octubre 21, 2020

Cuatro desafíos para Tarija

Tengo la sensación de que ninguno de los contendientes en la polarización tarijeña ha terminado de asimilar los cambios que se produjeron tras la suspensión del gobernador Cossio. Se trata de la resaca profunda de un periodo demasiado largo de tensión y enfrentamientos; por tanto pareciera ser que los luchadores han decidido sentarse en la vereda por un instante, y afinar la vista y los músculos antes de encarar los desafíos que les traerá esta nueva etapa. Y es que la polarización caló hondo en la sociedad Tarijeña. En los titulares de los periódicos y de los noticiosos de televisión todavía no se puede avizorar un clima distendido, distinto al de los meses pasados.

Por supuesto que el desafió mayor para este nuevo año lo tienen los titulares de los principales organismos departamentales; vale decir de la gobernación y la Asamblea Departamental, ambos en manos del partido de Gobierno y de sus aliados. Está claro que estos organismos son los que deben gravitar decisivamente para que el complejo andamiaje autonómico departamental comience a funcionar con fluidez.

No hay que olvidar que Tarija es el único departamento del país en el cual se ha puesto en marcha la autonomía regional, y de manera adicional se ha procedido a elegir una suerte de subgobernadores por sección municipal (llamados “Ejecutivos Seccionales), que si bien dependen formalmente de la gobernación, tienen como respaldo la legitimidad del voto y por tanto pueden fácilmente entorpecer la lógica territorial de la gestión. Por otra parte, el duro enfrentamiento que desde abril hasta diciembre, signó la relación entre el ex – gobernador Cossio y la Asamblea Departamental, tuvo como resultado una suerte de poder dual, que impidió un normal funcionamiento de las instituciones.

Por eso es que en esta etapa será central para la nueva administración gubernamental, hacer marchar “la autonomía”. Demostrar que es posible que dicho diseño beneficié al ciudadano de a pie y contribuya de manera efectiva a su bienestar material. De otra manera se seguirá ahondando la sensación de frustración e incertidumbre que se vivió el año pasado. Para lograr este objetivo gobernación y Asamblea Departamental deberán terminar de delimitar sus roles y competencias y establecer vehículos ágiles de comunicación. También deberán aclarar el papel que finalmente jugaran los “Ejecutivos” en sus respectivos ámbitos territoriales.

No es un secreto para nadie que la relación Chaco – Tarija Capital, entro en picada en los últimos meses, como producto de la polarización. Es imprescindible que la Asamblea Departamental y la propia gobernación, retomen la relación con la Asamblea Regional del Chaco y diseñen un escenario de convivencia.

Un segundo desafío le corresponde específicamente a la gobernación. Posee un aparato inmenso, pero (diagnóstico en el que coinciden moros y cristianos), mal preparado para administrar los recursos que anualmente recibe el departamento por impuestos y regalías. La gestión de la anterior administración fue, por razones obvias, difícil y problemática. Hoy en día la nueva debe demostrar que más allá de la política tiene la capacidad de reformar el aparato y ponerlo al servicio de un proyecto departamental de consenso. En dicho consenso, sin duda, el área productiva debe tener un espacio privilegiado.

Gas e infraestructura parecen ser los dos elementos en que se ha basado la ecuación de política pública en los últimos años. A la par que se explotan los campos hidrocarburiferos existentes, se ha comenzado la construcción de obras, que en muchos casos (tal como se ve en los titulares de la prensa diaria) tienen diversos problemas de ejecución. Sin embargo la producción se ha dejado de lado y Tarija no ha comenzado a desarrollar ninguna fórmula que en el futuro le garantice sostenibilidad.

Y si finalmente quisiéramos dar una mirada global al espectro tarijeño podríamos decir que el principal desafío para el departamento en este año, es el de lograr trasladar con éxito al escenario regional, los cambios que el país ha vivido en los últimos años. Lograr que las expresiones institucionales del departamento, encarnen de manera efectiva a la equidad y la autonomía. Si esto se logra, es posible que se pueda avizorar un departamento con una agenda consensuada y exitosa para el futuro, más allá de los enfrentamientos y las incertidumbres del pasado inmediato.

 

*     Investigador tarijeño.

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