octubre 29, 2020

Dilemas e interrogantes en torno al desarrollo alternativo

Dentro de los nuevos espacios de debate, emergentes partir de los distintos procesos sociales y políticos acontecidos durante el último período en Bolivia y en América Latina en general, la temática de desarrollo se nos presenta a la vez como un problema y un núcleo fundamental de discusión en el momento de plantear posibilidades tanto de construcción como de invención de nuevas formas sociales, económicas y estatales; en tanto que la misma, llega a definir gran parte de la orientación y direccionalidad de un proyecto alternativo de emancipación.

Si bien las visiones de descolonización han procurado proponer repensar la concepción de desarrollo a partir de un enfoque local de “desarrollo propio”, nos topamos aquí con el surgimiento de múltiples contradicciones, sobretodo cuando se trata de asumir un nuevo paradigma de desarrollo y transponer éste enfoque hacia políticas públicas de gestión.

Para una visualización más profunda de dichas contradicciones, resulta necesaria la consideración de la noción de desarrollo desde una perspectiva económica, porque es en ésta dimensión donde la misma no sólo adquiere una significación relevante sino que es principalmente a través de éste campo donde la idea del desarrollo se ha ido constituyendo como una teleología del progreso, y que es por demás uno de los puntos de mayor dificultad dentro de las propuestas de descolonización, en lo que concierne a cuestiones tales cómo el qué hacer frente a las tecnologías externas y a los ritmos crecientes de expansión de la llamada globalización.

En éste sentido, la comprensión del término de desarrollo debe pasar necesariamente por su vinculación directa respecto al concepto de modernidad, es decir, el entendimiento de la modernidad principalmente como una “modernidad capitalista” en cuyo contenido se concentran aspectos eminentemente eurocéntricos y coloniales.

Es precisamente a través de las obras de Marx que se encuentran referencias fundamentales en cuanto a ésta concepción de lo moderno, así pues, como señalaría Marshall Berman en algún momento, la famosa frase de Marx de “todo lo sólido se desvanece en el aire” sintetiza en cierto sentido, el espíritu moderno del desarrollo del capital y de la sociedad burguesa, es decir, no sólo como una descripción, sino como una evocación de la marcha desesperada y del ritmo frenético que el capitalismo imparte a todas las facetas de la vida moderna, es decir, como parte del proceso de despliegue de la ley general de acumulación y de la lógica de valorización de valor del capital. Pues es de ésta forma que el verdadero fondo de las teorías de desarrollo económico planteadas por los esquemas convencionales de la economía, se resumen en torno a ésta búsqueda de expansión, en cuanto a niveles de crecimiento industrial, científico, tecnológico, etc., es decir, del alcance o elevación hacia un eficiente y moderno sistema económico y social enmarcado dentro de ésta lógica.

De aquí se concluye por tanto, que la definición de un nuevo paradigma de desarrollo así como la posibilidad misma de construir una modernidad alternativa, pasa inevitablemente por un cuestionamiento al sistema del capital y su noción de desarrollo y modernidad; pues de otro modo las propuestas de proyectos emancipatorios o descolonizadores quedarían inconclusos. Asimismo, no se trata de que ésta crítica hacia al concepto de desarrollo derive una total negación del mismo, sino que implique también, el pensar, en cierto sentido, la historia del desarrollo en sí cómo la historia del desarrollo de todas aquellas fuerzas productivas técnicas, demográficas y genéricas 1 desplegadas a lo largo del tiempo, sin que esto represente caer en un simple un reduccionismo económico.

Los tiempos actuales nos presentan sin duda la existencia de grandes vacíos, problemas e interrogantes que aún quedan por resolver dentro de éste campo.

*     Economista de la UMSA

1    Barreda, Andrés.

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