
En respuesta a las pesquisas iniciadas por Estados Unidos contra China, el país asiático anunció este viernes 27 de marzo dos investigaciones sobre barreras comerciales impuestas por Washington.
El Ministerio de Comercio explicó en un comunicado que se encargará del proceso y “adoptará las medidas correspondientes en función de los resultados, con el objetivo de salvaguardar firmemente sus derechos e intereses legítimos”.
El organismo precisó que las investigaciones se centrarán en dos ejes, por un lado, Beijing acusa a Washington de implementar medidas que fracturan la estabilidad logística global y perjudican la eficiencia manufacturera.
Y por otro, señala a Washington de “obstaculizar deliberadamente” el intercambio de tecnologías ecológicas, un sector donde el gigante asiático ostenta un liderazgo mundial.
El anuncio de Beijing se produce apenas 24 horas después de una reunión de alto nivel en Camerún entre el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Durante la reunión, Wang expresó la «firme preocupación» de China por las investigaciones estadounidenses basadas en la Sección 301, que acusan a Beijing de «exceso de capacidad manufacturera» y de permitir el uso de trabajo forzoso en sus líneas de producción.
El ministro instó a su contraparte a «evitar una competencia dañina» y a mantener una comunicación que permita un desarrollo «sano y estable» de los vínculos bilaterales.
Un movimiento táctico de China
Mientras Washington intenta frenar la entrada de paneles solares y vehículos eléctricos chinos alegando competencia desleal, Beijing contraataca exponiendo el proteccionismo estadounidense como un freno a la transición energética global.
Según analistas, este intercambio de pesquisas «marca el inicio de una fase de negociación agresiva»: ambos países están acumulando «fichas de castigo» para utilizarlas como moneda de cambio en la mesa de diálogo de los presidentes el próximo mayo.

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