Por Esteban Ticona Alejo * -.
Estamos en la etapa final de un ciclo político del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), que gobernó 19 años (aún faltan un par de meses). Varios políticos-economistas dicen que este período termina con una aguda crisis económica. ¿Les creemos? A estas alturas es dudoso que haya grandes dificultades monetarias. Recordamos que el ciclo político aludido manifestaba que un grueso sector social, incluido los indígenas y campesinos, habían amplificado la clase media por su nivel de adquisición económica.
Citamos algunas acciones masivas que nos llevan a sostener que la llamada crisis ciudadana no es del todo cierta: 1) el alza de las tarifas del transporte público en las ciudades de La Paz y El Alto. Es decir, el incremento arbitrario no ha afectado a los bolsillos, incluso no hubo protestas como solía suceder en otros momentos; 2) cuando juega la Selección Boliviana de Fútbol el estadio de El Alto se llena de gente, a pesar de los altos precios de los boletos de ingreso; 3) los transportistas de larga distancia quieren pagar el costo del diésel a precio internacional o sin subvención. Incluso, en la escasez de algunos productos de la canasta familiar, como aceite, azúcar, arroz; pero no faltan compradores. Vale decir que hay dinero para adquirir a pesar del incremento; 4) la Feria Internacional del Libro de La Paz, realizada entre julio y agosto, fue visitada masivamente por los interesados. En algún momento se dijo que no habría ventas por la supuesta crisis económica, pero el resultado fue lo contrario, es decir, buena venta de libros. Hay muchos otros ejemplos, entonces, ¿les seguimos creyendo a los charlatanes de la economía de que hay inflación galopante?
En las Elecciones Generales del 19 de agosto para presidente, vicepresidente, diputados y senadores ningún partido o frente político ha alcanzado más del 51% de la votación. ¿Qué desean los ciudadanos transcurridas las elecciones nacionales en primera vuelta? Se lamentan que no haya el ganador con el porcentaje indicado. ¿Cómo interpretamos esta reacción del ciudadano común? La política se ha convertido en un estorbo en la vida normal y una actividad no ambicionada y hasta vergonzosa.
Hoy la ciudadanía, sin grandes vínculos con el quehacer político, comenta: “ganaron los peorcitos, ni modo”, entendiendo por este término que hay dos opciones políticas con muy pocas diferencias y sobre todo ya están avizorando las posibles políticas económicas a implementarse. Es decir, es el retorno del neoliberalismo de la derecha.
Es muy llamativo el pragmatismo político que se manifiesta en esta coyuntura postelecciones nacionales. El ciudadano común está con el anhelo “que ya se instale el nuevo gobierno”. Por eso la segunda vuelta se ha vuelto en una especie de obstáculo casi sin importancia, más que en una oportunidad para el nuevo frente político. En las redes sociales se dice: “¿por qué esperar tanto tiempo para la segunda vuelta?”. Incluso se sobreentiende “que ya hay un ganador y no es necesario que sigan en campaña política”. “¿Para qué? si ya sabemos quiénes son y qué quieren hacer con el país, ya veremos”. Esta última frase alude a posibles acciones políticas antinacionales y la potencial reacción del pueblo.
Si el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hubiese tenido una lectura adecuada, en base a la opinión y los deseos de los ciudadanos, posiblemente hubiese propuesto una mejor salida y rápida para efectivizar la segunda vuelta. Incluso, en la línea de la austeridad económica, desde el Estado. Pero algunos miembros del TSE siguen interesados en la autopromoción política (el caso del tribunal Tahuichi o exAtahuichi). En esa búsqueda de autopromoción cuanto más tiempo transcurra hacia la segunda vuelta es mucho mejor.
¿Por qué tanto tiempo para efectivizar la segunda vuelta? ¿No se podía hacer en menos días? Si se optaba achicando tiempos incluso se hubiese ahorrado dinero, porque se seguirá erogando más dinero al sortear a nuevos jurados electorales, ya que se supone que pagarán nuevos cursos de capacitación… en fin. Jichhurunakanxa ma pitaya apnaqaxpanxa machaq chhijllatanakaxa, sasaw sapxi. Arsusiñaniya, jilata, kullakanaka.
* Sociólogo y antropólogo aymara boliviano

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