octubre 26, 2020

Los medios durante la crisis del Medio Oriente. Manipulación, censura e incitación

Pocos son los medios que no han acompañado rigurosamente las últimas revueltas del mundo árabe en las cuales los pueblos de Túnez, Egipto, Bahrain y Libia se enfrentaron a sus gobiernos autoritarios llegando a derrocar hasta el momento a dos de ellos. Pero la situación ha sido aprovechada por muchos de estos medios para atacar a líderes políticos que coincidentemente no son los favoritos de la Casa Blanca. Imparcialidad, objetividad y profesionalismo son estándares que ellos levantan como banderas todo el tiempo, pero que ignoran en momentos en los que por lo menos la verdad debería ser norma.

«El dictador Gaddafi está en Venezuela», «Fidel apoya al dictador Gaddafi», «Había cubanos piloteando los aviones que masacraron a los libios», «el dictador amigo de Morales está a punto de caer» y otras aseveraciones de este estilo fueron hechas por toda clase de medios durante la última semana sin más sustento que rumores o lecturas incompletas, incluso por aquellos que usualmente presentaban una línea editorial progresista, democrática e imparcial.

El 21 de febrero la red de noticias Erbol publicó una nota en su página Web titulada «Gadafi, el «amigo» de Evo Morales y del Gobierno, está a punto de caer». Narrando uno de los primeros encuentros del presidente boliviano con su par libio, la nota parece esforzarse en demostrar que Gaddafi y Morales compartían muchas cosas en común además del interés de mejorar las relaciones bilaterales entre sus países.

Dos días después los periódicos El Heraldo (de Honduras), La Crónica de Hoy (de México), La Nación (de Argentina) y El Nuevo Herald (de Miami) repetían todos la misma portada: «Ortega, Chávez y Castro apoyan al dictador Gaddafi». Las notas, sin embargo, presentaban poca información y recurrían a citas que poco tenían que ver con su afirmación del apoyo de estos presidentes al líder de la revolución libia, a lo sumo recurrían a recordar las relaciones diplomáticas con el país del Medio Oriente.

Así, salvo por el caso del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ningún otro mandatario o líder político se había pronunciado directamente a favor de Gaddafi. Las fuentes a las que recurrieron no presentaban en ninguna parte información que permitiera asumir eso. En pocas palabras: mintieron.

La nota más manipulativa fue la del periódico La Nación. «En una de sus habituales «reflexiones», Fidel Castro rompió el coro internacional de críticas a Khadafy, y acusó a Washington de querer aprovecharse de la revuelta en Libia para invadir la nación y apoderarse de sus reservas de petróleo. Castro, de 84 años, fue un hombre cercano a Khadafy y comparte con él un pasado revolucionario, un enemigo común -Estados Unidos- y un dudoso récord: haber superado las cuatro décadas ininterrumpidas en el poder».

Como se puede ver, en ninguna parte se puede demostrar ningún apoyo explícito de Fidel Castro a Gaddafi ( y no Khadafy como escribe ese medio) como lo dicen sus portadas hablando de la crisis que viven los gobiernos autoritarios armados por EE.UU. en el mundo árabe. De hecho, en la reflexión citada por estos «periódicos», Fidel había expresado su deseo de una solución a la coyuntura que no implique una intervención de los EE.UU. ni de sus aliados de la OTAN recordando las declaraciones de un diplomático venezolano.

Al desmentir otro rumor mediático sobre el posible exilio de Gaddafi en Venezuela, el líder de la revolución cubana escribió: «Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía «votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…»»

El objetivo de su reflexión era advertir sobre una inminente invasión de la OTAN a Libia apoyada por EE.UU. Algo que no parecía improbable luego de que la secretaria del Departamento de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, admitiera el pasado 22 de febrero que están en contacto con las fuerzas políticas de oposición dentro de Libia y sostuviera de que su país intenta «influir en lo que está ocurriendo dentro de Libia».

Pero hubo algo más que mentiras en las publicaciones de estos periódicos durante las últimas semanas. También hubo una fría indiferencia ante las victimas mortales que habían ocasionado los regímenes autoritarios aliados de EE.UU. antes de caer. Así, mientras los periódicos hacían eco de los más de 250 muertos que hasta ese momento -martes 21- había provocado la represión de Gaddafi no hacían lo mismo con los 365 muertos que había dejado la represión de Mubarack y de los que informaba el ministerio de Salud de Egipto.

Mubarack era, después de todo, un aliado vital de los EE.UU. dentro de la región para combatir a los movimientos islamistas insurgentes que la Casa Blanca relacionaba con Irán, mientras que Gaddafi era conocido por un discurso radical antiimperialista sostenido por más de tres décadas.

Aunque la Agence France Presse informaba el pasado 16 de febrero que «Las manifestaciones en Egipto dejaron 365 muertos y 5.500 heridos» la noticia tuvo menos repercusión que los muertos que había causado Gaddafi. No obstante, como dato curioso y a diferencia de lo ocurrido en Egipto, no se publicó ninguna imagen en la que se mostrara los aviones de Gaddafi bombardeando a las multitudes ni edificios desplomados que dichas descargas explosivas hubieran dejado.

No solamente se le prestaba más atención a lo ocurrido en Libia que lo ocurrido en Egipto sino que no pocos medios magnificaron los hechos hasta hacerlos alarmantes. Tal fue el caso del periódico digital www.diariosigloxxi.com que el jueves 24 de febrero publicó la noticia de que «La represión en Libia podría haber causado ya 10 mil muertos».

Finalmente, un caso de manipulación mediática que raya lo cómico pero que aparecía entre los primeros lugares del buscador de noticias de Google fue una nota Univisión.com escrita por Enrique Encinosa que titulaba «El Grande del Mediodía. Pilotos cubanos en Libia»

El primer párrafo de la noticia relata que,» Hugh Milesen, un periodista británico, declara que militares castristas cubanos y europeos orientales están pilotando algunos de los aviones y helicópteros desplegados en Libia para aplastar la rebelión contra el dictador Moammar Gadhafi. La prensa matutina reporta que Miles es un periodista que se especializa en el Medio Oriente, donde edita una revista de medios de comunicación publicada por la Universidad Americana en El Cairo.»

La nota, completamente incoherente y cuyos párrafos no se relacionan entre sí, mezcla noticias en las cuales se estaría preparando un éxodo de políticos opositores en Cuba, la subida de los precios del petróleo por las revueltas del Medio Oriente y denuncias de una senadora republicana contra el gobierno de Cuba sin utilizar ninguna cita. La pregunta es entonces, ¿Qué tiene que ver todo eso con lo que está ocurriendo en Libia».

Nuevamente la manipulación mediática ha recurrido a la mentira, la distorsión, la censura y descontextualización para descalificar a gobiernos y líderes políticos que no están entre los favoritos de la Casa Blanca.

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