agosto 31, 2026

El acuerdo de Argentina con los Estados Unidos es más que comercial


Por Julio C. Gambina* -.


Los Estados Unidos necesitan aumentar la importación para frenar los precios internos de carne. Los ganaderos estadounidenses no acuerdan con la apertura importadora, más aún con incrementos de insumos ante la suba arancelaria desde abril pasado a otros países. Al mismo tiempo, Argentina también induce la importación externa para bajar los precios locales, también de carne, alimento esencial en la dieta local. Los productores locales tampoco aprueban la importación creciente.

La lógica de política económica de ambos gobiernos se impone por sobre las demandas de los productores de cada país. Hay ruido en ambos países frente a la política oficial de Trump y de Milei. Pero más allá del combate a la inflación en los dos países y de la apertura comercial negociada, aunque inconsulta al interior de las naciones involucradas, están objetivos estratégicos de las partes.

En los Estados Unidos se trata de alejar todo lo posible a China, un competidor global más allá de la economía. Para Argentina el tema de fondo son las inversiones externas, principalmente estadounidenses, para alejar la tendencia de recursos provenientes del gigante asiático. El objetivo de Milei es reorganizar la economía en Argentina desde la lógica histórica del privilegio de industrialización con destino al mercado interno a un proyecto de acumulación orientado al mercado mundial.

La apuesta es consolidar una orientación exportadora de agricultura, ganadería, energía y minería para el mercado mundial en el marco de las innovaciones tecnológicas en curso en la economía mundial. Se trata de aprovechar la potencialidad de los hidrocarburos no renovables del yacimiento Vaca Muerta y la minería, fundamentalmente los proyectos de cobre ingresados al RIGI, pero también de uranio y energía nuclear, para lo que se aplica la privatización de NASA.

La perspectiva de inversiones en el sur argentino, asociado a la digitalización y la instalación de centros de datos demandantes de climas fríos y abundante agua, junto a la perspectiva privada por el uranio y la energía nuclear, inducen la alianza de Argentina con los Estados Unidos. Es una lógica que parece dejar atrás la competencia entre ambos países y avanzar en complementariedad. El primer país aportaría capitales mientras que el segundo ofrece su potencialidad en bienes comunes.

Por la positiva imagen del Gobierno, ante la validación electoral y la proyección hacia el 2027, reformas reaccionarias mediante como la laboral, supone una larga expectativa del poder económico local estimulado por la complicidad de una dirigencia que apuesta a la continuidad de algunos beneficios corporativos históricamente conquistados. Con la reforma tributaria especulan ganar la voluntad empresarial y disciplinar a la dirigencia gremial empresaria atrás del “beneficio” de la menor carga tributaria. La reforma penal apunta a consolidar la línea represiva impulsada desde el inicio de la gestión Milei-Bullrich, asociada a la demanda del poder por “mano dura”.

Al final estas reformas irán por la previsional para intentar recuperar la ola privatizadora iniciada en 1994 con Menem-Cavallo. Todo se subordina al ingreso de inversores externos, a la “lluvia de inversiones” que anunció Mauricio Macri al inicio de su gestión en 2015.

Las inversiones no llegaron, y podrían no llegar, por un clima internacional de incertidumbre y ralentización de la economía mundial. Pero, claro, la iniciativa de Trump apunta a destrabar la ralentización global y especialmente el papel de su país en este proceso, para lo que necesita de su patio trasero, y en ello cuenta con la sociedad de Milei y otros (Bukele o Noboa).

En ese sentido avanzaron los acuerdos comerciales con Ecuador, El Salvador, Guatemala y Argentina, este último adicionando inversiones. La respuesta definitiva no está en lo que imagina el gobierno de Milei y sus cómplices, sino en la repuesta social para frenar la iniciativa política del poder y reorganizar una propuesta política orientada a resolver amplias necesidades insatisfechas.


* Economista

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