
Por Rafael Villarroel *-.
La Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) surgió como producto de una serie de experiencias exitosas que nos permiten mirar con esperanza y orgullo la apuesta del Estado por los bolivianos y lo producido en Bolivia.
EBA arrancó el 1 de septiembre de 2018 a raíz de la promulgación del Decreto Supremo 3592, que dispuso la fusión de tres emprendimientos productivos del Estado. Empresas que intervinieron sectores neurálgicos dentro del mercado, como fueron la Empresa Boliviana de Almendra y Derivados (EBA), la Empresa de Lácteos de Bolivia (Lacteosbol) y la Empresa Pública Productiva Apícola (Promiel).
Cada una de ellas constituyó una apuesta del Estado por recuperar y democratizar sectores del mercado. En el caso de lácteos, debe notarse que en su creación el mercado de la leche se encontraba bajo un monopolio en manos de privados, quienes se habían hecho del complejo lácteo que fue privatizado en la última década del siglo XX con el desmantelamiento de las Corporaciones de Desarrollo y las Plantas Industrializadoras de Leche (PIL). En el caso de las almendras y la miel, lo que sucedía era la presencia de acopiadores que llevaban a cabo prácticas abusivas en desmedro del zafrero y el apicultor como los sectores más vulnerable en la cadena productiva.
En las tres empresas el denominador común del ejercicio empresarial público fue el pago de un precio justo por sus productos, sin que por ello se hayan registrado pérdidas en ninguna de ellas, logrando justicia social.
Con el éxito registrado y ante la compatibilidad de las tres empresas se propuso su fusión en una sola. Por su calidad y renombre, se decidió conservar el acrónimo de la Empresa Boliviana de Almendra como una marca de prestigio, bien ganado, y se le otorgó un nuevo alcance en función al objeto de la nueva Empresa Boliviana de Alimentos y sus Derivados.
Esta fusión empresarial pública es también ejemplo de una unión eficaz a través de un ejercicio jurídico que recogió las compatibilidades identificadas y optimizó las potencialidades de las tres entidades, concentrando en ella todas las operaciones administrativas, evitando duplicidades, para dar lugar a una sola persona jurídica en una nueva empresa pública.
EBA nació de tres empresas que al tiempo de su fusión ya habían alcanzado su equilibrio y producían ganancias con un sentido de redistribución de los ingresos. A poco más de cuatro años de vida, es una empresa de indudable prestigio en el mercado nacional e internacional, que ha registrado utilidades por un monto aproximado de 22 millones de Bs, mostrando un gran comportamiento en el periodo de convulsión social seguido por la pandemia.
En síntesis, es digno de destacar el camino recorrido por EBA desde su fusión, además del gran papel que desempeña al interior del mercado local de alimentos y en el de exportación de productos con sello boliviano.
Como todo emprendimiento, privado o público, no genera utilidades al instante, tiene un proceso de maduración, que en este caso fue menor del previsto para este tipo de emprendimientos. También es necesario destacar su rol social mediante el aporte que hace EBA a las políticas de redistribución de los recursos con el Bono Juancito Pinto.
* Economista.

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