octubre 20, 2020

El silencio de Marie Danielle


por: Gustavo Rodríguez Ostria *.


Marie Danielle Demélas, historiadora francesa, ha escrito aportes fundamentales para la historia boliviana. A principios de los 80s del siglo pasado desenmascaró el proyecto oligárquico. Mas tarde, en la misma vena reflexiva, reveló la ideología racista, se diría hoy, del su socialdarwinismo, prisma por el que veían a los indígenas como una rémora atávica para su marcha al “progreso y la civilización”. Convencidos, bajo el manto de un seudo cientificismo europeo, que el obstáculo era de linaje, se empeñaron en políticas de inmigración extranjera para “mejorar” la raza. Mas tarde, en la “Invención de la política”, Marie Danielle reveló los imaginarios de los fundadores de las Repúblicas andinas, su contradictoria relación con el territorio y el mundo indígena. De todas sus profundas contribuciones posteriores, destaco aquella sobre la guerrilla de Ayopaya y el Diario del Tambor Vargas, alzados contra las fueras españolas entre 1814 y 1825. Bellamente escrito y con una dimensión analítica inmensa, revela la presencia, hasta ahora silenciada, de mestizos e indígenas en la constitución de Bolivia.

Marie Danielle, empapada de nuestro pasado, vino a vivir entre nosotros, sin prever lo que el futuro le deparaba. El 22 de marzo pasado su hija Bertrille, fue golpeada y violada por tres sujetos en una calle de La Paz. La policía no le prestó asistencia y no permitió que se comunicara con su familia. Convirtió a la victima en victimaria. La madre indignada tomó una justa determinación, “he resuelto no volver a escribir ni una línea, no dar un solo curso y ninguna conferencia al servicio de este país(Bolivia) hasta que haya terminado la impunidad de este crimen”.

Silencio terrible porque retumba más que miles de palabras y pesa más que marchas y huelgas. Y que continúa acusando, porque, como en otros cientos de casos similares, la justicia tarda y no llega. En solidaridad con Marie Danielle y su hija, debiéramos concluir aquí. Para que nuestro silencio se sumara al de ellas. Si continuamos es solo expresar nuestra desazón porque los tiempos de cambio, han cambiado poco la vida de las mujeres. En las alturas del poder ellas son la mitad de Ejecutivo y avanzan en todos los ámbitos. Necesaria equidad de género, pero en las calles y el hogar, donde la vida cuenta y donde las revoluciones deben sentirse, la inseguridad campea y la impunidad perdura. Negligencias que dan señales a los agresores de que el cuerpo de la mujer es un botín, que puede ser tomado a la fuerza, sin riesgo de sanción.

*     Gustavo Rodríguez Ostria es historiador. Sus opiniones son personales.

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