octubre 22, 2020

Revolución cultural y el Premio Guamán Poma de Ayala

Uno de los grandes desafíos de la Revolución Cultural es volver operativo un término tan polisémico y abstracto como el de la descolonización. Una acción concreta ha sido girar culturalmente la política guiándola hacia un reconocimiento e incorporación de los y las que antes eran excluidos y discriminados de todo proceso de toma de decisiones y de todo ámbito capaz de construir o deconstruir culturas.

El Estado al convertirse en un Estado Plurinacional reconoce a todas las personas incluyendo a las de los pueblos indígenas, originario y campesinos que antes no eran tomadas en cuenta como sujetos de derechos. Pero no es suficiente reconocerlas, e incluirlas en el ámbito de la representación política y en la administración pública, en ese sentido, los esfuerzos tienen que estar dirigidos a incluirlos en la nueva estructura y modelo económico como actores de desarrollo y en la superestructura ideológica y cultural revalorizando sus saberes, cosmovisiones y manifestaciones culturales.

En ese camino ya no es posible concebir que existe una cultura en singular, propiedad de grupos reducidos, dominio de los letrados y de aquellos que tienen conocimientos sobre la forma en que se usa el arte para representar la vida.

Los cambios han sido motivados en varios puntos del mundo, en Bolivia por medio de la revolución cultural liderizada por Evo Morales por ello ahora la cultura se entiende como una construcción colectiva y sobre todo, como algo que se construye y transforma todo el tiempo, que incluso las mínimas acciones de los sujetos forman cultura. La cultura es la forma en que las sociedades y los sujetos dotan de un significado particular a todo aquello que los rodea. En ese sentido, la labor de este gobierno es tender puentes que comuniquen a las culturas existentes en nuestro territorio, generen puentes entre ellas y desactiven los mecanismos que hace que una cultura se coloque como superior a otras.

De esa manera, el papel del Ministerio de Culturas encuentra su razón de ser en la necesidad de diseñar e implementar políticas públicas y normas desconolizadoras que superen la discriminación, el racismo y el machismo. Abrir espacios donde acontecen las discusiones y los líneamientos sobre lo que entendemos como Culturas, Interculturalidad, Descolonización y Despatraircalizacion, sólo para nombrar algunos de los grandes desafíos.

En ese marco se instala el Primer Premio Nacional a la Novela escrita en idioma aymara porque a través de este reconocimiento se propone una nueva forma de entender las culturas y las artes en nuestro país. Una novela escrita en aymara y que además se repartirá en formato de audiolibro. Este premio es hacia dónde deben ir las políticas culturales y las acciones a favor de la descolonización. Porque la descolonización tiene que ver, con el reconocimiento, valoración y revitalización de los idiomas originarios. Y no hay otra forma de reposicionar a los idiomas originarios que llevarlos al plano de lo escrito. No es suficiente la oralidad, lo escrito debe generar los mecanismos necesarios para exportar, revitalizar y posicionar de nuevo los idiomas originarios excluidos.

El nombre que tiene este premio es Guamán Poma de Ayala, un gran cronista de la colonia. Fue la persona que reconstruyó momentos que no le tocaron vivir y logró a través de su escritura construir el territorio de las naciones originarias. Relato sus prácticas culturales, sistemas de cultivo, hábitos alimenticios y prácticas religiosas de esa manera Poma de Ayala fue la punta de lanza de la investigación etnográfica contemporánea.

Nuestra historiográfica es impensable sin la existencia de Guamán Poma de Ayala, su aporte es importante para la memoria cultural y para fortalecer la revolución cultural. Usó la crónica con la misma facilidad que la cartografía, utilizó el recurso del censo y de la economía, los enlazó con narraciones históricas precedentes y con notas no sólo propias del cronista, sino del novelista donde indaga las motivaciones y razones que guiaron la acción de muchos personajes que tal vez hoy se han perdido en nuestra memoria pero que vuelven a la vida cuando uno lee las páginas escritas por mismo.

Guamán Poma de Ayala trabaja en dos registros lingüísticos, el español del siglo XVI y en quechua con el objetivo de ser leído por todos. Su historia no es sólo la historia de unos cuentos, sino de todos y para que todos se reconozcan en sus escritos le fue necesario escribir en dos idiomas.

Ese mecanismo de descolonización, de interculturalismo y de bilingüismo es el que nos deja Poma de Ayala por eso está ligado al premio que trata de recuperar la memoria de nuestros pueblos a partir de activar sus idiomas.

El Primer Premio de novela en idioma originario es para Federico Tórrez Marquéz que abre la puerta a la revalorización, preservación y fomento de las culturas que fueron excluidas y hoy son abrazadas en el Estado Plurinacional.

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