octubre 31, 2020

Terremotos, Tsunamis y Capitalismo: Otras formas del horror-exceso

En las películas de cine comercial contemporáneo el desorden climático ha ido reemplazando la presencia de extraterrestres, de terroristas, de mounstruos antiguos y modernos. Desde la película “El día después de mañana” del director Roland Emerich, pasando por el film de suspenso-terror “El fin de los tiempos” del director M. Night Shyamalan, hasta el controversial film “La verdad incómoda” del director Davis Guggenheim (que presenta como base de fundamentación los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático a la cabeza del ex presidente de EE.UU. Al Gore), el cambio climático se ha ido situando como la presencia del horror-exceso, de lo que algunos autores (Lacan, Zizek, Stavrakakis y otros) han denominado “Lo Real”.

Representar el encuentro con “Lo Real” en el cine supone representar el exceso traumático que se hace presente y desestructura, destruye, carcome toda la realidad que hemos creado, pero a la vez también nos muestra lo insuficiente de esta realidad (que debemos repetir: la hemos creado), porque no fue capaz de detener “Lo Real” 1, no fue suficiente para detener la catástrofe. Lo duro del tránsito de las películas “El día después de mañana” a “La verdad incómoda” se encuentra en que la última se presenta no como una película de ficción, sino como un documental, como una manera de señalar que la ficción no es tal, que el exceso traumático se encuentra presente y acecha como una verdad incómoda. En si en todo este cine de ficción hay algo que nos permite sentir “lo Real”, es decir toda esta ficción no es sino otra forma de bordear, de asechar “lo Real”.

Sin embargo los problemas que acarrean el desorden y cambio climático, revelan otras verdades incómodas: el antropocentrismo, el desarrollo capitalista, la geopolítica de la contaminación, los intereses económicos, y tal vez la argumentación de que incluso una catástrofe ambiental, como cualquier otra catástrofe, pueda ser un buen motivo para la ganancia del capitalismo global. Es decir hacer de la tragedia un buen negocio, una buena noticia. Pues bien, esta aseveración no sólo es una realidad para los medios de comunicación -que ya hacen un negocio de la tragedia-, sino para todo el capitalismo contemporáneo: Buenas Noticias, hubo una tragedia.

Las otras verdades incómodas: La tierra es sólo tierra

La mirada antropocéntrica (es decir el ser humano como ombligo del mundo) coloca a la tierra como la despensa de la cual el ser humano se sirve, toma todo lo que encuentra para su beneficio.

La instalación de plantas nucleares en el Japón, y que ahora están generando una crisis de contaminación por los efectos del terremoto y del tsunami son ejemplos de “lo Real”, de ese atisbo que en el horror exceso del cine de ficción parece maquinar. Por un lado las plantas nucleares eran parte del desarrollo capitalista, eran una manera de motor energético del capitalismo global alentado desde esta parte del globo, hoy son monstruos que no puede verse, es decir que literalmente son invisibles (tanto porque la radicación no es visible, tanto porque el daño y los efectos del daño no son visibles ahora, ahora tanto porque las plantas nucleares son algo que se intenta cubrir) y que amenaza con acabar con la vida de miles de seres humanos.

En vez de reconocer nuestro lugar en la tierra, nuestra posición como un ser entre otros seres (entre ellos la mismísima tierra) hemos convertido a la tierra en algo que existe por y para nosotros. Nuestra arrogancia —dice Heidegger— ha hecho de La Tierra un recurso descartable y ha contribuido a provocar la crisis del mundo moderno.

Es posible que el terremoto, maremoto, tsunami y posterior crisis de radiactividad sean no sólo una presencia del horror exceso en una de las economías más desarrolladas sino incluso la posibilidad de desarrollar un plan de negocios para el capitalismo contemporáneo.

El modo de producción capitalista o la mejor forma de sacar rentabilidad a todo…

Con algunas excepciones pequeñas, el capitalismo moderno es el sistema operativo de la economía mundial. El capitalismo, con todos sus defectos, es comprobadamente el sistema más eficaz para generar crecimiento económico, por ello su nombre “capitalismo”. Un crecimiento a expensas del sujeto que lo produce, es decir a expensas del ser humano. Zizek a momento de explicar el capitalismo toma el ejemplo del mito del Rey Midas, aquel soberano que todo lo que toca se convierte en oro, ni bien un alimento roza su boca éste se convierte en oro. Midas muere de hambre, porque tiene la magia de convertir el valor de uso (por ejemplo el alimento), en valor de cambio. Y de valor de cambio, de oro, de dinero, de capital no posibilita en si la vida humana.

El problema global del capital radica en que, tal como opera hoy, el sistema capitalista produce una realidad económica y política que es altamente destructiva. Dicho de otra manera, el capitalismo se ha convertido en otra (Un Otro) de las figuras del horror exceso, que al igual que un terremoto, que un tsunami, arrasa, desordena y manda a la muerte a cientos de personas.

Hoy en día el capitalismo es parte de “Lo Real” que hacíamos referencia en la introducción de este ensayo. Entonces así como golpeó al Japón un terremoto, un tsunami, de la misma manera existirá la arremetida del capitalismo contra el Japón. Será un Tsunami más duro que el natural. Será una arremetida, un ataque a la mejor manera de un regalo griego 2.

La contaminación generada por el modo de producción capitalista, contaminación que se devela Real cuando suceden catástrofes como las del Japón, ha llevado a una gran cantidad de ecologistas ha manifestar la incompatibilidad entre el capitalismo actual y la posibilidad de sobrevivencia del ser humano (y posiblemente de muchos otros seres vivos). Una de las potencias capitalistas más grandes como Estados Unidos ha rehusado la suscripción del Protocolo de Kyoto, y ha revelado la contradicción entre el capitalismo y el cuidado del ambiente.

Sin embargo existen algunas corrientes del capitalismo contemporáneo que señalan que la única fuerza para luchar contra el capitalismo salvaje es el mismo capitalismo, el documental referido al comienzo de este artículo, denominado “La verdad incómoda”promocionado por el ex vicepresidente de EE.UU. Al Gore trata de fundamentar que “una de las claves para resolver la crisis climática es hallar maneras de utilizar la poderosa fuerza del capitalismo de mercado como aliado”. Se refiere a que se contabilicen los efectos sobre el medio ambiente, que se incorporen a los precios, y que se fomente el mercado de intercambio de dióxido de carbono, medida considerada por muchos como absurda: “Izquierdistas de diverso pelaje y supuestos altruistas se han sumado a esta corriente que invita a por ejemplo: pedir a la compañía eléctrica que cambien a energía renovable. Si dicen que no la disponen, preguntar por qué, o a usar lamparitas que consuman menos energía para evitar justamente este calentamiento global que genera el cambio climático, nos quieren hacer creer que en nuestras manos está el detener esta catástrofe como problema separado dentro del capitalismo, que este sistema de relaciones sociales mercantiles y todas las empresas que nos explotan a nosotros y a nuestros hermanos son responsables en la misma medida que nosotros” (http://panfletossubversivos.blogspot.com).

De la misma manera es posible que ante una catástrofe como la del Japón se desarrolle toda una acción de política económica destinada a la reconstrucción de la catástrofe (aunque parezca, lo anterior no es un error de argumentación). Reconstruir la catástrofe, significa estar preparado para la siguiente arremetida en el Japón después del terremoto, después del tsunami, es decir para la próxima catástrofe. Los planes de reconstrucción serán un movimiento económico muy importante y muy favorable para el capitalismo contemporáneo, podríamos decir que será un negocio similar a la reconstrucción de la Alemania de la segunda guerra mundial, a la reconstrucción de Irak 3, y en si a todo este negocio contemporáneo de la reconstrucción en general.

¿Qué hacer con la contaminación?

En palabras textuales de Summer Lawrence, Vicepresidente del Banco Mundial el año 1994: “la lógica de una decisión de verter residuos tóxicos en África es una lógica impecable. Es preciso contaminar los países menos contaminados, y África está sub contaminado”; en otras palabras es preciso colocar los residuos tóxicos en los países donde los salarios son más bajos pues la lógica capitalista consiste en que es más barato contaminar donde la gente es más pobre, pues su morbilidad y mortalidad cuestan menos.

Como señala Belizza Ruiz Mendoza y José Honorio Martines Torres: “En muchos casos, la aplicación de severas legislaciones ambientales en las naciones del primer mundo significa trasladar la contaminación y los impactos negativos sobre el medio ambiente y la sociedad al tercer mundo. Según Brailowsky, en una reunión internacional organizada por las Naciones Unidas, un grupo de expertos recomendó que debe buscarse la oportunidad de reubicar en los países en desarrollo las industrias que producen contaminación”.

La venta de bonos verdes ha significado un buen negocio para muchas empresas y Estados, pero que a la vez la lógica capitalista ha eclipsado el problema de fondo, el núcleo duro del problema.

El dinero está en juego…

Si prestamos atención al avance de los documentos internacionales en materia de derechos ambientales advertiremos que una buena parte de ellos son declaraciones, y una buena parte de ellos (como una propuesta de Carta de Derechos Ambientales, Una carta sobre la Tierra, el Protocolo de Kyoto, etc.) han sido rechazados o no suscritos por varios países y sus gobernantes. ¿Por qué muchas de estas declaraciones no abandonan el carácter etnocéntrico y asimismo no denuncian lo permisivo del modelo capitalista? La respuesta: se encuentra mucho dinero en juego.

Según los Informe del PNUD 2005 – 2007 “el ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones más pobres. Más allá de estos extremos, los 2500 millones de personas que viven con menos de dos dólares al día -y que representan el 40% de la población mundial- obtienen sólo el 5% del ingreso mundial. El 10% más rico, casi todos ellos habitantes de países desarrollados -que están generando el calentamiento global- consigue el 54% del ingreso mundial (…) Si a los que negaban el Holocausto se les devolvía la responsabilidad preguntándoles ¿dónde está mi abuelo?, a los negociadores de los problemas que ha acarreado la globalización neoliberal habría que preguntarles entonces ¿dónde están los 30.000 niños que mueren de hambre cada día? ¿Dónde están los ríos limpios, el aire puro, el suelo fértil?” (Datos del PNUD analizados por Juan Carlos Monedero, 2008. Disfraces del Leviatán). Hoy con el daño ambiental del capitalismo global, un japonés podrá preguntar ¿cómo era vivir sin la radiación nuclear?

Respuestas posibles

El desastre, el terremoto, la catástrofe, el desorden ambiental no sólo son los sustitutos del personaje de terror en las películas de cine contemporáneo, sino es ante todo son una presencia de “lo Real”, desestructurante, lacerante y que precisa respuestas políticamente comprometidas.

En el cine de ciencia ficción las víctimas del monstruo que se presenta, se unen para hacer frente a la amenaza.

Frente al monstruo de la radiación de las plantas nucleares la comunidad japonesa ha respondido con una decena de voluntarios suicidas. Estos voluntarios ingresaron (y seguirán ingresando) a la planta nuclear para intentar amainar los desastres y controlarlas. Es sumamente interesante prestar atención a este acontecimiento. Las víctimas del monstruo se unen para hacer frente a la amenaza, y surge algo diferente a la voluntad individual. La voluntad de una comunidad es distinta a una voluntad individual, es decir no podríamos comprender la voluntad de los voluntarios suicidas sino en el marco de este acontecimiento de comunidad. Pese a que las decisiones de instalar estas plantas nucleares no hayan sido decisiones de la comunidad, sino posiblemente decisiones guiadas por otros motivos más capitalistas.

Este tema de la participación de la comunidad en temas ambientales, en temas de posibles amenazas a la vida humana y en si en los temas del capitalismo contemporáneo debe ser un tema específico a tratar y a problematizar, sobre todo por los efectos que acarrea. Una futura democracia global deberá ser capaz de problematizar al capitalismo global, deberá ser capaz de deconstruirlo y de exhibirlo.

Es claro que el problema es civilizatorio, el modo de producción capitalista ha generado una insostenibilidad ambiental y los ojos de algunos científicos y teóricos están puestos en modelos civilizatorios alternativos. El sólo hecho de pensar los límites de nuestro modelo civilizatorio es ya un límite y una apertura epistemológica, pues está siendo visible lo que antes no se podía ver.

Una buena parte de estos modelos civilizatorios alternativos se encuentran en los pueblos indígenas que han demostrado tener un cuidado del medio ambiente en virtud de su concepción holística y no antropocéntrica, y ante todo debido a su exclusión de los procesos de producción capitalista. Posiblemente algunas respuestas estén en nuestro país más a la mano que en otros, respuestas que aun no hemos valorado, sin embargo es más que posible que estaremos obligados a hacerlo, no porque el tensionamiento político lo demande, sino porque una ética de la responsabilidad nos lo obligue.

Terremoto, tsunami y capitalismo, parecen ser hoy en día los otros nombres del horror exceso.

1    Se habrá notado que lo Real es distinto a la realidad. No sólo por la grafía, sino por lo que intenta encerrar. Lo Real hace referencia a aquello que no puede ser representado, es decir a aquello que sólo ocurre, que existe en si en acontecimiento (este punto de vista es más cercano a Badiou que a Lacan), en tanto la realidad no es lo Real, la realidad es una construcción social, una construcción colectiva que intenta frenar a lo Real, de esta manera por ejemplo un sistema jurídico es una realidad, en tanto un terremoto es algo Real. Un sistema bancario es la realidad, en tanto la muerte es lo Real.

2    El filósofo esloveno Slavoj Zizek hace uso de uno de los relatos más antiguos de la literatura griega para explicar lo que son los danaos griegos (o dones griegos, regalos griegos), expresión usada por Homero para referirse al caballo de Troya, según lo explicó Jacques Lacan en sus Seminarios y Slavoj Zizek en textos recientes. No olvidemos que el regalo del caballo de Troya permitió a los griegos penetrar la ciudad -Troya- y destruirla. Según Virgilio los regalos griegos, permanecieron como una fórmula que expresa un regalo, un don, que parece beneficioso pero que perjudica al destinatario: temo a los griegos aunque traigan regalos. Zizek nos dice mira en el regalo no lo que éste es, sino la relación que entabla, lo que este regalo produce.

3    Se me venía a la cabeza pensar si la reconstrucción de Haití fue o no un negocio, pero luego me percate que no tenemos una reconstrucción de Haití. ¿Será esta una muestra de la manera en la cual la catástrofe es un negocio, pero sólo si el damnificado es sujeto de crédito?

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