septiembre 30, 2026

Expansionismo en el ADN de los Estados Unidos


Por La Época-.


Los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra en 1776, medio siglo antes que gran parte de los países de Hispanoamérica. Sus 13 colonias originales, ubicadas en la costa Atlántica, eran: Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

Desde principios del siglo XIX presionaron por extender sus terrenos al sur, en dirección a la Florida, y luego al sur oeste, adquiriendo Alabama, Misisipi y Luisiana. El objetivo no era otro que dominar el Golfo de México, para así controlar las rutas fluviales que conectarían luego con los grandes lagos.

La expansión continuó hacia el oeste, pasando los Apalaches y, a mediados del siglo XIX, esforzándose por enlazar de manera terrestre los asentamientos del Atlántico con los del Pacífico, donde destacaba California. Para cumplir su propósito, entre tanto arrebataron territorio a México, compraron otros a Francia y España, etcétera.

El vertiginoso desarrollo capitalista los arrastró a una Guerra Civil que acabaría con la esclavitud de los plantadores del sur y presionaría por la expansión del desarrollo industrial interno, así como la búsqueda de fuente de materias primas en otras latitudes y, por consiguiente, la colocación de sus mercancías y capitales en el mercado internacional: nacía así, en 1898, el imperialismo norteamericano.

El siglo XX fue el de consagración de los Estados Unidos, quienes resultaron acreedores tras la Primera Guerra Mundial y “triunfadores” en la Segunda Guerra Mundial. A la par, se encargaron de materializar la Doctrina Monroe, emanada en 1823, y el Destino Manifiesto, de mediados de la década del 40, basamentos ideológicos para el control directo e indirecto, esto es colonial o neocolonial, de América Latina y el Caribe, considerada para ellos su “espacio natural”.

Fue así que el siglo XX se estrenó tempranamente con la ocupación yanqui de Cuba y la posesión de Puerto Rico, y toda una nutrida lista de ocupaciones de países como Haití, República Dominicana, Nicaragua, Panamá, bloqueos a México, etcétera. Ya después de mitad de siglo con el derrocamiento de gobiernos como Árbenz en Guatemala o Salvador Allende en Chile, en el marco de la Guerra Fría, y como aplicación de su Doctrina de Seguridad Nacional, para la cual diseñaron y ayudaron a implementar el Plan Cóndor, con su ala económica: el neoliberalismo.

A personajes como Bolívar, Bilbao, Hostos, Martí, Sandino o Fidel Castro les tocó avizorar, reflexionar y enfrentar aquel poder expansionista, comprendiendo la imposibilidad de la potencia del Norte de convivir en paz con las naciones del Sur.

Aunque priman desde hace buenos años deseos de paz en estas latitudes, la administración Trump opta, una vez más, por hacer sonar los tambores de guerra en el Caribe y presionar militarmente a Venezuela con el propósito de hacerse de su petróleo y otras fuentes de riquezas.

No cabe pensar, en pleno siglo XXI, que las guerras puedan limitarse a una escala específica, ser focalizadas. La experiencia muestra lo contrario. Es por ello que, junto con denunciar el matonaje de Trump como ilegítimo y violador del Derecho Internacional, bien cabe señalar que Washington quiere empujar a todo el continente a la violencia, a la muerte, donde presumiblemente nadie saldrá ileso. Entonces, ¿qué haremos?

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*