junio 9, 2026

Política, elecciones y candidatos

La crisis política que vive Bolivia tiene una afectación directa en la población, siendo los trabajadores y los que viven el día a día quienes sufren las consecuencias de las decisiones y omisiones de los diferentes actores políticos.

Pese a que las empresas públicas, a través de sus productos y servicios, lograron contrarrestar en cierto grado los efectos derivados de los bloqueos tanto de caminos como de créditos, permitiendo la regulación de los precios de mercado de producto básicos primordialmente, existe una situación que podría ocasionar escenarios de inestabilidad económica no solo boliviana, sino también latinoamericana, ocasionado por la creciente escalada del conflicto en el Medio Oriente protagonizado por Israel e Irán, lo que representa un grave riesgo para la economía mundial.

Distintos analistas económicos y políticos atribuyeron que los problemas en Bolivia son consecuencia de la actual gestión gubernamental, principalmente en lo que refiere a materia económica, estableciendo que los efectos que se vienen afrontando están estrechamente vinculados al desabastecimiento de combustibles.

La situación económica actual conlleva varios factores, siendo uno de los principales la iliquidez de moneda extranjera como consecuencia de la caída de las exportaciones de gas natural, que se constituyeron en una las principales fuentes de divisas con las que se reforzaron las reservas internacionales. Asimismo, las exportaciones de minerales y estaño metálico realizadas por las empresas públicas son las que contribuyen a este fin.

Es importante mencionar que el proceso de nacionalización de los hidrocarburos permitió que las divisas por la venta de gas ingresaran directamente al Banco Central de Bolivia (BCB), lo que dotó de moneda extranjera a la economía, situación que no hubiese sido posible si toda la explotación y comercialización de hidrocarburos se hubiesen mantenido con las empresas privadas que se hicieron dueñas con la política de capitalización y privatización de las empresas públicas.

En otras palabras, las políticas del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp), en materia de hidrocarburos, ha garantizado la estabilidad cambiaria y la disponibilidad de moneda extranjera. Si las empresas hubieran permanecido privatizadas Bolivia solo habría recibido una mínima parte en lo que refiere a las utilidades generadas a favor del Estado. Esto implica que los problemas de iliquidez de divisas habrían aparecido mucho antes.

Actualmente la demanda de divisas (en gran mayoría) es para la compra de combustibles, como consecuencia de la diminución de producción de gas, ocasionando que la producción de líquidos sea menor y obligando la importación para poder cubrir la demanda nacional. Por otra parte, se tiene que la demanda de combustibles tuvo un incremento inusual, cuyo comportamiento no se asemeja a gestiones anteriores, haciéndose más notorio desde 2019 donde la importación de diésel, según datos de la Estatal Petrolera YPFB, tuvo un incremento interanual del 19% y para 2021 en 48%. Asimismo, respecto a los insumos y aditivos para las gasolinas la variación interanual fue del 51,3% en 2019 y de 45,6% para 2022.

Adicionalmente en la demanda de divisas que proviene del sector privado para las importaciones de distintos bienes el departamento de Santa Cruz es el de mayor participación con un 34,7%; La Paz, Oruro y Tarija marcan una participación del 23,6%, 17,3% y 14,9% respectivamente, habiendo registrado importaciones por un total de 11 mil 489 millones de dólares para 2023 y de nueve mil 904 millones para 2024.

Es crucial señalar que la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) tenía la obligación de proporcionar las herramientas necesarias para enfrentar posibles desequilibrios macroeconómicos, tanto internos como externos. En este sentido, durante tres años algunos asambleístas de ambas cámaras hicieron caso omiso a las necesidades del pueblo al bloquear diversas fuentes de financiamiento. Estos fondos habrían permitido obtener las divisas necesarias para cubrir la demanda de combustibles y otros bienes esenciales para la economía.

La gestión de créditos es parte de las propuestas de campaña de los candidatos presidenciales, inclusive de aquellos que fueron parte del bloqueo en la Asamblea, que no únicamente se atribuye al sector evista, sino también a las otras facciones de la oposición que de manera aislada o pactada ocasionaron el actual desequilibrio económico en el que se vive.

La situación no debe ir únicamente en la dotación de divisas o el debate de modificar de un tipo de cambio fijo a uno variable, o el de dolarizar la economía, sino el de seguir adelante con la política de seguridad alimentaria, energética y de industrialización con sustitución de importaciones, para que los efectos que ya se avizoran por los problemas en el Medio Oriente puedan ser sobrellevados de manera soberana e independiente y tener la capacidad de reacción ante factores externos de manera inmediata.


  • Por Daniel Villarroel

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*