El Presidente Evo Morales ha anunciado, sin precisar la fecha, que convocará muy pronto a un Segundo Encuentro Plurinacional, para recoger y ordenar las demandas y propuestas de los sectores sociales de todo el país.
Si bien no ha adelantado la metodología a seguir, de sus palabras es posible deducir que será cualitativamente distinta a la empleada en la Cumbre Social de 2011, que ya fue importante para escuchar los criterios de los sectores y sobre todo para construir colectivamente una agenda del proceso de cambio. Todo indica que hablar con los vecinos y los sindicatos agrarios, es un anticipo de que el jefe del Estado plurinacional se pondrá, junto a su gabinete, a escuchar los puntos de vista de la base de la pirámide social.
Nunca más oportuna la iniciativa. El gobierno y la sociedad civil, particularmente la inmensa mayoría de la población, deben dialogar de manera franca y abierta sobre sus percepciones del proceso de cambio, ya que es la única manera en que se construya una agenda en función de los intereses generales y no particulares.
Evo Morales le debe decir clara y contundentemente a muchos de los sectores sociales olvidados por el neoliberalismo que las reservas y el circulante de Bolivia es mucho respecto del pasado, pero insuficiente para encarar los desafíos del presente y el futuro. Por lo tanto debe decirles que la disputa por quien se queda con la mayor taja de la torta no es mala en sí misma, pero que desgasta la imagen de un proceso sin el cual esos mismos sectores no tendrían la mínima posibilidad de alcanzar lo que tienen hoy.
Quizá el punto central de la cumbre debería ser la agenda 2025, pues se trata de priorizar los temas, necesidades y medidas hacia el Bicentenario. No hay plata para todo y los sectores sociales, salvo que pongan en riesgo lo que se ha conquistado, están obligados a construir junto al gobierno una agenda común en las condiciones actuales.
Mucho es lo que está en juego, sobre todo en medio de un contexto mundial caracterizado por la crisis del capitalismo y de una contraofensiva para recolonizar el planeta.
No hay que temer a este tipo de encuentros. Solo la burocracia se espanta de escuchar al pueblo. El presidente Morales sabe, por su propia experiencia, que hay que construir poder junto a la gente, que en las distintas formas deliberativas del pueblo —asambleas, congresos, cabildos y otros—, existe una capacidad para hacer propuestas estratégicas, más allá de algunas confusiones que puedan presentarse.
Por lo demás, el segundo encuentro plurinacional es la expresión de la puesta en marcha de las otras democracias reconocidas por la Constitución y que son igual o más ricas que la democracia representativa. Iniciativas como la Cumbre Social permiten avanzar en la edificación de hegemonía, corregir y fortalecer la tendencia emancipatoria y sentar las bases materiales para la igualación social.

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