agosto 16, 2026

Ricardo Padilla Cabrera

Ricardo Padilla Cabrera es uno de los guitarristas más reconocidos del ámbito musical boliviano y una figura en ascenso dentro de la escena internacional. Con más de 20 años de trayectoria, ha construido una carrera sólida y versátil, destacándose como intérprete, compositor y educador. Dialogamos con él.

Mi primera banda

“Mi primera banda fue con unos amigos de Santa Cruz, tocábamos para una iglesia, ellos eran mayores que yo. En ese momento tenía 13 años y ellos 20, había diferencia de edad, pero igual me involucraron. Me abrió mi camino, después ya le metí con banda de colegio en Santa Cruz. Lamentablemente no había gente interesada en la música.

Llegué a La Paz directo a secundaria, últimos años de colegio. Ahí comencé a formar grupos con mis amigos. Tuve bandas de todos los estilos: un poco de punk, metal, rock.”

Unidad Educativa del Ejército

“Cuando llego a la ciudad de La Paz entré al Colegio Unidad Educativa del Ejército. Había bastantes músicos ahí, uno de ellos era el baterista, juntos llegamos a ganar una batalla de bandas. De hecho, eso fue lo que me ayudó a fortalecer la idea de lo que yo quería ser de grande.

En mi colegio nos dividían en la promoción por áreas: matemáticas, física y química, como hacen todos, creo; por alguna razón yo terminé en química-biológica, iba ir por ahí supuestamente mi estudio, pero no.

Al salir del colegio tuve que decirles a mis papás que quería dedicarme a la música de una manera seria. Mi padre, militar, no concebía la idea, pero al final fue el que más me entendió. Mi madre un poco más difícil.”

Universidad Loyola

“Mi padre no quería que estudie como un técnico superior, así que no entré al Conservatorio, pero sí a la Universidad Loyola, donde existe una licenciatura en Música.

Me acuerdo el día que me fui a inscribir en la carrera de Música había unas pintas muy estrafalarias. Nos encontramos con un amigo de la adolescencia, de cuando tenía 15 años, era una persona que se peinaba a un lado, bien formalito, se llamaba Camilo, pero ya cambiadísimo, punkero, con una cresta enorme.

Mi madre, asustada, lo miró y le preguntó qué le había pasado. Y bueno, era su estilo de ser, la anécdota es muy interesante.”

Conservatorio

“Entré al Conservatorio de Música. Pero cuando lo hice ya no me daba el tiempo. Lo que yo más quería en ese momento era practicar y se requería unas ocho horas para poder tocar y estar en las cuerdas. Mi vocación estaba en interpretar más que en estar enseñando, quería ser profesional en la parte de interpretación. Así opte más por la universidad, iba solo en las mañanas y la ventaja era que el horario era como en colegio [en la mañana] y por las tardes practicaba y estudiaba.

Me levantaba temprano, cero salidas, quedé sin vida social por estudiar Música, pero también hubo ganancias ya que comencé a tener contacto con músicos el primer año de la universidad. Me contacté con gente mucho más seria.”

Marathon Rock

El Marathon Rock fue un festival que se realizó en La Paz, siendo un evento importante en la historia del rock nacional. El festival se llevó a cabo en el Equinoccio, el templo del rock, un lugar que ha sido fundamental para la música en vivo desde su inicio. El Marathon Rock ha tenido varias versiones y ha contado con la participación de numerosos grupos de este género. Continúa el entrevistado.

“En la universidad armé una banda más seria que se llamaba OutSide, y nos metimos a la Marathon Rock, llegamos a la final, obtuvimos un segundo lugar y salimos en el álbum que grabaron. En ese tiempo en La Paz había una movida bien interesante, tocar en el Equi era como tocar en la gloria, uno se sentía que lo había logrado. Me acuerdo que llegaban canales de televisión y que el lugar reventaba. Tuve mi primer contacto para una entrevista, tengo todo grabado en VHS; ahora veo y me río, estaba flaco…”

La iglesia

“En mi tercer año de universidad mi vida dio un giro de 180 grados. Conocí a Dios y comencé a tocar cosas diferentes. Antes era de mente muy cerrada, en el sentido que solo quería tocar rock, metal y no otro estilo, pero cuando llegué a la Iglesia me dijeron que había un puesto para integrar la banda y dije que sí. Aunque el puesto era para un bajista –y yo no sabía tocar el bajo–, igual acepté.

Me presté el bajo de un amigo y aprendí muy bien. Me metí tanto en el bajo que hay un bajista que es una eminencia y trataba de imitarlo o de sacar cosas de él, se llama Victor Wooten, un virtuoso bajista estadounidense, considerado uno de los mejores bajistas de los años 1990.

Ese tiempo comencé a tocar más el bajo que la guitarra. Empecé a tocar tan bien que algunos amigos me decían: ‘tú no eres guitarrista, tú eres bajista’. Eso me dolía, era algo momentáneo… hay que ser bien versátil y tocar muchos ritmos.

El tocar en la Iglesia me ayudó a abrir mi mente a más géneros y aprender a tocarlos, a entenderlos y a sacarme ese chip de que la música solamente se toca de una manera.”

Pro Audio

“Yo estaba por grabar un disco con unos amigos y antes de entrar a la Iglesia lo grabamos en uno de los mejores estudios de La Paz en ese entonces: Pro Audio, de Sergio el Mosca Claros. Lo manejaba el maestro Oscar García, era una locura lo que hacíamos, era como rock progresivo. Nunca logramos sacar ese disco, fue como algo que me faltó. Como no lo logramos y eran composiciones, me di cuenta de que no solo tenía la vocación de tocar, sino de componer también.

Después, grababa en mi computadora, pieza uno, pieza dos, etcétera, fui guardando. Una de las cosas que hizo que se retrase fue que en la Iglesia conocí a Matamba.”

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