octubre 28, 2020

Alimentos en el siglo XXI. El recurso estratégico para la soberanía de los pueblos

por: Silviopaez *

La relación entre la tierra y el ser humano es la relación primordial para cualquier comunidad, ya sea esta un ayllu de la región andina o cualquier comunidad urbana (sociedad: una comunidad subsumida al capital). En el primer caso, la comunidad se organiza para establecer una relación básica con la tierra para obtener los alimentos, de esta relación primordial se fueron definiendo los rasgos culturales y civilizatorios de los distintos pueblos, por ejemplo, nosotros somos la cultura de la papa, el pueblo mexicano se originó como la cultura del maíz, la cultura del trigo en Babilonia, etc.

En la sociedad subordinada al capital, esta relación sigue siendo primordial en términos de ser el intercambio metabólico vital entre la tierra y el ser humano, sin embargo, este rasgo ya no es visible porque los alimentos aparecen con total disponibilidad y diversidad en los supermercados, se pierde la conciencia de cómo ésta relación primordial define la forma civilizatoria que asume la sociedad, por lo tanto, se pierde de vista la importancia, raíces y relaciones en la producción de los alimentos. A pesar de todo, esta relación primordial sigue siendo la materialidad biológica-cultural esencial que define a toda sociedad.

Capital variable y precios de los alimentos

El capital, desde su configuración tuvo como objetivo elevar su masa de ganancia, para obtener tal resultado tuvo que reducir permanentemente la proporción de capital variable en relación con la plusvalía, para esto reduce y controla el capital variable (salarios) manteniendo un elevado ejército industrial de reserva (desempleados) como oferta excesiva de fuerza de trabajo presionando hacia abajo los salarios, también utiliza la normatividad capitalista y la flexibilización de las condiciones de trabajo como la subcontratación y la competencia entre pequeños productores para afectar el salario. Pero la otra forma que el capital tiene para controlar el precio de la fuerza de trabajo es el control de los precios de los alimentos, si los precios de los alimentos son bajos el salario también será bajo y viceversa. En esa medida, la producción agrícola siempre tuvo un carácter muy especial y un control muy dedicado por parte del sistema capitalista, una producción industrial con una pata enterrada en la producción agrícola para expandir su lógica reproductiva global y la subordinación del campo a la ciudad como condición y resultado exclusivo del modo de producción capitalista.

Pero ahora hablamos de una manera distinta y radicalizada en la que el capital desea controlar los alimentos de los pueblos.

Crisis del patrón tecnológico hidrocarburífero

La crisis financiera y económica está asentada en la imposibilidad de realización de las mercancías capitalistas en el mercado a razón del beneficio necesario para hacer “racional” la industria, por este motivo, la especulación bursátil y financiera se ha convertido en la forma de incrementar los beneficios inflando de manera ficticia sus rendimientos. Esto es resultado de la reducción de la capacidad de compra de los consumidores en relación al incremento de oferta de productos de todo tipo, electrodomésticos, culturales, en telecomunicaciones, alimentos, vestido, etc. Es decir, el incremento de la oferta de productos es mucho más amplio que la capacidad de consumo de la población total del mundo, a pesar de haber un incremento del consumo, por ejemplo de celulares, el incremento de la oferta total de mercancías capitalistas es mayor.

Pero esta expresión de la crisis de la producción en el mercado, nos habla de causas mucho más profundas, la crisis del patrón tecnológico. El petróleo no solamente que, junto al gas, son la principal fuente energética actual sino que es la principal materia prima para producir objetos materiales: plásticos, bolsas, abonos, pesticidas, herbicidas, textiles, etc. Define también, la forma de vida y organización de la sociedad.

El agotamiento físico del petróleo tendrá como efecto una serie de consecuencias fatales para la sociedad. La elevación permanente del precio de los hidrocarburos por el aumento de su escasez y el incremento de su uso. El capitalismo entra en crisis económica generalizada buscando opciones energéticas inmediatas muy nocivas para el medio ambiente y acentuando la misma crisis. Monopoliza y controla todas las ramas productivas, incluyendo la producción y consumo de alimentos para una gran parte de la población. La pérdida de la producción industrial y el control y soberanía de la producción propia en los países pobres imposibilitando y creando mayores dificultades para su liberación.

Crisis alimentaria

De esta crisis tecnológica, se deriva una crisis alimentaria que tiene varios sentidos. En el capitalismo, los que tienen dinero se alimentan bien, los que no, están en problemas. Es decir, el acceso y la calidad de los alimentos, es un problema profundamente político y estratégico para los pueblos (soberanía alimentaria).

El capital nuevamente fundamenta con la tesis maltusiana de que el incremento de la población es la causa de la crisis alimentaria, cuando, una relación básica de los ingresos nos muestra que el 1% de la población mundial controla el 80% de la riqueza mundial, alimentándose muy bien y gastando en otros bienes suntuarios, mientras que la mitad de la población mundial, la más pobre, debe conformarse solamente con el 1% de la riqueza total.

Pero este problema esencialmente político-social se vuelve más desproporcionado aún cuando el capitalismo, como expresión del sistema capitalista y la crisis del patrón tecnológico, empieza a controlar la cadena productiva alimenticia a nivel mundial a través de varios mecanismos: el control las semillas certificadas (en su mayoría transgénicas), el monopolio de la producción de granos y almidón producidos por su agroindustria, control oligopólico de la industria de carne en sus países, control de los herbicidas utilizados en países pobres, control de los precios de los granos principales a través de stocks almacenados y ofertados dependiendo la ocasión, oferta de alimentos con altos costos sociales y medioambientales a las poblaciones de países pobres y bajos ingresos, exterminio de las formas tradicionales de producción reduciendo su capacidad soberana, elevando costos de los alimentos de calidad (orgánicos) a niveles sólo accesibles para poblaciones de elevados ingresos, la imposibilidad de enfrentar los desastres climáticos que también son producto del sistema capitalista.

Por todo esto, encarar esta crisis alimentaria resulta un hecho estratégico fundamental para la soberanía y liberación de los pueblos del mundo. El dilema está planteado, ¿cómo se puede tener acceso a alimentos económicos y de calidad?, ¿qué tipo de sistema y organización de la producción de alimentos edificar para alcanzar este resultado? Es fundamental fortalecer al sector campesino y comunitario que produce alimentos, así como, también establecer políticas que abarquen la totalidad de la producción para tener soberanía.

Encarar la producción de alimentos de tal forma de abastecer y garantizar su acceso a las mayorías de la población en un período corto de tiempo en un contexto adverso por los efectos que provoca la crisis capitalista: elevación de sus precios por su escasez y la escasez misma de alimentos, generar mecanismos para enfrentar la reducción de la producción por la crisis climática, garantizar la calidad de los alimentos. El reto está planteado.

*     Escritor.

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