octubre 30, 2020

Revolución – alienación – conciencia – descolonización

El espacio territorial de lo que hoy es Bolivia, estuvo habitado por los Aymaras y Guaranies, en lo que se denominaba “Alto Perú”, donde se desarrollaron culturas milenarias como la del Tawantinsuyo y posteriormente la Aymara.

En el siglo XIII, los pueblos aymaras fueron asimilados al Imperio Inca, que conservó en su estructura económica y social instituciones diseñadas por la cultura Aymara como: el Ayllu.

El coloniaje español terminó con el poder económico y político del Imperio Inca, se apropió de sus tierras, para trabajarlas bajo un modelo de concepción feudal, en las relaciones de producción.

La relación colonial entre colonizados y colonizador se encuentra definida con precisión por el escritor tunecino Albert Memmi, en su obra: “Retrato del Colonizado”, análisis válido para toda sociedad colonizada. Memmi, con certeza afirma que: “un hombre es lo que ha hecho de el su condición objetiva”; concepto sociológico que nos lleva a comprender la dependencia implacable entre el colonizador y el colonizado; dependencia que modela sus comportamientos y dicta sus conductas; que inexorablemente determinaran la descomposición y la ruptura de la dependencia.

El que fuera un tunecino colonizado, demuestra con claridad, un proceso de elaboración sicológica en el colonizador y el colonizado. El que somete sabe que sus privilegios y ventajas económicas políticas y sociales, están en relación directa con la carencia de ventajas de todo orden que sufre el colonizado; sin las cuales no puede sobrevivir; sin la colonia no existiera tampoco el colonizador.

Es esta dependencia la que encadena al colonizador y al colonizado, que se desarrolla un sentimiento racista. El racismo resume y simboliza la relación fundamental entre los protagonistas del drama colonial. Un racismo agresivo y violento del colonizador que acabará por terminar la relación colonial.

El colonizado además de las condiciones subhumanas a las que lo sometieron, creándole una imagen de perezoso, ladrón, irresponsable, adicto al alcohol, cobardía, conducta imprevisible. Lo marginaron de la historia y la civilización.

Los colonizados que habitaban cerca de los pueblos, desarrollaron una tendencia de asimilación al sistema, que se manifiesta, en que el hombre y la mujer, se visten como el colonizador, copian sus costumbres, alimentación y conducta. Con esta tendencia hacia la asimilación contaba el colonizador, porque despersonaliza al colonizado. Sn embargo, la asimilación es imposible, el colonizado siempre será lo que es porque sus rasgos somáticos no se alteran; el color de su tez no se borra, como también otros rasgos típicos del indígena colonizado, por lo tanto será siempre rechazado cualquiera sea su estatus en la sociedad colonial.

La tendencia a asimilarse da origen a la alienación, mientras que los grupos que rechazan al colonizador y defienden la esencia misma de su origen y cultura, desarrollan un racismo que no es agresivo y violento, constituye un arma de defensa de su origen y de su cultura, porque saben que un día prevalecerán, rescatando a los oprimidos de sus opresores.

La cobardía, que es uno de los mitos creados para estigmatizar al colonizado, es desmentido por hechos históricos: los levantamientos demuestran su espíritu rebelde, no solo en el periodo colonial sino también en la Republica. Una de estas acciones rebeldes fue las de Tupac Katari y Tupac Amaru, producidas en 1781 contra el abuso del colonizador.

Bolivia y la izquierda

Bolivia nace como Republica en una sociedad escindida, entre una mayoría autóctona reprimida, y una minoría heredera del poder colonial, conformada por los descendientes del colonizador, que conservaron el régimen de exclusión y marginamiento impuesto por la Colonia.

Marx no se equivoca cuando afirma que en toda sociedad a lo largo de la Historia, engendra intereses contrapuestos irreconciliables, que solo la Revolución resuelve dialécticamente, para que la sociedad oprimida avance con nuevas estructuras económicas, sociales y políticas, y los oprimidos y explotados puedan escribir su propia Historia.

La Republica no cambio nada, los pueblos indígenas y los campesinos continuaron al margen de la civilización y la cultura, por lo tanto la sociedad en la Republica se desarrolla con los mismos intereses contrapuestos.

Con la explotación de recursos naturales no renovables como la Plata y el Estaño se inicia la formación de clases, que diseñan el escenario en el que se desarrolla el antagonismo clasista entre la burguesía y el proletariado, antagonismo que no suprime la contraposición de intereses entre los sectores colonizados y los herederos de los privilegios de la Colonia.

Por el incipiente desarrollo industrial, la burguesía. no tiene las características políticas, económicas y sociales de los países de mayor desarrollo industrial, en consecuencia el proletariado es cuantitativamente reducido, sin embargo esta burguesía proyecta una oligarquía que en alianza con los dueños de las tierras, configuran el Estado Minero- Feudal.

El antagonismo de clase entre burguesía y proletariado se hace dramático por la represión violenta que sufren los mineros al reaclamar mejores salarios; en este escenario nacen los Partidos Políticos para defender los intereses de las clases antagónicas. Los de izquierda, con una lectura equivocada del Marxismo, asumen como dogma que la clase obrera es la vanguardia de la Revolución para derrotar el modelo de producción capitalista, ignorando que el antagonismo fundamental es entre las mayorías nacionales representadas por los indígenas y campesinos con la burguesía. El campesino en general es el más miserable, y en Bolivia particularmente, es la inmensa mayoría.

La burguesía en Bolivia transitó por todas las expresiones políticas: por el liberalismo, por el nacionalismo policlasista de la pequeña burguesía, al que los indígenas y campesinos apoyaron pensando que era el camino de su liberación; al ser traicionados y reprimidos por el nacionalismo pequeño burgués, buscaron en el pacto Militar Campesino un camino para su liberación, experimentando una nueva frustración. De los Partidos de la Izquierda tradicional, nada podían esperar, nunca llegaron a construir un Partido de masas, anclados en pequeñas agrupaciones, con excepción del Partido Socialista Uno, que en tres años creció y se masificó a niveles significativos. El asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz fue un duro golpe para los oprimidos; la vieja izquierda además de ser cuantitativamente insignificante, elaboró sus programas de lucha con los dogmas de un marxismo mal interpretado para nuestra realidad. El fracaso de los Partidos de la Izquierda tradicional, se hace evidente con el Neoliberalismo, último tramo del recorrido político de la burguesía antes de ser derrotada. El modelo neoliberal, fue apoyado groseramente por los cuadros directivos de la mayor parte de los partidos de la Izquierda, tal ocurrió con la Dirección Nacional del PS-1. La diáspora de los Partidos de Izquierda no significa que en el país no haya hombres de izquierda que se identifican con el Proceso de Cambio que hoy vivimos.

Es en esta realidad dramática y desesperanzadora para los oprimidos, surge de sus entrañas el líder, que felizmente no es un filosofo, está forjado en la acción, la filosofía de la praxis ha de fortalecer sus convicciones teóricas. Este líder, representa el patrimonio de una voluntad política acumulada en quinientos años de colonia y más de cien de República, una voluntad conexa a su objetivo revolucionario, por lo tanto los indígenas y los campesinos a la cabeza del líder, deciden ser ellos mismo los nuevos protagonistas de la Historia, apoyados por todos los movimientos sociales. A la cabeza de su líder los campesinos y los movimientos sociales derrotan al neoliberalismo.

*     Fundador del Partido Socialista Uno

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