septiembre 3, 2026

Tiempo y No tiempo

De Mijail Bajtín, en su obra sobre Rabelais, aprendí el valor político de la risa. Durante siglo los explotados y los vilipendiados hicieron del sarcasmo y lo grotesco un arma, para escarnecer la autoridad establecida. Cuando la violencia colectiva no podía estallar en calles y plazas, ellos y ellas, las llenaban de cantos, pifias y parodias. El carnaval o el baile de los Doctorcitos, trivializan la formalidad adusta y sobria de los poderosos y la cultura oficial.

En una suerte de utopías prácticas, los “de abajo” toman entonces las desordenadas riendas de la injusta sociedad. ¿Qué ocurre empero cuando desde el poder, se banaliza a los grupos subalternos? Lo grotesco se invierte y se convierte en un límite. La carcajada suena para reducir al “ridículo” (sic) a los indígenas o mujeres y afirmar la propia superioridad racial criolla; es decir moderna y capitalista

La “Batalla por la Coca Cola”, ha permitido a nuevas ironías mediáticas al tomar las palabras del canciller David Choquehuanca, fuera de contexto. Los opositores, por su parte, se burlan. Mientras no pocos temerosos, horrorizados ante la posibilidad de vivir sin la oscura bebida, la acumulan (en vano) en sus cavas junto a sus mejores vinos. El eje del asunto no es la muerte el refresco yanqui o el triunfo “mocochinchi”, pues al fin de cuentas nombrarlos fue solo un recurso o un (pre)texto del Canciller para una argumentación más compleja y profunda: la raíz intima de nuestra sociedad de hondas jerarquías y desigualdades étnicas y clasistas.

Cada revolución, tiene el derecho e incluso la obligación, de organizar su propio calendario y su propio génesis. Un punto de partida para mirar el pasado y el futuro. Los cristianos registran el nacimiento de su mundo desde un 25 de diciembre, las Repúblicas nacidas de la caída del dominio español desde la proclamación de su independencia, mientras que los franceses republicanos cortaron el año en Thermidor y Germinal. ¿Entonces, porqué no un 21 de diciembre parar llamar al fin del miedo y la división? El reclamo de un nuevo mundo, que acabe con la discriminación, recupere poder y derechos para los pueblos indígenas, fuese en su apelación a una Pacha o de búsqueda de la Loma Santa. Esperanza y refugio para quienes han vivido siglos discriminados en su propio territorio bajo el imperio de una “macha”; el no tiempo, una no vida o un no ser, como bien dice el Canciller. Una larga estación de siglos en que no hubo lugar para la risa y la alegría para los indígenas; salvo de aquella, para confrontar y ridiculizar al poder, de la que nos habla Bajtín.

*          El autor es historiador

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Casinacho