octubre 25, 2020

Reflexiones sobre el Estado, la Soberanía y la hegemonía capitalista en la obra de Giovanni Arrighi

En números anteriores de La Época ingresamos a un análisis de la forma-Estado, su cercanía y metamorfosis del Soberano-Bestia al Soberano-Estado. En esta entrega desplazaremos nuestro análisis a la manera en la cual los Estados modernos fluctuaron con las lógicas del sistema mundo capitalista, es decir la manera en la que los Estados funcionan como una prórroga del dominio hegemónico capitalista en el globo. Para ello revisaremos a uno de los pensadores más influyentes de los últimos años, el sociólogo italiano Giovanni Arrighi 1, uno de los referentes más importantes para pensar la historia del capitalismo global.

Capitalismo de largos ciclos

A diferencia de Hobsbawm, Arrighi considera que el capitalismo que hoy en día vivimos sólo puede ser comprendido a partir del análisis de temporalidades más largas que un siglo, es decir su comprensión es distinta a la del siglo corto de Hobsbawm 2. En este sentido comprender la hoy denominada globalización merece, si deseamos un análisis complejo, remitirnos a esta largas temporalidades que comienzan —en tanto sistema mundo— a partir del siglo XVI.

En busca de lograr una comprensión de su tesis de ciclos largos y sistémicos de acumulación, Arrighi ensaya un resumen al señalar:

“En cada uno de los cuatro ciclos sistémicos de acumulación que podemos identificar en la historia del capitalismo mundial desde sus más tempranos comienzos en la Europa medieval tardía hasta el presente, los periodos caracterizados por una expansión rápida y estable de la producción y el comercio mundial invariablemente terminan en una crisis de sobreacumulación que hace entrar en un periodo de mayor competencia, expansión financiera y el consiguiente fin de las estructuras orgánicas sobre las que se había basado la anterior expansión del comercio y la producción”

Estos cuatro ciclos largos se caracterizan en cada etapa por el surgimiento de un centro organizador del flujo de capital a mayor escala, en este sentido podemos referirnos al ciclo genovés, al ciclo holandés, al ciclo inglés y durante el siglo XX al ciclo hegemonizado por EE.UU. Cada uno de los centros organizadores del creciente sistema mundo capitalista reorganizaba procesos hegemónicos en los que los Estados eran (y son) vulnerados en su soberanía por el Estado centro organizador del sistema mundo. Es más para Arrighi son muy pocos Estados los que pueden denominarse efectivamente soberanos en cada fase o ciclo del capitalismo, puesto que en el proceso de alienación y de alineación capitalista, lo que se pone en disputa y a la vez en cuestión es la misma soberanía estatal. Sin embargo ni siquiera la soberanía es un patrimonio de los Estados dominantes u organizadores del sistema mundo, pues en cuanto un centro organizador se desarrolla, hay otro que asecha de cerca. Es decir que cada ciclo nace, se desarrolla y muere, siendo que el final no es sino un nuevo tiempo con un nuevo actor que reemplaza al anterior, como señala Arrighí:

“Es el tiempo en el que el líder de la expansión anterior del comercio mundial cosecha los frutos de su liderazgo en virtud de su posición de mando sobre los procesos de acumulación de capital a escala mundial. Pero es también el tiempo en el que el mismo líder es desplazado gradualmente de las alturas del mando del capitalismo mundial por un emergente nuevo liderazgo”

El ciclo del capitalismo hegemónico de EE.UU. y su crisis

Arrighi apuesta a que el ciclo que se cierra en el siglo XX es el de la hegemonía de EE.UU., y que en consecuencia se debería prever un emergente nuevo liderazgo, y es justamente en lo que respecta a este análisis que se da algo novedoso, Arrighi lo denomina el impasse del ciclo del capitalismo actual.

El impasse se debe a las cualidades del sujeto hegemónico durante el siglo XX: EE.UU. Este Estado consigue una hegemonía a partir del desarrollo de ejércitos y guerras preventivas y a partir de un desarrollo sui generis del capital financiero, como lo señala Arrighí:

“Estas dos redes intercambiadas de poder, una militar y otra financiera, permitieron a Estado Unidos asumir su hegemonía para regir el sistema globalizado de estados soberanos con un alcance que iba totalmente más allá del horizonte, no sólo de los holandeses del siglo XVII, sino también del imperio británico del siglo XIX”

En consecuencia las características del sujeto hegemónico del siglo XX, es decir Estados Unidos nos colocan delante del impasse, es decir de lo anómalo.

Arrighi señala que si bien hay otro centro organizador del sistema mundo, emergente en materia financiera en el Este Asiático, EE.UU. continua siendo la figura dominante en lo que a poder militar se trata, generando algo nunca antes visto, ni analizado. Este es justamente el impasse.

Veamos una larga cita de Arrighi que resumen en sus palabras lo señalado:

“En todas las expansiones financieras pasadas los viejos centros organizadores del poder declinante eran alcanzados por un poder ascendente, el de nuevos centros organizadores capaces de sobrepasar el poder de sus predecesores no sólo financiera sino también militarmente (…) mientras el poder militar se ha centralizado aún más en manos de los Estados Unidos y de sus estrechos aliados occidentales, el poder financiero se ha llegado a dispersar entre un conjunto multicolor de organizaciones territoriales y no territoriales que, de facto o de iure, no pueden ni remotamente aspirar a alcanzar las capacidades militares globales de los Estados Unidos (…) mientras el impasse, la turbulencia y la niebla son totalmente verdaderas, una mirada más cercana a la extraordinaria expansión económica del este de Asia (que de aquí en adelante entenderemos que incluye el sudeste asiático) puede proporcionar algunas enseñanzas sobre el auténtico nuevo tipo de orden mundial que puede emerger en los márgenes del caos sistémico que se avecina”.

Entonces, el capital ha tendido a concentrarse en organismos territoriales y no territoriales, pero llama la atención que las tasas de crecimiento de renta anual se desarrollan con más fuerza en el sudeste asiático, y como señala Arrighi este crecimiento no tiene precedentes en 130 años de historia económica documentada. Irónicamente este desarrollo económico del Sudeste asiático no se acompaña con el desarrollo militar, es decir EE.UU. sigue siendo el poder hegemónico militar aunque ya no el económico, este es el impasse y lo nuevo de aquello que llamamos globalización hoy en día.

La compleja argumentación de Arrighi nos permite concluir señalando que hay una nueva economía emergente en el Sudeste Asiático que podría constituirse como hegemónica, sino embargo existe un impasse, y éste es que el Sudeste Asiático no es una hegemonía completa, pues el poder militar aún se encuentra en manos de Estados Unidos, generando un escenario complejo, pues no se trataría del nacimiento simple de un poder hegemónico, sino de un escenario caótico y conflictivo que encontraría en algunos momentos estabilidad y en otros inestabilidad. El efecto en las soberanías estatales también será de estabilidad en algunos momentos e inestabilidad en otros.

EE.UU. no ha podido prever la fuerza económica de Asia, y ésta, específicamente China hoy en día, no puede habitar cómodamente el liderazgo hegemónico, generando las tensiones que pueden llevarnos a la crisis de un sistema de caos y conflictividad.

El sistema mundo capitalista sigue su marcha, y su lógica sistémica no implica que no existieran espacios de resistencia. Uno de ellos hoy es Cuba. Sin embargo Cuba no es una Isla. Su economía es afectada, en tanto exterior constitutivo, por el sistema mundo. En los días siguientes Cuba pone en juego su lectura respecto a los cambios que tendrá que afrontar respecto al movimiento del capitalismo contemporáneo. No debe olvidarse que las formas de resistencia, en el sistema mundo capitalista son formas de ejercicio de la soberanía, muy golpeada y casi anulada en los países que se alinean al capitalismo global.

1    Arrighi murió recientemente (18 de junio de 2009), formó parte de las reflexiones de un grupo de sociólogos, historiadores y economistas como Günder Frank, Immanuel Wallerstein, Beverly Silver, Terence Hopkins entre otros, dedicados al análisis del sistema mundo capitalista, Arrighí específicamente se concentró en el estudio de los ciclos de acumulación del capital, siendo sus principales obras El Largo siglo XX, Adam Smith en Pekín, y otros libros escritos en colaboración como Movimientos antisistémicos (con Hopkins y Wallerstein) y Caos y orden en el Sistema mundo moderno (con Beverly Silver).

2    La tesis de Hobsbawm se centra en el siglo XX, el cual lo caracteriza como un siglo corto que comienza con la Primera Guerra Mundial y finaliza con la caída del muro de Berlín; en consecuencia es un siglo que dura menos de 100 años.

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