por: Christhian V. Lizarazú G.
| “Si Maquiavelo hubiese tenido a un príncipe por discípulo, lo primero que le habría recomendado habría sido escribir un libro contra el Maquiavelismo”. Voltaire |
| Nicolás Maquiavelo no fue malo, ni malvado, tampoco inventó lo que ahora se llama Maquiavelismo. Lo que hizo fue observar, develar y demostrar cierto comportamiento humano tendente al mal en el tablero de ajedrez del poder, y a ése conjunto de pensamientos los dotó de un contenido particular; es decir que puesto que Maquiavelo no era un pensador platónico, fue Maquiavelo el pensador, pero esto no es más que haber sido él mismo, él mismo mirando y reflexionando con todo su talento por el poder —su talento particular— lo que estaba ahí, en ese tablero, para escribir lo que años de hipocresía y timoratos no lograron decir. Por eso a ese conjunto de pensamientos que se extirparon a partir del comportamiento humano, ahora se le llama Maquiavelismo. Un Acercamiento a Maquiavelo desde la Categoría del Valor Una cualidad característica de los grandes pensadores es que después de que ellos nos han hablado, lo que parecía oculto, ahora aparece como evidente. Así cuando se trata de analizar el poder; que implica analizar por un lado a la política como ciencia que estudia el poder y por el otro, al derecho como ciencia que lo legitima, Maquiavelo esclarece el horizonte de su pensamiento sobre estos temas cuando dice: “Ir directamente a la verdad efectiva —veritá effectuale— de las cosas que a la imaginación de las mismas”, esto es sentar la realidad de las cosas como la capa fundamental y el objetivo de su pensar. Por lo tanto aunque parezca paradójico, el pensar de Maquiavelo puede empezar con la honestidad, por ello es necesario penetrar en el objetivo y luego en la sustancia de su pensamiento. Así desde una perspectiva que en primer lugar contemple la categoría del valor, es apropiado preguntarnos; ¿Maquiavelo no es acaso valioso?, ¿En el fondo acaso no nos educa?, pues yo considero que las respuestas a dichas interrogantes son positivas; esto porque generalmente se le da las gracias a alguien que nos muestra algo, a alguien que nos enseña cómo las cosas son… los alumnos agradecen a los maestros que les enseñan así. Al fin y al cabo Maquiavelo es un maestro que nos enseña de pronto tomando en cuenta las enseñanzas del poeta Dante cuando éste decía, palabras más o menos, que para conocer el camino al cielo, antes debes conocer el del infierno.Y como los valores tienen su origen en ése previo sentar la realidad de las cosas —ése ir a la verdad efectiva de las cosas—, es que no podemos negar que Maquiavelo, y el Maquiavelismo como su pensamiento bautizado, son en conjunto algo valioso. A su vez tampoco podemos negar que lo que es valioso, es en el fondo bueno, y es bueno porque justamente nos muestra la verdad en las cosas, no en el disfraz de las mismas —que es justamente el objetivo del pensamiento de Maquiavelo—. La Sustancia del Pensamiento de Maquiavelo Muchos filósofos se han empeñado en explicar otros mundos, yo vengo a ahondar en éste. Por ello la perspectiva que conlleva ésta reflexión sobre el autor del “Príncipe” parte de la valoración de la capa fundamental del pensamiento de Maquiavelo; misma que se presenta como un intento de ir directamente a la verdad efectiva de las cosas, para abordar ahora el tema de la sustancia que engloba el pensamiento de Maquiavelo. Para esto último partimos de que la sustancia es aquello que no necesita de otra cosa, entonces ¿cómo se explica la sustancia del pensamiento de Maquiavelo en relación a lo que la sustancia es?, pues fijándonos en aquello que se muestra como el inicio y el final de su pensamiento, en aquello que es su propio motivo para ser, y esto no es más que el poder. Es a partir de la sustancia del poder que Maquiavelo “configura una teoría moral”, no es que “configure una teoría moral” para la conquista del poder, esto es así porque el pensamiento por el poder sólo puede venir de las ansias por el poder, y sólo si hay ansias de poder puede formularse un pensamiento para el poder, éste continuo ciclo sólo se hace efectivo si existe el talento por el poder… ése talento implica a su vez anticipar la configuración de actos futuros en base a la observación actual y el estudio de la historia. Es decir que yo considero que para Maquiavelo la moral se ajusta a lo que el poder espera de ella para seguir siendo poder. De ésta manera, lo que es bueno equivale a lo que tiene fuerza, y los hombres buenos serán los que tengan la suficiente fuerza para conseguir el poder, lo que significa que el poder se consiga a sí mismo —porque poder, significa fuerza—. Por ello el pensamiento de Maquiavelo gira entorno a la constante del poder; el poder es el contenido —sustancia— de su pensamiento y la moral la forma —el mundo donde sucede—. Por otro lado, el contenido y la forma del pensamiento de Maquiavelo no podrían ser claros sin un ente que los sintetice, es por esto que “la materialidad de su pensamiento” se da en los hombres, en esos animales políticos —animal político sólo el hombre— que viven y mueren por el poder. Lo que nos sugiere —desde ésta perspectiva— que Maquiavelo al pensar como pensó, no pretendía ser un hipócrita y hacer de lo malo ahora lo bueno, esto porque simplemente lo bueno y lo malo no eran su objetivo, su objetivo era el conocer lo que hay de bueno y de malo en el fenómeno y la dinámica del poder. Más Allá de la Circunstancia Histórica de un Modo de Pensar Que se piense en términos de poder y no de moralina, no significa que se piense amoralmente o en post de lo amoral, me imagino que Maquiavelo sabía eso, porque sólo sabiéndolo se puede pensar en términos de un propósito como el poder, porque el poder es un valor sine qua non se consiguen o se conocen los demás valores; es decir que el poder es una especie de detonante moral que activa algunos valores y destruye otros, no está al margen de la moral, sino que desde su nacimiento engloba lo moral, y es más, como valor detonante de otros, se considera desde el principio ya como bueno. Éste modo de pensar no es tuición o propiedad de Maquiavelo, él como todo hombre con un talento especial, es un precursor y un debelador que —como diría el filósofo Edmund Husserl— va a las cosas mismas para mostrarlas como son. Y al hacerlo se constituye en una referencia con la cual pueden coincidir otros hombres, no solo por utilitarismo, sino también por temperamento y capacidad. Así es que en el estudio del poder y de los valores convergentes y emergentes de él, se tiene a Maquiavelo como un punto de quiebre. Ahora, ese punto de quiebre es intrínseco a la circunstancia histórica en la que Maquiavelo pensó, pero esto no quiere decir que su modo de pensar se haya quedado en esa época o que antes de esa época no haya sido tocado por los hombres. Metafóricamente esto puede describirse como sigue: la circunstancia histórica colaboró para que la mano de Maquiavelo destapase esa olla de la lucha por el poder; que estaba convulsionando hace años, dejando al descubierto los ingredientes de su contenido. Y no es que en otras épocas, o en otras regiones del mundo más allá de Florencia no se estaba luchando por el poder; de hecho —por ejemplo— Sun Tzu es un precursor de Maquiavelo, sólo que Sun Tzu se encargó de describir la lucha por el poder en otro ámbito, el de la guerra, y en otra categoría —la de la materia—, la corporalidad intrínseca de la guerra de ése tiempo. Maquiavelo se enfocó más en el campo de la política —aunque también hablase de la guerra—, y en otra categoría —la del conocimiento—, la lucha mente a mente. ¿Y cómo no iba ser esa su perspectiva, si vivió en el renacimiento —la época de Da Vinci—, una época dorada para el conocimiento y la inteligencia en todos los campos? Además en ésa época no se podía ser alguien sin talento y constituirse en el devenir de los tiempos en un referente brillante de la misma, siendo así, sólo se explica la permanencia de Maquiavelo en la historia porque más allá de escribir ideas que pueden ser atractivas para muchos hombres, él dijo y develó la verdad efectiva de las cosas que el hombre hace cuando lucha por el poder, comportamientos que son; para bien o para mal, metahistóricos, y que pueden ser vividos y pensados por otros hombres de una manera similar a la de Maquiavelo. Lo que no quiere decir que se piense así por imitación, ya que ese modo de pensar —si hablamos con profundidad— no le pertenece a Maquiavelo, sino que ese modo de pensar tomó estatus como línea de pensamiento gracias a que Maquiavelo tuvo el valor de decir lo que pensaba, e incluso por eso se le achaca también a él, por falta de valor, todo el Maquiavelismo. Desde luego que las tesis de Maquiavelo le pertenecen a él, pero no así el comportamiento humano en la esfera del poder, ese conocimiento está en los hombres y su historia —historia que trae consigo sus luchas— y que puede ser extraído si se utiliza la misma herramienta que Maquiavelo utilizó en su época; la mente con todo su talento por el poder. Todo esto y más traen consigo el tratar de ir a Maquiavelo, al fin y al cabo, siempre se constituirá en un chivo expiatorio para todos aquellos que alguna vez se acercaron a su pensamiento, pero que no se animan a divulgarlo; al menos habrá que reconocer su valor… el valor del buen Maquiavelo. |

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