Por Adolfo Mena Gonzales -.
Creo que a nivel de marketing fue muy efectivo lo realizado con la película “Barbie”. Además de ello es importante hacer notar las connotaciones que dio esa campaña, sobre todo lo de colocar la “caja” donde muchas personas han posado para tomarse una fotografía.
Es en ese sentido que dos casos rondaron bastante en las redes sociales. Uno que, en el caso nacional, está asociado a la niña que trabajaba vendiendo dulces que posó en dicha campaña, quien de manera muy inocente se tomó una foto y dio una serie de comentarios, los cuales creo que algunos son necesarios puntualizar más allá de visiones que puedan tener contenidos de carácter estético o de promoción de la película.
Bolivia desde hace varios años es uno de los países en los que el trabajo infantil está autorizado, basados en el “interés superior del niño”. En ese sentido, hubo muchas observaciones desde entidades internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), quienes cuestionaron la reducción de edad para trabajar, y que esta dinámica encima fuera legalizada bajo el precepto citado. Es así que, desde una visión de una realidad, puesto que no es otra cosa, en un ámbito de economía informal (la cual es la mayoría), pero que en los años del Proceso de Cambio ha tenido saltos cualitativos en sus avances gracias a los bonos, escuelas, etcétera, se veía a través de los convenios ratificados como Estado ante la OIT lo referente a la edad de los menores para trabajar.
El hecho de la niña que trabaja y posa en la caja de barbie trajo a mi mente una reunión con representantes de la OIT, conjuntamente con quien en aquel entonces fungía como ministro de Trabajo, el compañero Héctor Hinojosa, quien tiene una larga trayectoria de lucha social, que en aquella ocasión, al escuchar atentamente a los interpelantes de la OIT sobre este hecho de la reducción de la edad en cuanto al trabajo infantil y otorgar respuestas soberanas del porqué de nuestra postura, al finalizar la cita les dijo a los representantes presentes, entre los cuales habían de nacionalidad estadounidenses, de manera muy serena –algo que quedó muy grabado en mi memoria–: “bueno, ya que ustedes preguntaron sobre mi país también tengo algunas consultas. ¿Por qué los Estados Unidos no han ratificado el convenio de la OIT sobre el trabajo infantil, siendo que ahora personeros de dicha nacionalidad nos cuestionan la reducción de la edad del trabajo infantil cuando otros ni lo ratificaron? “. No supieron responder.
Esto, además de mostrarnos la doble moral de los organismos internacionales, nos trae nuevamente a la realidad boliviana, donde algunos dan prioridad netamente a algo estético, de marketing, dejando de lado lo importante en cuanto a temáticas sociales de las cuales como proceso podemos mencionar muchas: desde el Bono Juancito Pinto, el Bono Juana Azurduy, las escuelas construidas con la UPRE, becas a la excelencia, Juegos Plurinacionales, entre otros.
Con esto no dejamos de afirmar que lo señalado en cuanto a la niña y diversas visiones sociales no sean valiosas, sino que debemos enfocarnos en lo que realmente importa: cómo mejoramos la calidad de vida día a día desde políticas sociales para que ese suceso no se convierta en polémica desde visiones que nos abstraen de lo realmente significativo de las políticas sociales macro.
Como Proceso de Cambio creo que hay muchos avances, pero aún no se posicionan mediáticamente. Un claro ejemplo es lo lanzado en favor de los niños y las niñas por la ministra de la Presidencia, Marianela Prada, en cuanto a la Política Pública Plurinacional para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia “Contigo desde tus inici0-5”. Hay mucho que trabajar, pero más que todo concientizar.

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