octubre 28, 2026

“No puedes mentir con el cuerpo”

por: Gino Ostuni 

Tito Daniel Soria Galvarro Drew, bailarín y profesor de danza, nos cuenta sobre su camino en el mundo de este arte que se expresa a través del cuerpo y su percepción sobre los puntos cruciales en su trabajo como intérprete.

“A mí siempre me ha encantado el arte desde que era niño” nos dice Daniel que se mantuvo en talleres de danza, canto y teatro que se abrían en diferentes instituciones, sin embargo considera que su formación artística comienza en agosto de 2005 cuando entra a la escuela de danza “Capezio” que desde entonces maneja un programa de intercambio en el que llegan profesores extranjeros. Es así que empieza a bailar Jazz y Hip Hop con maestros como Jason Michaels, Elizabeth Hopkins, Jordan Cann, Ulriche Quaisier, entre muchos otros. También explora el ballet clásico con Magali Rodríguez. Llega a audicionar para la Escuela de Teatro Musical en Alemania donde es aceptado y aunque, por motivos personales, no logra frecuentar las clases forma parte junto con la compañía “Capezio” del Carnaval de la Culturas en Berlín.

Con el paso de los años es invitado a varios proyectos y baila en diferentes compañías. Trabaja en obras junto a la Escuela Cubana, con “Mandala”, la compañía “Gaviota”, “All That Jazz”. Incluso cuando pretende darle una pausa a la danza esta encuentra una brecha en su vida de la mano de Laura Busch quien lo introduce al mundo del tango donde gana premios y trabaja con “Efecto Tango” dirigido por Ismael y Carolina Alarcón

Podemos apreciar una amplia formación en diversos estilos de danza lo que le han dado a Daniel una sólida técnica y un extenso repertorio corporal. En este punto alto de su carrera en el año 2009 es invitado a bailar en la compañía “Gaviota” donde se involucra más en la danza contemporánea que ya había explorado un poco previamente. Es en este momento que inicia su desarrollo como bailarín de danza contemporánea y donde se encuentra con Sergio Valencia y Haru Beltrán con quienes crea varias obras (“Marea Alta”, “Noveno Piso”, entre otras) convirtiéndose estos bailarines en su espacio principal de participación creativa y trabajo profesional hasta la actualidad.

Lo que más resalta en el trabajo de Tito Daniel Soria Galvarro es la capacidad de expresión que tiene cuando está en escena. Un bailarín tiene una formación muy técnica que ciertamente es importante pero pasa con frecuencia que solamente se enfoca en esta parte, dejando de lado en muchos casos el trabajo de interpretación más allá de la precisión de un movimiento o una coreografía y es justamente lo que resalta en este artista, el trabajo expresivo que tiene al interpretar con el cuerpo.

Daniel cuenta cómo busca siempre un equilibrio entre la técnica y la expresión. El piensa que el proceso de formación de la danza es muy esquematizado. Se aprenden los pasos, la técnica, cómo girar, la colocación del cuerpo pero según Daniel la exploración verdadera empieza una vez acabado este ciclo cuando se adquiere ese conocimiento técnico. “¿Qué más puedo hacer con mi cuerpo?” es una de las preguntas que ronda por su cabeza cuando intenta trascender este punto de quiebre entre la formación y la expresión y aunque a veces se empieza a romper la técnica para ir un poco más allá es el momento en que uno se da cuenta que hablas con el cuerpo, te da todo un lenguaje con él. Daniel dice algo muy interesante respecto a este punto: “Yo pienso que puedes mentir con las palabras pero no puedes mentir con el cuerpo. Tu cuerpo siempre reflejará lo que tienes adentro y eso es lo que sucede dentro de la danza en una obra o performance, el hecho de desnudarse por completo mientras sigues explorando, construyes dentro de lo que realmente eres, dentro de tus vivencias. Cada persona tiene una manera peculiar de vivir la vida y de expresarla. No todos reímos de manera igual, no todos estamos tristes de la misma manera. Es muy difícil ir más allá, muchas veces te quedas con esa muralla entre el escenario y la gente que está en el público y aunque logres expresar cosas no siempre llegas a tocar a la persona o a sentirla involucrada en lo que estás viviendo adentro. La labor de nosotros como artistas es romper esa barrera que existe entre el escenario y el espacio donde te ve el público para que realmente puedas expresar algo que agarra a la gente e introducirlos en el escenario y que la gente pueda verse reflejada en ti”.

Todo esto sin olvidarse de la técnica que uno tiene por detrás que siempre acompaña el trabajo. Menciona procesos de exploración creativa donde se rompe un poco la técnica pero siempre uno cuidará en mantener ciertas líneas, estructuras corporales. El mismo hecho de quebrarla requerirá un dominio técnico. Cuando uno es bailarín tiene que estar muy consciente de cada una de las partes de su cuerpo. Cómo cada movimiento y estímulo te afecta. Siempre hay que estar consciente de lo que está pasando con tu cuerpo y lo que está expresando.

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