paz que hoy vive en Francia. Con él tuvimos esta idea de mezclar la música electrónica con el jazz, e invitamos a músicos como Boris Vázquez en el saxofón y Mateo Sánchez en la batería. Tuvimos muchas participaciones de varios dJs, como Guerrero y Jacinto Rosa. Tuvimos varias experiencias en vivo.
El primer boliche que nos abrió la puerta fue Café Café, que se ubicaba en la calle 6 de Agosto esquina Campos. Era de un productor mexicano que se vino a vivir a La Paz. Era un boliche que tenía otro tipo de tendencia. Gracias a ese boliche es que se nos abrieron las puertas. Después de eso nos fuimos a tocar a otras partes.
Es cuando conectamos con el Centro Cultural Thelonious, con el Festijazz, que es uno de los festivales más importantes. Gracias a eso Efecto Mandarina pudo tocar en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. Para nosotros era lo máximo tocar ahí. Era difícil llegar al teatro. También pudimos conectar con otras ciudades. El Festijazz es la plataforma y fue la vitrina para que el mundo exterior nos pudiera conocer.
Participamos en dos ocasiones: la primera fue en 2008, justamente cuando nace Efecto Mandarina. Y la segunda en 2010, ya con Vero Pérez, Diego Ballón y Eddy Chuquimia. Nacieron nuevas canciones, pudimos mezclar un poco de jazz, pop, rhythm and blues (R&B), punk mezclado con música boliviana. Eso fue ver nacer un nuevo estilo que nos caracteriza a nosotros. Marcamos una línea distinta en la música boliviana.”
Discos
“Hemos logrado grabar cinco discos y tres DVDs. Uno que fue en vivo, otro que fue una recopilación de los videoclips.
El primer disco fue algo así como un accidente. Estábamos bastante complicados en la banda, en 2010 hicimos un concierto en un Teatro Municipal que se llamó ‘El desnivel’, y sacamos el disco. Fue gracias a un sonidista que nos grabó y después lo publicamos para tenerlo como recuerdo. Ese disco fue explosivo para la gente, nos pedían más, entonces sacamos una segunda tanda y luego una tercera. Ahí nos dimos cuenta del potencial que teníamos como agrupación. Agradecemos esa motivación que tuvimos con el primer disco para poder empezar a producir los siguientes.”
En vivo Festijazz
“En el disco de 2011 tocamos un jazz medio complicado, súper estructural, y de repente suena una cumbia durante siete segundos. Eso es lo que ‘shockea’. En una situación tan compleja le metemos la cumbia; eso disparó a todo el público que vino a vernos y logramos grabar ese concierto.
Como segunda motivación, empezamos a producir canciones propias que llegaron a todos lados. Hoy tenemos canciones en la plataforma de Netflix con la serie ‘100 días para enamorarse’.”
Al final
“El siguiente disco fue ‘Al final’, que tiene reediciones de canciones de jazz. Aquí sale un primer corte del videoclip ‘Créeme’. Lo realizamos con el cineasta Alejandro Loayza, hoy ganador de muchos premios por su película ‘Utama’.
En un inicio él hizo el primer videoclip de la banda con puras fotografías. Se hacen movimientos con puras fotografías como una historia. Fue un éxito. Gracias a que pudimos probar canciones propias llegamos a la gente.”
Ningún vals y Frenesí
“Vino el siguiente disco el año 2014, que es ‘Ningún vals’. Tiene puras composiciones, donde se dispara la música y donde llega la canción ‘Ódiame’, que es una de las más emblemáticas. Decidimos hacer varios videoclips de este disco. De igual manera, participa Alejandro Loayza como director. Hicimos el DVD de la recopilación de todos estos videoclips. Para ese entonces estaba iniciando YouTube, no era muy abierto a todos como lo es ahora, la gente en ese momento quería tener las canciones en un DVD. Gracias a esa motivación grabamos el disco ‘Frenesí’, en Nueva York.
Con ‘Frenesí’ se dio el primer viaje al exterior. Tuvimos la producción en Nueva York, me acuerdo que todos llegamos emocionados y felices al Aeropuerto y lamentablemente uno de los integrantes, Diego Ballón, tenía el pasaporte vencido. Nunca se percató, fue un caos. Tuvimos un instante muy triste, todos lloramos porque el pianista se estaba quedando. Me acuerdo que fue un momento de histeria. Llamamos al Ministerio de Cultura, a varios ministros para que nos puedan ayudar, para que Diego pudiera renovar su pasaporte y llegar atrasado a la producción. Nos dimos cuenta que teníamos mucho apoyo a nivel nacional, de gente muy importante en los ministerios, y de gente que estaba en la política que nos ayudaron a cumplir el sueño. La anécdota principal es que este disco se iba a llamar ‘Sin Pasaporte’, pero como tiene un productor musical –que obviamente es quien nos dirige en la estructura de canciones y en el formato del nombre de las canciones– nos hizo cambiar.
Tenemos el apoyo de las marcas extranjera Bartalini y MTD. Gracias a estas logramos conseguir al productor musical Andrew Gouche, que era bajista de Queen y de Michael Jackson. Él es parte de la marca MTD y Bartalini, y nos produjo el disco en Nueva York.
Esa fue la ventana para poder conocer la industria musical y la producción afuera. Con este disco logramos hacer giras mundiales, por ejemplo, en los Estados Unidos, Uruguay, Colombia, Argentina, México y Chile. Fuimos parte de varios festivales internacionales y hoy en día son cinco los temas que suenan en la mencionada serie de Netflix.”
Netflix
“Fue gracias a un concierto que tuvimos en Washington donde nos ubicó uno de los productores de Univisión que trabajaba con Miguel Varoni, el productor de la serie ‘100 días para enamorarse’. Él es un actor colombiano, y se interesó en la música que hacíamos. Nos escribió para preguntarnos si queríamos ser parte de la serie con nuestra música, que esta fuera parte de la cortina principal de la serie.
Fue la primera agrupación boliviana en participar en una serie de esta índole, y es la primera agrupación que está sonando en Netflix. Es un orgullo para nosotros, porque la música que hacemos no es muy popular como la música folklórica o el rock, sino que es algo completamente distinto, una mezcla del jazz, punk, pop.”

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