octubre 23, 2020

La ONU y la violación de la NO intervención

La determinación de las Naciones Unidas de crear una “zona de exclusión aérea” contra Libia e incluso de actuar militarmente para “defender a la población” es algo que no se lo creen ni los que motorizaron la aprobación de una resolución trabajada desde la Casa Blanca. Nadie se traga el cuento de que se hace por razones humanitarias.

Pero que no se crean los fundamentos de esa resolución quizá es mucho menos importante que las consecuencias que tendrá la medida en el mundo árabe y de las que si está conciente el sistema de dominación mundial. Es evidente que la fuerza que se trasladará contra Gadafi, un gobierno al que es muy difícil defender políticamente, está destinada a ser el inicio de un proceso de ajustes para retomar el control de Medio Oriente desde la perspectiva de los Estados Unidos. La pasividad de la Casa Blanca frente a las revueltas en Yemen, Banhir y Marruecos, que es la misma que se tuvo ante las rebeliones en Túnez y Egipto, se explica por el convencimiento de que la situación puede volver a la normalidad en un plazo corto y que los gobiernos de esa parte del mundo seguirán sumisos a los intereses y mandatos imperiales.

Y es ahí donde se equivoca Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una agresión contra Libia contribuirá a ampliar las convulsiones en el Medio Oriente, donde los pueblos y sus organizaciones tendrán un motivo más para converger y radicalizar sus luchas, y representará el anuncio que se está por retomar la idea de una mayor ofensiva contra el gobierno iraní, un objetivo militar permanente para Estados Unidos.

Las Naciones Unidas, con la decisión asumida por su Consejo de Seguridad, está legitimando el uso del método de la intervención externa en asuntos internos, con lo cual transgrede los propios alcances de su carta constitutiva y convoca nuevamente a realizar un balance de la forma como están organizadas sus estructuras de decisión.

La resolución adoptada no afecta a Gadafi, sino que valida el principio de la Intervención que Estados Unidos y sus aliados pretenden tener contra cualquier país del mundo y constituyen una violación de la soberanía y la auto-determinación de los pueblos y los Estados. Eso es lo más grave y es contra lo que se ha pronunciado el movimiento progresista en todas partes del planeta.

En síntesis, la guerra contra Libia ratifica la naturaleza de los Estados Unidos y abre un escenario muy complejo cuyas consecuencias son imprevisibles.

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