octubre 27, 2020

¿Cambiará de Giro Toerre Tagle sobre la mediterraneidad?

A pocas horas de conocerse que Perú ha elegido democráticamente a un gobierno de izquierda (el venidero 28 de julio asumirá Ollanta Humala Tasso), ya han proliferado una serie de análisis mediáticos que versan sobre los temores internos y externos que motiva la “duda” de la direccionalidad que dará Humala a su gestión.

Y de ese entorno de agoreros regionales que vaticinan sobre el futuro de la nueva coyuntura peruana, nuestro Estado Plurinacional no se ha alejado mucho. Los medios de comunicación han relevado las opiniones gubernamentales sobre el respaldo a la demanda de soberanía marítima que el comandante Humala le otorgará al compañero Evo.

Pero, como de las buenas intenciones y de los pronunciamientos de nuestros vecinos y de los organismos multilaterales “siempre a favor” sobre nuestra mediterraneidad está plagada nuestra historia, es que tomo con cautela la posibilidad real de que los relacionamientos entre Perú-Chile y Bolivia varíen mucho con la llegada de Ollanta al poder.

Es necesario mirar un poco al pasado y recordar que en la llamada Guerra del Pacífico de 1879, Perú también perdió territorio, Bolivia 400 kilómetros de costa en la región de Antofagasta y Perú cedió a Arica mediante la firma del tratado de Lima en 1929 1.

Pero, como el presidente peruano Augusto B. Leguía vio que podía extraer cierta victoria en su derrota, exigió a Chile un protocolo complementario al Tratado de Lima que condiciona que Perú debe autorizar una eventual entrega de territorios chilenos a Bolivia, en caso de que éstos hayan sido suyos antes de la Guerra de 1879 2.

La citada cláusula de 1929 es una herramienta de negociación política que la diplomacia limeña ha sabido aprovechar y, que legítimamente lo seguirá haciendo en el transcurso de las conversaciones boliviana-chilenas que competen intereses peruanos. Recordemos que en el “Abrazo de Charaña” (firmado en 1975 entre los presidentes Augusto Pinochet y Hugo Banzer), el mandatario chileno propuso la entrega del litoral al norte de Arica y de un corredor terrestre con plena soberanía, que permitiera una conexión territorial con Bolivia a cambio de un territorio de igual superficie en las cercanías del Salar de Uyuni. Sin embargo, en virtud al protocolo complementario al Tratado de Lima, los funcionarios de Torre Tagle rechazaron la iniciativa de canje territorial exigiendo que el litoral no fuese exclusivamente boliviano sino trinacional, moción rechazada por Bolivia y Chile.

Con lo cual, la estrategia marítima boliviana debe reconocer -a gusto o disgusto- que las alternativas que pueden otorgar una salida soberana al mar, como ser el establecimiento de un corredor territorial en costas chilenas, es una negociación que está condicionada a la venia peruana.

Visto el proceso desde la perspectiva histórica, dado que el árbol no nos puede hacer perder de vista el bosque, es conveniente reanalizar las ventajas reales y las imposibilidades que hemos tenido como Estado en las negociaciones boliviano-peruanas que atañen a nuestra mediterraneidad. A saber: Durante una visita diplomática al Perú. el presidente Jaime Paz Zamora firma con su homólogo peruano, Alberto Fujimori, un 24 de enero de 1992 el convenio “Boliviamar” 3; convenio que fracasó puesto que Bolivia no ejecutó ningún proyecto por la dificultad de no contar con una salida a la playa, y por no poseer la propiedad sobre las obras ejecutadas en esa zona.

En el pasado cercano, al margen una serie de agravios por diferencias de carácter ideológico entre Perú y Bolivia, Alan García y Evo Morales firman la “Declaración de Ilo” un 19 de octubre de 2010, mediante la cual Perú concede a Bolivia un acceso permanente al Océano Pacífico y un punto de atraque en el puerto de Ilo; así como amplía el anterior ofrecimiento de una zona franca industrial a una zona económica especial por 99 años. Asimismo, se establece la construcción de un anexo de la escuela naval de Bolivia y se autoriza que buques de la armada boliviana naveguen en Ilo con fines de cooperación e instrucción.

En la misma vena, la reciente participación de la ministra de Defensa, María Cecilia Chacón, en la tercera reunión Ordinaria del Consejo de Defensa Suramericano (CDS), reporta que nuestro país ha recibido el apoyo de movimientos sociales y pueblos originarios del Perú sobre la reivindicación marítima de Bolivia para acceder a una costa soberana en el Océano Pacífico.

Con estas referencias en mente, se debe prestar atención a las últimas declaraciones del electo presidente Ollanta Humala, quien dice que apoyará el reclamo marítimo de Bolivia pero, sin intervenir en el pleito jurídico que puede iniciar Bolivia, ya que considera que las reclamaciones bolivianas para obtener un territorio marítimo soberano es una temática “bilateral y no trilateral”.

Con lo cual, parece irse esclareciendo los lineamientos que tomará el nuevo inquilino del Sillón de Pizarro sobre la mediterraneidad boliviana, al mantenerse alineado a las declaraciones del aún ministro de Relaciones Exteriores José Antonio García Belaunde para quien todo lo concerniente al tratado de límites firmado entre Bolivia y Chile a principios del siglo pasado, es algo en lo cual “En absoluto, no tiene por qué opinar Perú”, siendo una temática meramente bilateral. Para muestra nos sobra un botón, y esta semana durante la 41 Asamblea General de la OEA en San Salvador, Perú fue uno de los trece países que coincidió que el diálogo debe ser la vía para hallar soluciones bilaterales a la mediterraneidad.

Por otra parte, impera tomar nota de las declaraciones vertidas por Humala al establecer que su gobierno fortalecerá las relaciones peruano-chilenas, pero mantendrá el recurso que presentó Lima el 16 de enero de 2008 ante la Corte Internacional de Justicia en el “Caso concerniente a la delimitación marítima entre la República del Perú y la República de Chile”.

Dado que la temática aquí tratada concierne a los intereses tripartitos de Perú, Bolivia y Chile, recordemos que la controversia peruana contra Chile por diferencias en el trazado del correspondiente mar territorial, es un diferendo planteado por Perú sobre la soberanía de una zona marítima de aproximadamente 37.900 km_ en el océano pacifico 4.

Con lo cual de prevalecer la tesis de Torre Tagle, la bisectriz divisoria propuesta eliminaría el hipotético mar territorial boliviano al norte de Arica, reduciéndolo a un espacio mínimo. Por su parte, el aun canciller García Belaunde, consultado sobre los reproches bolivianos que consideran que Perú presentó esa demanda para obstaculizar un acuerdo La Paz-Santiago, dijo que Lima no podía supeditar sus legítimos intereses a ese entendimiento y a una negociación “que nadie conoce”.

Con el trasfondo de estas consideraciones, la política del Estado Plurinacional sobre el futuro marítimo boliviano, debe reconocer definitivamente que Torre Tagle siempre juega a Perú y, que “los mapochinos” apostarán a Chile, porque eso es lo que deben hacer. Con lo cual, Bolivia debe repensar el tema chileno y aceptar la relevancia de la decisiva peruana, eliminando esa coraza sentimental que no ha permitido una justa reflexión. Por ello, conscientes de que las circunstancias sobre la mediterraneidad merecen estrategias propias y no importadas; capitalizando errores pasados, hoy aparece como imperativo mirar con cautela la actitud de Latinoamérica hacia Bolivia, pero, sobre todo valorizar la actitud de Bolivia hacia Bolivia.

1    Pacto firmado el 3 de junio de 1929 en Lima entre Chile y Perú, que pone fin a la controversia de la soberanía de las provincias de Tacna y Arica. Según el tratado, la Provincia de Tacna se reincorporaba al Perú,y Arica quedaba en poder de Chile, comprometiéndose a pagar al Perú una indemnización de seis millones de dólares.Fija la línea de la Concordia como límite fronterizo terrestre entre ambos países y las servidumbres a favor del Perú en Arica como el Muelle peruano de Arica y el ferrocarril Tacna-Arica

2    Los Gobiernos de Perú y de Chile no podrán sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, al través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales.

3    Perú cede 5 kms de costa y una extensión territorial de 1,635 Km llamada Boliviamar por un periodo de 99 años renovables desde 1992, después de los cuales toda construcción y el territorio pasa nuevamente al Perú1. En el acuerdo Bolivia utilizaría una zona franca del puerto de Ilo para su administración y funcionamiento (Bolivia también utiliza los puertos de Maratani y Mollendo del Perú).

4    Perú se basa en que la delimitación del límite marítimo estaría aún sin determinar. Para Chile, no hay temas limítrofes pendientes puesto que existen tratados internacionales tratados internacionales vigentes sobre la materia.

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