octubre 26, 2020

Solidez y prudencia macroeconómica

por: Deysi Mamani *

Bolivia hasta antes de 2005 no conocía de elogios por un buen manejo macroeconómico a pesar de haber aplicado varios programas financieros supervisados por organismos económicos internacionales, es cierto que se alcanzó una suerte de “estabilidad de fondo de pozo” que no vino acompañada de un proceso de crecimiento económico sostenido.

La situación de Bolivia desde el año 2006 es totalmente distinta, pues se ha venido a dar una especie de conjunción virtuosa entre crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto PIB, descenso de la tasa de desempleo, cuenta corriente de balanza de pagos positiva y superávit fiscal, que se puede resumir en una idea: solidez macroeconómica, con un elemento adicional y diferenciador: la redistribución del ingreso.

Por tres años consecutivos, las calificadoras de riesgo internacionales elevaron las calificaciones de riesgo de Bolivia manifestando la habilidad de las autoridades económicas para mantener la estabilidad macroeconómica, a esto se suma los discursos de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo en el que destacan la solidez y prudencia macroeconómica de los últimos cinco años. La pregunta ahora es ¿que se hizo en Bolivia para lograr esta solidez macroeconómica, y no aceptar ninguna recomendación en materia de política económica que venga de afuera? Bueno, al parecer esa es la respuesta, el hecho de que Bolivia haya aplicado políticas nacionales y no importadas que tal vez eran buenas para los países de las cuales provenían, pero no para Bolivia, como se comprobó en la década anterior.

Los indicadores económicos que posibilitaron alcanzar el elogio de estos organismos, son los continuos superávit fiscales que viene registrando las finanzas del sector público desde 2006; el crecimiento sostenido de la economía, la balanza comercial superavitaria, la bolivianización del sistema financiero, los elevados niveles de reservas internacionales que en 2010 alcanzaron el 50% del PIB, el más alto de América Latina; los bajos ratios de deuda externa en porcentaje del PIB; los elevados niveles de inversión pública, entre otros que además, vinieron acompañados con mejoras en el bienestar producto de la política de redistribución del ingreso. Muchos de estos resultados son producto de políticas económicas que se han venido implementando desde 2006.

Sin embargo, la continuidad de todos estos resultados requiere de confianza y plena convicción por parte de la población de que las políticas económicas aplicadas son coherentes y tienen un plan serio.

No lo digo yo, en un artículo de Andrés Oppenheimer “La puerta giratoria de ministros de economía”propone un nuevo indicador económico de la confiabilidad y seriedad del manejo macroeconómico de los países, el cual es medido por la duración del ministro de economía en su cargo, y toma como ejemplo el caso del ex ministro de economía de Chile, Andrés Velasco que duró más de cuatro años en el gobierno de la presidenta Bachelet y que fue catalogado como uno de los mejores ministros de economía de la región.

El indicador de Oppenheimer puede en primera instancia ser visto como una mera coincidencia entre años de crecimiento sostenido y continuidad de gestión de un ministro de economía, pero la evidencia empírica apunta a que los resultados económicos alcanzados por un país en términos de sostenibilidad y solidez macroeconómica dependen en parte de la calidad y continuidad de las políticas que un ministro de economía puede imprimir a los largo de varios años de gestión.

Es necesario enfatizar que los logros alcanzados en materia de política económica se deben a la credibilidad que la población otorga a las políticas implementadas y que en definitiva es la voluntad de los ciudadanos de a pie que permite consolidar un determinado resultado macroeconómico; al final de cada día el “votante mediano” es quien aprueba con sus actos económicos la viabilidad de la política económica, es por eso que el elogio sobre los logros macroeconómicos es resultado del concurso de todos los bolivianos.

La solidez macroeconómica debiera verse como un gran logro colectivo de toda una sociedad y es por ello que el elogio sobre los resultados alcanzados le pertenecen al pueblo boliviano.

*     Es economista, analista del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

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