agosto 17, 2026

Felisa Arraya Aramayo: La primera mujer fotógrafa de plaza

por: Ruby Lena Portugal Poma

Durante la tercera Noche Cultural en homenaje a los 204 años del primer libertario de 1809, organizada por el Club del Libro “Prócer Pedro Domingo Murillo” y la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, grupos de danza y música hicieron derroche de talento.

No pudimos dejar de notar la presencia de un grupo de fotógrafos de plazas a quienes se invitó para entregarles un Diploma de Reconocimiento por su sacrificada labor que mantiene viva la tradición de la fotografía de plaza.

En el Salón Revolución de la Vicepresidencia del Estado, los fotógrafos de plaza expusieron cámaras fotográficas de varias épocas. Cuando preguntamos a quien pertenecían estas verdaderas piezas de museo, tuvimos la ocasión de conocer a la señora Felisa Arraya Aramayo, quien de manera muy gentil nos fue mostrando con mucho orgullo una a una sus cámaras fotográficas, desde la primera cámara instantánea que data de 1933, en perfecto estado de conservación. Al paso del tiempo las cámaras fotográficas instantáneas fueron modernizándose, con el dominio de máquinas alemanas y marcas como Polaroid, Tesar, Ica, Deca, que fueron las más utilizadas por los fotógrafos de plaza, hasta las nuevas innovaciones tecnológicas, han impulsado un avance en el gremio, pues ellos aprendieron a adaptarse a las modernas cámaras como son la Nikon, Canon.

Al fallecer su esposo, quien era fotógrafo de plaza, ella opta por trabajar en este campo, se afilia al Sindicato de Fotógrafos al Minuto “10 de febrero” (fundado en 1936). Por cierto el Sindicato celebró el 2012 sus “Bodas de Brillante”, con la segunda generación de fotógrafos, en un acto solemne, en el que fueron condecorados por el gobierno.

La señora Felisa Arraya Aramayo, nacida en Potosí el 9 de enero de 1945, nos cuenta con nostalgia que la fotografía le trajo muchas alegrías y tristezas, entre ellas recuerda que cuando incursionó en este campo, sus primeros años no fueron nada fácil. Al llegar por primera vez a la Plaza Murillo la joven Felisa era la primera mujer en su gremio. Sintió el trato indiferente hasta despectivo de los clientes varones que la insultaban y no querían que ella les tomara fotos. Era una sociedad dominada por el prejuicio, que se expresaba en palabras como “¿una mujer fotógrafa? cómo, seguro no sabe sacar fotos”. Otros la tildaban de “Barzola”, haciendo alusión a las combativas mujeres del MNR que salieron a las calles, asombrando a la conservadora sociedad paceña. Ella expresa, al respecto, lo siguiente: “me he sentido discriminada por mi condición de mujer, pero he luchado mucho por mantenerme en este espacio de trabajo y no iba a permitir que nadie me lo quite”.

Conocimos varias facetas de doña Felisa, una de ellas la labor social que realizó al conocer a mujeres de pollera, cholitas solteras, buenas mozas, que venían a la Plaza para que retratarse, después de un tiempo volvían, cargando una ‘wawa’ (como ellas llaman a los bebés), se acercan a ella y le cuentan con lágrimas en los ojos que su pareja las habían abandonado, lo peor que sus niños no estaban reconocidos”. “Son nueve mamás a las que ayudé para que los padres reconozcan a sus niños” afirmó, a tiempo de señalar que “la gente ya me conoce y muchas veces me han pedido que les regale dinero para sus pasajes por que no tenían”.

Han pasado 20 años y continúa trabajando en este sacrificado oficio, donde muchas generaciones se hicieron retratar por la primera mujer fotógrafa en la plaza Murillo, lugar donde ella trabaja.

El 2012 asumió el cargo de dirigente de su sindicato, ahora se mueve para conseguir mejores condiciones para todos sus compañeros. Ella vive en la avenida Periférica y está en pos de conseguir una movilidad que llegue a su barrio. Antes de despedirse, en sus palabras, sencillas pero de mucho contenido, nos dice: “yo creo que Dios me puso en este lugar para que de alguna forma ayude a las personas, nunca digo no; si me necesita la gente dejo mi puesto de trabajo y no dudo en ayudarlos”. Al final hace una evaluación de los tiempos de cambio que vive el país: “Con el gobierno de nuestro presidente Evo Morales la mujer ya no es tan discriminada, ya somos más tomadas en cuenta, yo le agradezco por eso”.

Aunque el tiempo ha pintado de blanco su pelo, ella es bastante activa aun, es una persona sencilla y muy noble que no sólo le saca una foto, también se puede dar un buen consejo si se lo pide.

Bueno estimados lectores siempre que pasen por alguna plaza háganse sacar una foto junto a sus seres queridos. No permitamos que desaparezca esta antigua tradición, pues ya son pocos los fotógrafos que trabajan en plazas, pero nuestras plazas sin fotógrafos ambulantes ya no serían lo mismo.


*    Funcionaria de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Estudia la Carrera de Bibliotecología y Ciencias de la Información.

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