Habían preparado una fiesta y terminaron con cara de velorio. Lo sabían perfectamente mucho antes del 7 de octubre, pero seguramente abrigaban la esperanza de que sucediera “un milagro” y se cumplieran sus predicciones sobre el empate técnico y las denuncias de fraude.
Se había conformado todo una red destinada a desacreditar el triunfo de Hugo Chávez, generando un clima adverso en la opinión pública internacional con el argumento fundamental del fraude. Para reforzar esta campaña había que posicionar y convencer de que Capriles, en las encuestas, se reportaba como ganador de las elecciones.
Mucho tiempo antes a las elecciones del pasado domingo, las transnacionales de la manipulación habían diseñado una estrategia que permitiera deslegitimar el triunfo de Hugo Chávez. Tenían que pensar en esa alternativa porque sabían que era imposible que Chávez perdiera la elección.
Entonces había que acudir al mecanismo más útil de la manipulación, las encuestas. Empezaron a surgir resultados de encuestas de diferente calibre, unos más cautos apuntando a un empate y otros más atrevidos que le daban el triunfo a la oposición.
El siguiente argumento de la manipulación se dirigió a las denuncias del montaje de un enorme fraude para impedir un supuesto triunfo de Capriles.
Ambas cosas estaban dirigidas además, directa o indirectamente, a modificar la intención de voto del electorado venezolano.
El domingo 7, el Día D, la transnacional de la manipulación había destacado a sus cuadros más destacados a la capital venezolana. Jorge Lanata, Patricia Janiot, entre muchos otros, se habían apertrechado con la finalidad de festejar la “derrota del dictador”. Al inicio de la jornada, uno de los más virulentos enemigos de la revolución bolivariana, Mario Vargas Llosa, el españolísimo, desde el País de Madrid (reproducido en varios medios latinoamericanos) se mandó una proclama bajo el título de “La hora de Capriles”, donde señalaba: “Cualquiera que sea el resultado que arrojen las urnas en las elecciones venezolanas del 7 de octubre, el candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski, habrá obtenido una gran victoria y, a menos que lo hagan matar, será más pronto o más tarde el sucesor del comandante Hugo Chávez como presidente de su país”.
A continuación expresaba su deseo y el de muchos de los paladines de la manipulación: “Las últimas encuestas coinciden en que, luego de haber alcanzado al actual mandatario, en los últimos días y coincidiendo con la manifestación de un millón de personas con que cerró su campaña en Caracas el domingo pasado, Capriles ha sacado a Chávez en las intenciones de voto de dos a cuatro puntos y que esta ventaja tiende a ampliarse a medida de que el porcentaje de indecisos va decidiendo su opción (lo hace cerca de 90% a favor del candidato opositor)”.
Hubiese sido bueno verle la cara a Varguitas luego de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, diera a conocer los resultados oficiales de las elecciones con el triunfo de Hugo Chávez por más 10 puntos. Como también hubiese sido bueno verles la cara a Lanata y a los otros “periodistas” y “opinadores” que habían alistado sus mejores galas para la fiesta.
El “gordito golpista” apenas se conocieron los resultados hizo mutis por el foro y desapareció cargando sus bártulos y lo propio pasó con los buenos muchachos de la CNN que se borraron de la fiesta.
La ventaja obtenida por el presidente Chávez dejó sin margen de especulación a los manipuladores mediáticos, lo cual, sumado a que el proceso fue totalmente transparente y no existió ninguna denuncia seria de irregularidades, lo cual fue ratificado por organismos internacionales de solvencia comprobada, fueron dos aspectos que les dejaron sin argumento a los voceros de las transnacionales de la manipulación.
Qué paso? Se equivocaron los medios en su estrategia, les engañaron sus encuestados o sus empresas encuestadoras, qué les pasó? Es un tema digno de estudio, por el poder que representan y por la enorme de cantidad de recursos que se apostaron para este objetivo.
Lo que sí está claro es que el pueblo venezolano no es tonto, que la manipulación mediática no logró en absoluto cambiar su decisión de seguir construyendo la revolución bolivariana a la cabeza de su comandante Hugo Chávez Frías.

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