
El acceso a la información es uno de los derechos fundamentales más importantes en la historia de la Humanidad, pues implica el uso de los archivos institucionales para garantizar el goce pleno de los derechos ciudadanos. Históricamente se ha establecido una tendencia a la restricción del acceso y uso libre los documentos, aspecto que fue superado paulatinamente legislando a favor de la demanda ciudadana de acceder a los documentos que custodian los archivos, tanto por cuanto en esos expedientes se encuentran involucrados lo que genera el interés legítimo para acceder a los registros públicos. En las sociedades modernas es un imperativo garantizar el acceso de la información, para fines propios de los ciudadanos y para apoyar al desarrollo integral del Estado. Concluimos, pues, que los documentos que custodian los archivos constituyen la base de la seguridad jurídica de los ciudadanos en general y tienen importancia singular para la investigación documentada del pasado.
En este artículo nos ocupamos de reseñar los cinco hitos históricos en el largo proceso de construcción del derecho de acceso a la información, extractado de mi reciente libro Declaraciones de Principios y Códigos de Ética de los Archivistas 1961-2021 (La Paz, FC-BCB, 2025).
El antecedente histórico: la tradición inglesa
En esa lucha desigual se consiguió el reconocimiento de derechos civiles y políticos básicos, plasmados en el Bill of rights de Inglaterra (Declaración de Derechos), promulgado por la monarquía inglesa el 13 de febrero de 1689, que consagra por primera vez libertades públicas de los súbditos del Reino y reconoce la potestad legislativa del Parlamento con la clara separación de poderes. La “Ley para declarar los derechos y libertades de los súbditos y para determinar la sucesión a la Corona”, conocida también como ley de “los derechos de la vida”, limita el poder absolutista del Rey.
Esta primera declaración reconoce “que es un derecho de los súbditos presentar peticiones al Rey, siendo ilegal toda prisión o procesamiento de los peticionarios” y “que las libertades de expresión, discusión y actuación en el Parlamento no pueden ser juzgadas ni investigadas por otro Tribunal que el Parlamento”, que consagra los primeros derechos civiles y los primeros derechos políticos del pueblo inglés, respectivamente.
La ilustración
El primer hito es, indudablemente, el movimiento de la Ilustración y el trabajo de Denis Diderot, autor de la Encyclopédie, fue un pivote para la toma de conciencia sobre los derechos civiles. Ese movimiento se vio fortalecido por sus colaboradores, los célebres philosophes, entre ellos Voltaire, d’Alembert, Rousseau, Turgot, Quesnay, Saint-Lambert, d’Holbach, que contaron con el apoyo militante de Montesquieu y Buffon. Su trabajo impulsó la epopeya de la Encyclopédie, obra con valor intrínseco que la convirtió en un “libro fuerza para la Historia”, que provocó “un cambio epistemológico que transformaría la topografía de todo el conocimiento humano”, lo que explica que fuera objeto de ataque de todos los frentes: jesuitas, jansenistas, la Asamblea General del Antiguo Régimen, el Parlamento de París, el Consejo del Rey y el Papa, que contaban con el apoyo de polemistas de la talla de Charles Palissot y Jacob-Nicolás Moreau.
El Rey revocó el privilegio del libro, prohibió su continuidad y ordenó a Guillaume de Malesherbes, director de la Librairie, jefe de la oficina de censura, encargada del control editorial y de la prensa, la destrucción de la Encyclopédie.
La revolución de las 13 colonias inglesas
El segundo hito se dio con el movimiento revolucionario de 1776 de las antiguas 13 colonias de Inglaterra en América del Norte, que culminó en la independencia de los Estados Unidos de América, por ser portador del paradigma del acceso libre a la información, asociado de forma directa a la educación y a la difusión, insuflado por la Encyclopédie, de la que “una colección de la edición de Lucca, adquirida por Thomas Jefferson, por 15.068 libras de tabaco” fue destinada “para el uso público y dio órdenes especiales para su protección contra el ejército de Cornwallis”; además de otra colección de la Encyclopédie Methodique adquirida para James Madison, como lo establece Robert Darnton (2006).
A esos fundamentos se sumó la Carta de Derechos de Inglaterra, el pensamiento de John Locke, la Constitución del estado de Virginia, que inspiró las primeras enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos, que introdujo la Bill of Rights (Carta de Derechos), sancionada el 15 de diciembre de 1791, que reconoce los derechos civiles de libertad de religión, libertad de expresión, libertad de prensa y libertad de reunión.
La Revolución Francesa
El tercer hito, y el más gravitante en América Latina y el Caribe, viene con el triunfo de la Revolución y cuando se establece el gobierno de los Estados Generales, que depuso y guillotinó al rey Luis XVI dando fin a la monarquía. La Asamblea Nacional Constituyente de Francia, el 26 de agosto de 1789, sancionó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que reconoce el derecho a la libertad de opinión, de expresión y de acceso a la información: Art. 10. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley; Art. 11. Puesto que la libre comunicación de los pensamientos y opiniones es uno de los más valiosos derechos del hombre, todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente, excepto cuando tenga que responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley; Art. 14. El rey Carlos III de España, fue el abanderado de las ideas ilustradas, que paradójicamente se extendió a sus colonias en ultramar y “facilitó la circulación de los artículos de la Encyclopédie, que logró llevar hasta América el espíritu de los ilustrados enciclopedistas, en pasquines capaces de alterar el orden colonial”, de acuerdo con Adelina Rodríguez Mirabal (2003).
Epílogo histórico: la independencia de las colonias españolas en América
La traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, por Antonio Nariño, provocó revueltas en Colombia, Venezuela, Haití y Guadalupe. Una vez independizadas las antiguas colonias de España en América el derecho de expresión, comunicación y el derecho de acceso a la información fue incorporado paulatinamente en las constituciones de las nuevas repúblicas.
En Bolivia se reconoció el derecho de libertad de expresión en 1826, el de petición en 1831 y el derecho de acceso libre a la información en 2009, con la obligación de rendir cuentas de la administración.
- Por Luis Oporto Ordóñez: Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA

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