octubre 30, 2020

Reconstruir la comunicación

Comprender la dimensión amplia de la comunicación y su perspectiva estratégica en la construcción de un proceso democrático, resulta una cuestión vital para toda sociedad, como primera condición, y tras un cabal entendimiento, parte del proceso será poner en práctica estos principios. Así, se hace urgente, promover nuevas formas de hacer comunicación desde las instituciones del Estado, que hasta la fecha no han hecho otra cosa que reproducir viejos esquemas, viejas y anquilosadas estructuras.

Corresponde al Estado, como tarea fundamental, cambiar la forma de entender y practicar la comunicación desde sus propias instituciones. La puesta en práctica de un nuevo paradigma, implica sobre todo desechar los viejos esquemas y estructuras heredadas. Y, por cierto, podemos decir que en el ámbito discursivo, no hay nadie que pueda negar el valor que tiene la comunicación en este proceso, pero en la práctica no se ven señales del cambio.

Cómo son concebidas, qué lugar ocupan en las reparticiones estatales, quiénes las dirigen, cuál es la visión que tienen, las llamadas “unidades de comunicación”, no pasan de ser oficinas de prensa, donde se apilan los periódicos diariamente, y que con suerte disponen de una vieja computadora, donde profesionales (que pasaron por las universidades) terminan dedicando la mayor parte de sus jornadas a recortar periódicos y a “monitorear a los medios”. No hay ninguna diferencia de las reparticiones de tiempos pasados. Las estructuras y funciones que cumplen son las mismas. Bajo una concepción de la comunicación mediatizada,desde donde le hacen el juego a las empresas mediáticas, que buscan el espectáculo y las “noticias” que sean capaces de venden más.Cuáles son las tareas diarias de los comunicadores de estas instituciones : verificar en cuántos medios salió la declaración y la foto de su jefe y gestionar espacios en otros, para decir que están haciendo bien su trabajo. La gestión de la comunicación en las instituciones del Estado,no puede reducirse a estas tareas únicamente.

Hoy en día, los retos son enormes, pues entender la comunicación y la información como derechos, consignados en la propia CPE, pasa por gestionar, propiciar, generar condiciones, abrir espacios creativamente, crear los medios y mecanismos necesarios para garantizar el ejercicio de éstas.

Y desde las empresas de los medios, cuya participación en la construcción de la democracia es también vital, el cuestionamiento también se hace visible. Cuáles son sus desafíos, cuál es y en qué orden de prioridad está su responsabilidad con la sociedad. Esas cuestiones, por cierto ameritan, que abramos nuevamente el debate ciudadano sobre estos y otros aspectos, entre los que figuran, por un lado, la clarificación de lo que entendemos por Comunicación y por Información; y por otro, comprender lo que las diferencia y cómo se complementan y; finalmente, comprender que no son sinónimos. Estas, entre otras cosas, nos ayudarán a jerarquizar la Comunicación en nuestras instituciones y contribuir, a partir de ésta, a la construcción de sociedades más dialógicas.

 

*     Comunicadora y Periodista

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