octubre 21, 2020

La Guerra por el Petróleo

por: Josefat Ibañez *

El pretexto de la protección de los derechos humanos de civiles, en Libia fue utilizado por una de las economías más poderosas del continente para invadir a un país con poco armamento. Libia por ser uno de los principales países con reservas de petróleo se convirtió en el objetivo del país del Norte, invasión estratégicamente preparada desde hace varias semanas. Libia es una de las mayores economías petroleras del mundo y cuenta aproximadamente con el 3,5% de las reservas mundiales de petróleo, más de dos veces las de EEUU.

La “Operación Libia” forma parte de una agenda militar más amplia para Oriente Medio y Asia Central, que consiste en obtener el control y la propiedad corporativa de más del 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, incluyendo las rutas de oleoductos y gasoductos. Las estimaciones más recientes sitúan las reservas de petróleo de Libia en los 60.000 millones de barriles y sus reservas de gas en los 1.500millones de metros cúbicos. Su producción está entre los 1,3 y 1,7millones de barriles por día, bastante por debajo de su capacidad productiva. Su objetivo a largo plazo son 3 millones de barriles por día y una producción de gas de 2.600 millones de pies cúbicos al día, según las cifras de la National Oil Corporation(NOC).

Debería resultarnos muy obvio entrever que grandes intereses petroleros externos están presentes en Libia mostrando sus garras para apoderarse de ese rico país. Grupos internos antes invisibles, pero sobre todo intereses foráneos pretenden dividir Libia y apoderarse de la reservas de petróleo. La prensa privada manipulada por las grandes transnacionales que tienen sus inversiones en Libia, hacen creer falsedades para justificar la invasión norteamericana, bajo el supuesto de protección a los civiles opositores en Libia. Como es característica de las transnacionales petroleras pretenden dividir y reinar en este país para obtener el barril de petróleo al mínimo costo. Para este objetivo estas empresas privadas no escatiman recursos y compran líderes opositores que les faciliten la explotación de petróleo, como siempre esta es una de las grandes estrategias bajo la cual el gobierno norteamericano alcanza sus objetivos.

Es cierto que Libia tiene problemas políticos internos como todos los países por propias particularidades socioculturales, históricas, geográficas y económicas, apenas era de 1 millón de personas, hoy suma más de 6 millones de libios. Pero el imperialismo ha sabido aprovechar siempre las divisiones interna (religiosas, étnicas y culturales) para exacerbarlas y destruir a los países en pro de su intereses. La máxima histórica imperial “divide y reinarás” hoy se aplica en Libia. A ese país pretenden balcanizarlo. Se conoce que la CIA ha financiado y motivado a los jefes tribales libios al plan secesionista. El proyecto imperial concebido para Libia por EE.UU. y sus secuaces jefes de las tribus más importantes de ese país busca dividir a Libia en tres emiratos tal como existía antes de la caída del rey Idris (Tripolitania, Cirenaica y Fezzan) para así repartir las riquezas petroleras.

El pasado 17 de marzo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) adoptó la resolución 1973 (2011). La resolución establece un total de 29 puntos, entre los cuales destacan las siguientes acciones: Cese automático de la violencia por parte del gobierno libio; El cumplimiento del derecho internacional (que incluye la ayuda humanitaria y el respeto por los derechos humanos); Autoriza medidas necesarias para proteger a los civiles; Decide establecer la prohibición de cualquier tipo de vuelo en territorio libio; Reconoce el papel de la Liga de los Estados Árabes en las materias de mantenimiento de la paz internacional y de la seguridad en la región; Decide congelar todos los recursos económicos localizados en otros territorios que sean de Libia. El contenido de la resolución es tan amplio que permite toda clase de ofensiva militar y el bombardeo de las fuerzas militares de Libia.

Una invasión de Libia bajo un mandato humanitario beneficiaría a los mismos intereses corporativos que la invasión y ocupación de Iraq de 2003. El objetivo subyacente es tomar posesión de las reservas de petróleo de Libia, desestabilizar la National Oil Corporation (NOC) y, finalmente, privatizar la industria petrolera del país, es decir, transferir el control y propiedad de la riqueza petrolera de Libia a manos extranjeras. Entre las compañías petroleras extranjeras que operan en Libia figuran la TOTAL francesa, la ENI italiana, la China National Petroleum Corp (CNPC), British Petroleum, el consorcio petrolero español REPSOL, Exxon Mobil, Chevron, Occidental Petroleum, Hess, Conoco Phillips. Es importante señalar que China juega un papel central en la industria del petróleo libia.

Los medios de comunicación dominantes, mediante una desinformación masiva, están siendo cómplices al justificar una agenda militar que, tendría devastadoras consecuencias no sólo para el pueblo libio: los impactos sociales y económicos se dejarían sentir en el mundo entero. La opinión pública debe tener conocimiento de la agenda oculta tras esta supuesta intervención humanitaria. Los jefes de estado y de gobierno de los países de la OTAN son destructores de Iraq y Afganistán. Las víctimas civiles en Pakistán como consecuencia de los ataques; sobre ciudades ordenados por el presidente Obama no son precisamente noticias que aparezcan en primera plana, ni tampoco los dos millones de civiles muertos en Iraq. Se debe comprender la historia del imperialismo estadounidense. Queda claro que el objetivo de la intervención en Libia es económico, pues el fundamento es “cuatro trillones de dólares de reserva de petróleo” del país africano. Que según estudios se encuentran a flor de tierra y que los pretextos de derechos humanos en Libia solo son justificaciones falsas como el pretexto de las relaciones con Al Qaeda de Irak.

Más allá de las declaraciones victoriosas de EE.UU. empiezan a elevar su voz quienes se oponen o expresan estar poco satisfechos con las victimas que este nuevo ataque en nombre del humanismo está causando. En ese contexto, la Liga Árabe ha pasado del apoyo al repudio de la intervención pues nunca esperó que los ataques aéreos a Libia causasen semejante desastre. Rusia por su parte ha llamado a un alto al fuego y a la vez que se opone al uso de la fuerza indiscriminada, Irán por su parte condena los ataques aéreos y cuestiona a los países de Occidente por sus impropios intereses, Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, dijo que los ataques solo pueden importar un mayor derramamiento de sangre; también Turquía, como miembro de la OTAN, se opone a la conducta desplegada por sus “socios”. Es probable que China decida sumarse a la oposición internacional contra los ataques aéreos.

*     Licenciada en economía, maestrante del CIDES

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