agosto 17, 2026

Easba y la Marcha hacia el Norte

Por Horacio Valle -.


La Empresa Azucarera San Buenaventura (Easba) ha generado dudas y debates sobre su funcionamiento y resultados alcanzados. Entre las críticas lanzadas existe un grado de confusión que no incluye ciertos parámetros y variables que con o sin intención no son siquiera mencionados y mucho menos analizados, por lo cual considero importante realizar algunas puntualizaciones.

Es sabido que Easba cuenta con resultados negativos, sin embargo, debe considerarse que esta empresa perteneciente al sector agroindustrial, por su tamaño y complejidad, encargada de prácticamente todo el proceso productivo, es decir, siembra, zafra y procesamiento de la caña para la obtención de azúcar y alcohol, conlleva un período de desarrollo más prolongado que otras industrias.

Un claro ejemplo de estos períodos de desarrollo es el de la industria agroindustrial del Oriente, el cual tuvo ayuda norteamericana a través del conocido Plan Bohan o la Marcha hacia el Oriente, implementada en su cabalidad a partir de 1952, que buscaba con urgencia terminar el aislamiento de Santa Cruz y del Oriente, toda vez que la alta dependencia de la vocación productiva minera boliviana a principios del siglo XX generó una dependencia casi total, mientras que cerca del 58% de las divisas recibidas se destinaba a la importación de productos de primera necesidad, desde alimentos a combustibles perfectamente producibles en el país, evidenciando una gran vulnerabilidad.

Este plan conllevó la construcción de carreteras asfaltadas conectando centros productores y consumidores en el Oriente, llegando a ser la base sobre la cual se estructuraron paquetes de incentivo al desarrollo de estas regiones, como ser fomentos a la migración de productores nacionales y extranjeros, así como la otorgación de créditos de fomento agrícola, teniendo como prioridad el Oriente, observándose que el desarrollo de una empresa de tal magnitud llevó décadas de inversión de recursos económicos, políticos y sociales.

Por otra parte, en el contexto actual, existen algunas voces que reclaman resultados a menos de una década del inicio de operaciones consolidadas de Easba, solicitando su cierre, confundiendo conceptos, derivando inexorablemente en acusaciones sin fundamento como la aplicación de subvenciones a las operaciones con recursos del Banco Central de Bolivia (BCB), siendo que este ente otorgó tres créditos a la empresa y no transferencias para financiar sus operaciones. Es importante señalar que, a pesar de las crisis políticas y sanitarias vividas entre 2019 y 2020, Easba ha logrado generar recursos por la venta de azúcar y alcohol, permitiéndole obtener márgenes brutos de explotación. Sin embargo, por el tamaño de los activos que posee la depreciación es un factor importante al momento de cuantificar los resultados de gestión.

No obstante, bajo un enfoque de fomento al desarrollo se produjo un fenómeno destacable a nivel social y económico, toda vez que se encuentra en plena fase de crecimiento un polo de desarrollo al norte paceño que promueve la inversión, industrialización, generación de empleo sostenible y desarrollo de infraestructura; haciendo que se incrementen y se proyecten mayores hectáreas de producción de caña de azúcar por parte de los productores de comunidades aledañas como de Easba, en razón que esta zona cuenta con ventajas competitivas como la disponibilidad de recursos naturales, cercanía a mercados, lo que ha hecho que la empresa pueda potenciar sus inversiones para la producción de alcohol anhidro, sustancia clave para sustituir parte de los combustibles que actualmente son importados.

Si bien los desafíos son grandes, estamos ante la generación de un polo de desarrollo de enorme potencial, el que dentro unas décadas pueda ser recordado como la Marcha hacia el Norte.

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