agosto 25, 2026

Creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional: la hazaña de Edgar Huracán Ramírez

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El 14 de mayo de 2024 se celebraron los 20 años de creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, obra cumbre de Edgar Huracán Ramírez Santiesteban.

Semblanza biográfica

Edgar Ramírez, quien nació en Potosí el 28 de octubre de 1947, fue un notable autodidacta, dirigente sindical minero, político y archivista. Estudió hasta el quinto de primaria; dejó los estudios para trabajar como peón de interior mina en la Empresa Minera Unificada de Potosí. Fue militante y dirigente nacional del Partido Comunista de Bolivia (PCB), máximo dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb) y de la Central Obrera Boliviana (COB), fue sobreviviente del Plan Cóndor, enfrentó a las dictaduras militares. Fue desterrado a Chile, Inglaterra y Holanda. No se doblegó ante la administración neoliberal que privatizó la minería nacional, renunciando y denunciando los bonos extralegales con las que se cooptó a la dirigencia histórica de la Fstmb. En 1988, Juan Lechín manifestó: “Huracán ha demostrado honradez. Cuando la Comibol ofreció mil dólares por año de servicio y había un grupo de comunistas ahí que se hacían los honestos, aprovecharon eso y se retiraron con sumas de 18, 20 mil dólares, fuera de las indemnizaciones. Quiénes no se retiraron: Víctor López, que trabajó 40 años en las minas, y Edgar, que trabajó 20. Cuando les preguntaron por qué no hacen lo mismo, 20 mil dólares para un obrero es mucha plata y 40 por supuesto mayor, ellos dijeron: ‘hemos sido elegidos en congreso para defender a los trabajadores. Seguiremos’”.

Su rechazo provocó la reacción del Gobierno, que lo confinó al Mutún, luego enviado como barrendero a la oficina de Tupiza y como q’epiri (cargador) a los almacenes de El Alto. Enfrentó al régimen de facto en 2020. Fue presidente alterno de la Comisión de la Verdad, y junto a Nila Heredia entregó los expedientes de los dirigentes mineros víctimas de las dictaduras al Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional en pleno gobierno de facto de Jeanine Áñez. Salvó la memoria histórica de la minería nacional de la destrucción inminente, ideó el proyecto archivístico más importante del siglo XX, equiparándose por ello con Gabriel René Moreno, Alberto Crespo Rodas, Gunnar Mendoza, Hernando Sanabria Fernández y Armando Alba.

El destierro y el exilio forjaron su temple; ni la cárcel, ni la persecución sañuda y la presión política doblegaron su indomable espíritu. Ese gran hombre perdió una sola batalla, pues no pudo superar el contagio de Covid-19, falleciendo el 31 de enero de 2021.

La debacle del movimiento minero y destrucción de la memoria minera

El Decreto Supremo 21.060 instruyó el cierre de operaciones de la Comibol con la trágica consecuencia de la debacle del movimiento minero y la destrucción de su memoria histórica, pues millones de expedientes, en los 37 centros mineros, fueron sepultados al colapsar los techos de sus archivos, expuestos a las inclemencias naturales, pasto de roedores y alimañas, vectores biodestructores o corroídos por la copajira. La destrucción inminente de los archivos mineros cambió radicalmente cuando apareció en escena Edgar Huracán Ramírez, quien al ver el desastre convenció a un puñado de trabajadores mineros –todos como él, q’epiris– a enfrentar el desafío del rescate de la memoria minera, usando el escaso tiempo libre que tenían para poner bajo techo la memoria minera. Usaron madera desvencijada y calaminas descartadas para techar los patios interiores, fabricando galpones donde trasladaron con esfuerzo cientos de miles de expedientes mineros; construyeron dos mil metros lineales de estantería con clavos de 80 años de antigüedad, a los que sacaron filo. Thomas Converse, Chief, Record Management Section (Jefe de Archivos) del Banco Interamericano de Desarrollo, en misión oficial en Bolivia, escribió en su reporte: “la Comibol proporcionó valiosas lecciones que se aprendieron al reconstruir un sistema de archivo que se encontraba en un estado de colapso total. Allí utilizó al máximo al personal, materiales y espacio, para recrear un muy ordenado y vital archivo que se encontraba antes en un absoluto caos. Los archivos de la Comibol son una inspiración para los archivistas de todas partes donde se enfrentan a desafíos de todas clases”.

La creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional

Providencialmente llegó el apoyo del presidente Carlos D. Mesa Gisbert, quien promulgó el Decreto Supremo 27.490 que autorizó la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, el 14 de mayo de 2004. Con ese Decreto Supremo cambió el curso de la historia archivística de la minería boliviana.

Esta norma legal introduce formalmente el enfoque sistémico en la administración de los archivos. Su mérito es que detuvo de forma abrupta la destrucción de la memoria histórica de la minería nacionalizada, condenada a la destrucción inminente por la administración neoliberal de la Comibol, que optó por separar, conservar y disponer al uso de las trasnacionales la documentación técnica referida a las reservas geológicas de los yacimientos minerales. La política minera del régimen neoliberal convirtió a la Comibol en una empresa Holding Administradora de Contratos de Riesgo Compartido.

En esa álgida coyuntura de política entreguista surgió la aislada voz de Edgar Huracán Ramírez, que inició la batalla por la defensa de la minería nacionalizada y la memoria histórica de la Comibol. En su estrategia planteó que “los archivos constituyen la evidencia de actividades, transacciones de los individuos y de los actos administrativos, constituyendo la memoria institucional de la sociedad, base de los derechos de los individuos y del Estado, siendo por tanto fundamentales a la democracia y al buen gobierno”. En su alegato planteó que “la documentación histórica de las exempresas mineras de Simón I. Patiño, Mauricio Hochshild y Carlos V. Aramayo; así como, de la Corporación Minera de Bolivia, constituyen patrimonio documental de la Nación, protegida por la Constitución Política del Estado, estando prohibida su destrucción, incineración, enajenación o venta, bajo sanción penal”. Con claridad recordó que la Nacionalización de las Minas incorporó dicha documentación al patrimonio de la Comibol, que son parte componente de la historia del país.

Edgar Ramírez remarcó que el valor del patrimonio documental de la Comibol es el más extenso en su género existente en América Latina y, según algunos expertos, único en el mundo por las dimensiones y variedad de sus series documentales (documentación financiera, administrativa, manuales industriales y administración de personal, codificación contable, servicios médicos, educación, planos geológicos, fotografías, etcétera); expresada en varios idiomas (castellano, inglés, hebrero, alemán, ruso, sueco). En su exposición de motivos demostró que gran parte de la documentación de la empresa en las ciudades de La Paz, Oruro y Potosí y en los centros mineros tiene carácter de documentación de valor permanente.

Edgar Ramírez presentó el histórico proyecto al presidente Carlos D. Mesa Gisbert. En esa norma se planteaba la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, sobre la base de la antigua documentación histórica de las exempresas mineras de Simón Patiño, Mauricio Hochschild y Carlos V. Aramayo y de la Corporación Minera de Bolivia; establecía la creación del Sistema de Archivo de la Comibol, constituido por el Archivo Histórico de la Minería Nacional, el Archivo Intermedio, el Archivo Central (El Alto), los Archivos de Gestión de la Comibol (La Paz, Potosí y Oruro) y los Archivos Regionales (Potosí, Oruro, Catavi, Pulacayo).

Edgar Ramírez logró que la Comibol financiara el proyecto con recursos propios, para la construcción y equipamiento del edificio destinado al Archivo Histórico de la Minería Nacional en la ciudad de El Alto, los Archivos Históricos Regionales de Oruro y Potosí y la restauración de la Casa Gerencia de la Compañía Huanchaca de Bolivia en Pulacayo y la Casa Gerencia de la Patiño Mines en Catavi, edificios destinados a los archivos regionales de los centros mineros. Un tercer edificio histórico restaurado es la antigua Casa Gerencia, que administraba un ramal ferroviario en los almacenes de propiedad de Aramayo en la ciudad de El Alto.

Historia secreta del Decreto Supremo

¿Cómo logró el dirigente minero semejante hazaña? Cuando fue transferido a los Almacenes de la Comibol, en El Alto, observó con pavor que la documentación histórica había sido depositada en esas instalaciones que colmaron su capacidad, por lo que toneladas de documentos estaban en completo estado de abandono en el inmenso patio.

Con sagacidad y pragmatismo el líder sindical se aproximó ante el presidente Carlos D. Mesa Gisbert, su enemigo ideológico, valorando en él su calidad de historiador, por ello sensible con la memoria histórica. Por otro lado, en la presidencia de Comibol se encontraba el Ing. Arturo Tamayo, un tecnócrata singular que apoyó los afanes del líder minero para el salvamento de la documentación histórica de la minería nacionalizada.

En una genial estrategia, Edgar Ramírez hizo saber al presidente de la Comibol que el mismísimo Presidente de la República anhelaba la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, y viceversa, comentó al presidente Mesa que el presidente Tamayo estaba decidido a financiar el proyecto. En una singular reunión en la oficina presidencial en Palacio Quemado el presidente Mesa manifestó su decisión de promulgar un decreto para la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional y preguntó a boca de jarro al ingeniero Tamayo si la Comibol estaba en condiciones de financiar ese proyecto. El aludido afirmó sin dudar que haría todo lo que fuera necesario. Edgar Ramírez sonrió satisfecho.

Su tenacidad y temple salvaron la memoria histórica condenada a la destrucción inminente y la proyectó magistralmente a los más altos niveles de la archivística internacional, que se expresa en su célebre su frase: “de la Basura a Memoria del Mundo”, que se refiere a la inscripción de emblemáticos documentos al Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco, entre ellos: “Documentos de los Hornos de Fundición de Estaño en Bolivia (1966-1985)”, “Documentos del Plan Triangular para el control político y financiero de la Corporación Minera de Bolivia (1960-1970)”, “Inmigración de judíos a Bolivia, durante la Segunda Guerra Mundial, propiciado por el industrial minero Mauricio Hochschild”.

Pronto el Archivo Histórico de la Minería Nacional se convirtió en la Meca de la investigación histórica de la minería, acudiendo a ella científicos e investigadores del mundo entero. Su fama motivó, en 2009, el arribo de brigadistas internacionalistas de todo el mundo para apoyar las arduas labores de conservación preventiva y descripción de la memoria minera. En septiembre de 2019 43 expertos del Comité Regional de América Latina y el Caribe y del Comité Asia-Pacífico del Programa Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) constataron los avances del Centro de Conservación de Papel y rindieron homenaje al líder minero, director del Archivo Histórico de la Minería Nacional, en una sesión memorable realizada en el auditorio del Archivo Histórico Minero de la ciudad de El Alto.

El Archivo Histórico de la Minería Nacional se convirtió en el centro cultural más importante de la heroica y combativa ciudad de El Alto, propiciando cursos, seminarios, talleres sobre gestión documental, administración archivística e historia de la minería. El Gobierno Municipal de El Alto lo declaró “Patrimonio documental y cultural”. autorizó la denominación de la vía del Archivo como “Calleja de los Archiveros”, financió la construcción de la Plazoleta Gunnar Mendoza, que lleva un busto del Maestro de la Archivística Boliviana, único en su género a nivel nacional en espacio público. Edgar Ramírez mandó a elaborar el mural que reconstruye la Historia de la Nacionalización de las Minas (obra de Williams Luna) y los monumentos al Mitayo de la época colonial a lado del minero de la era de la nacionalización, y una tercera imponente escultura inspirada en el monumento al Minero de Siglo XX, que porta el fusil y el moderno taladro neumático. Propició la erección del Monumento a la Marcha por la Vida de 1986, que un colectivo de artistas instaló en la localidad de Calamarca, donde el Ejército detuvo la marcha.

El único componente que dejó pendiente el ilustrado líder minero fue la conclusión del Centro de Conservación del Papel, que quedó en obra gruesa ante la apatía de las actuales autoridades de la Comibol.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

Fotos en orden:

1       Edgar Ramírez y Víctor López rechazaron los bonos extralegales.

2       Edgar Huracán Ramírez.

3       Edificio del Archivo Histórico de la Minería Nacional en la ciudad de El Alto.

4       Archivo Histórico Regional de la Minería de Oruro.

5       Casa Gerencia de la Compañía Minera de Huanchaca, Pulacayo.

6       Mural “Historia de la Nacionalización de las Minas”.

 

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Casinacho