octubre 24, 2020

Obama, débil, se derechiza

por: Salvador González Briceño/ ALAI

De plácemes están, seguramente, el Tea party y la derecha republicana en los Estados Unidos. Tras el discurso de Barack Obama del martes 25, se dieron cuenta de que al fin lo doblegaron —o se ablandó porque a partir de ahora va tras la reelección—. Luego de una tenaz oposición política, con descalificativos personales, una campaña permanente de movilizaciones y desplegados en los medios de comunicación, finalmente al flamante presidente demócrata una de dos: o le cortaron las alas o se las cortó solito. Hoy todos los medios de comunicación estadounidenses coinciden en que el presidente se alineó al centro; es decir, se derechizó.

Al menos con las debilidades mostradas por Obama en su discurso, gana la derecha y sus preceptos imperiales, pierden los ciudadanos estadounidenses y relativamente el mundo. Porque Obama les dejó casi todo el futuro a los republicanos, desde el momento en que no replanteó las metas iniciales propias de los demócratas de conducir a EU por una ruta moderada y contraria a la de los halcones de los Bush. Y que, pidiendo una colaboración que no le darán, les deja la iniciativa hacia adelante.

Porque con sus lineamientos discursivos, la inercia continuará. Por tratarse de una máquina que se conduce sobre sus propios rieles imperiales. Y por ello, avanzará hacia la debacle que tanto temen todos, demócratas y republicanos: verse superados por China en la economía y en la geopolítica global al mismo tiempo, porque lo uno es consecuencia de lo otro. Es en este punto donde, quizá, el mundo no pierde sino que la derecha recalcitrante y republicana será la derrotada, y quien porte los cirios del sepelio de la hegemonía estadounidense en la palestra mundial hacia un futuro no tan lejano.

Por lo pronto, atrásquedaron los sueños de Obama de empujar al país más poderoso del mundo por vías alternas, con propuestas a beneficio de la población como la Ley de Salud, recién tirada por la borda gracias al voto republicano en la Cámara de Representantes [el pasado 19 de enero; falta que pase en el Senado donde los demócratas tienen el control], donde ahora representan a la mayoría. Con todo y que el Presidente defendió en su discurso: “Mantener la inversión pública en programas esenciales para mejorar la formación, la educación y la salud de los compatriotas”.

Hizo bien. Sólo que no se ve por dónde logre avanzar hacia el desarrollo social, porque eso demanda fondos. Y el Estado gringo no los tiene ahora. O los tiene, pero los está colocando en las guerras. Como reportó recién el The New York Times: el país está gastando hoy, con el presidente Obama, más en el renglón militar que en el peor momento de la guerra fría contra Vietnam y la guerra de Corea. Tan sólo la guerra de Afganistán costó en 2010, más de lo que le costó a EU la guerra de Revolución, la guerra de 1812, la guerra contra México, la guerra civil y la guerra contra España juntas. Un gasto militar casi equivalente al gasto militar mundial. Pero no se olvide que es inercia de los Bush.

Pero Obama es corresponsable, porque o bien se está llevando por el empuje imperial, o porque está siguiendo los lineamentos republicanos o ha cedido a las presiones por la reelección y actúa en seguidilla. Eso quedará más claro a partir de ahora. Como sucede con la economía. Obama propone acciones demasiado ortodoxas para sacar al país a flote. Ir en tres vertientes: avanzar en la promoción de la innovación tecnológica, reformar la educación e invertir en infraestructura. Pero eso no parece viable. ¿Con qué ojos si a su vez plantea congelar el gasto?

Es decir, el presidentede EUpropone reducir el déficit en 400 mil millones de dólares en la próxima década, congelando en los próximos cinco años los gastos del Estado aplicando recortes en proyectos no prioritarios, como reducir gastos militares en [¡apenas!] 78 mil millones de dólares. Sin abandonar Irak del todo o Afganistán. Con todo y presume que el mercado de valores se ha recuperado y la economía crece de nuevo. No menciona el déficit enorme ni el desempleo del 9.4% como trabas para una recuperación pronta como quisiera.

En otras palabras, como van los estadounidenses se derrumba cualquier posibilidad de renovarse. Ni interna ni externamente. Hacia adentro porque un trimestre de crecimiento económico [el primero del 2010] no hace la primavera; la salida de los grandes consorcios que recibieron el apoyo de rescate por parte del Estado están fuertes [saliendo de la crisis, dicen], pero ni en empleo ni se recupera el poder adquisitivo para la ampliación de la demanda interna; es decir, el consumo. Además que la polaridad en la distribución de los ingresos se amplió, porque hoy hay muchos menos ricos contra mucho mayor número de pobres. Y esas son características todavía depresivas. Y más.

Hacia afuera, porque Estados Unidos seguirá empeñado en sus labores militares e imperiales. No hay para cuando EU retire sus ejércitos que tantos recursos le jalan, y tampoco cómo le hará para mantener la hegemonía que se ve apedreada por China, país boyante que está ya en segundo lugar en importancia económica a escala mundial.

Por lo demás, los republicanos harán hasta lo imposible para evitar que Obama avance hacia su reelección. Porque el futuro no se “sueña”, como dijo el presidente de EU: se hace. Y él no lo está haciendo ahora. Los otros pasos que dará serán acudir al extranjero, a países como Brasil; como para atender lo desatendido por décadas, durante la era Clinton. Porque con los Bush en el poder todo el imperio se volcó hacia la persecución de los yacimientos energéticos para la sobrevivencia imperial.

Es tiempo de voltear hacia América Latina. Obama lo hará. Pero no pasará por México. Aunque vaya a Centroamérica. Sus bienes materiales y estratégicos están seguros en México, pese a la cruenta guerra que mantiene contra el crimen organizado y la susodicha amenaza a su seguridad nacional. A partir de ahora, con Obama debilitado, EU marchará bajo los preceptos de la derecha. No se ve otro camino. Más cuando de ello dependerá su reelección. Obama tal vez retome las propuestas de los halcones gringos. Malas y buenas noticias para el mundo: EU irá rumbo a una derrota anunciada a escala global, cuando el dragón chino saca la cabeza. EU es ya un imperio en la tablita.

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