
La Paz-. En 46 días de bloqueos protagonizados por diversos sectores sociales de Bolivia con la exigencia de la renuncia del presidente, Rodrigo Paz, la economía nacional exhibe hoy un daño similar a una cortadura en pleno rostro.
Hastiados tras la implosión originada en las divisiones dentro de los liderazgos del bloque nacional popular, los sectores humildes de la sociedad boliviana otorgaron su voto en 2025 al actual mandatario Paz, quien con una imagen «centrista» se presentó como «el mal menor» frente al representante de la ultraderecha continental, Jorge Tuto Quiroga.
Sin embargo, las políticas aplicadas por Paz en sus primeros siete meses de Gobierno a favor de la oligarquía agroindustrial, los latifundistas y su rechazo a considerar las aspiraciones de obreros, campesinos y la población indígena originaria provocan que estos sectores se sientan traicionados.
Como resultado, todas estas fuerzas sociales que con su voto llevaron a Paz a la presidencia, convergen hoy en marchas y bloqueos con la única exigencia de la renuncia del gobernante.
En este contexto, los cierres de rutas ya provocaron perjuicios de largo plazo para el turismo, pues las principales operadoras internacionales dejaron de incluir al país andino amazónico en sus programaciones de viajes para 2027 ante la incertidumbre generada por la interrupción de carreteras y la ausencia de una solución al conflicto.
Según la vicepresidenta de la Asociación Boliviana de Agencias de Viaje, Pilar Carvajal, “las operadoras grandes, las que manejan volúmenes grandes de turismo y reparten a las operadoras locales ya no nos están poniendo en las agendas de 2027”.
Informó la experta que las cancelaciones de reservas de viajes se incrementan a medida que persiste la alta conflictividad, y advirtió que las pérdidas podrían alcanzar niveles extremos.
“Hemos tenido un paro total, con 45 días de bloqueo y sin saber cuánto más esto se llegue a prolongar -comentó-, es muy probable que lleguemos al 85 por ciento o ciento por ciento, sin exagerar, de cancelación de reservas”.
Describió que 15 puntos porcentuales de reservaciones aún están en vilo y dependen de cómo avance la situación boliviana.
Según la vicepresidenta, la planificación de los viajes internacionales se realiza con varios meses de anticipación y los efectos de la crisis se extenderán más allá del levantamiento de las medidas de presión.
“La recuperación no es que hoy se suspenden los bloqueos y mañana vuelve la gente que suspendió sus viajes -lamentó la experta-; la recuperación va a ser muy lenta”.
Carvajal opinó que el turismo boliviano sufrió un nuevo revés cuando comenzaba a recuperar mercados y a mejorar su posicionamiento internacional.
“Estábamos muy alentados porque las cosas estaban comenzando a funcionar con la recuperación de los mercados perdidos (…), pero ahora recibimos otro golpe, mortal, diría yo”, concluyó en declaraciones al diario La Razón, en referencia a las pérdidas de agencias de viaje, hoteles, restaurantes, y otros servicios asociados a la actividad turística.
Por su parte, la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca) advirtió este lunes que el cierre de rutas en seis de los nueve departamentos del país obstruye la salida al mercado del 80 por ciento de la producción y mantienen en emergencia a 20 mil familias dependientes de este rubro.
“Los bloqueos nos están generando pérdidas por 30 millones de dólares. Nuestros productores no pueden sacar su arroz a los mercados del país, no pueden vender ni recuperar sus costos de producción, y mucho menos pensar en una nueva siembra”, declaró a la Red Uno Ana Isabel Ortiz, gerente de Fenca.
Al señalar que este sector de la economía mueve mensualmente 65 mil toneladas del cereal, Ortiz lamentó que gran parte de la producción permanece almacenada en los ingenios.
En referencia al Gobierno, deploró que todavía no haya encontrado una solución al conflicto y exhortó a las autoridades a tomar las medidas necesarias para restablecer el libre tránsito, ante la asfixia económica.
No menos perjudicado está el sector lechero del departamento de Cochabamba, de acuerdo con el representante de esta esfera productiva, Mario Mercado, quien lamentó que este lunes, por ejemplo, solo se puede entregar el 40 por ciento de la producción diaria, mucho menos que el volumen habitual.
“De los 300 mil litros que producimos en Cochabamba, solo 120 mil se van a poder entregar. Eso es menos de la mitad”, expresó en el Canal Rural.
Puntualizó el dirigente que esta situación profundiza una crisis que ya afecta a la esfera lechera desde hace varios meses, con efectos dañinos en la capacidad de producción, el abastecimiento de forraje y la sostenibilidad de las granjas lecheras.
“Estamos inundando los mercados, no hay forraje. Las vacas ya no tienen qué comer”, exclamó con disgusto.
Adicionalmente, con la expresión «estamos quebrados», describió que varias granjas comenzaron a cerrar operaciones debido a la falta de rentabilidad y a las restricciones en la comercialización, lo que genera una reducción progresiva de la producción.
En representación del sector, Mercado calificó la situación como insostenible y advirtió que el impacto económico continúa en aumento, sin posibilidad de una medición precisa debido a la rapidez con la que se profundiza la crisis.


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