octubre 27, 2020

Los discordes en discordia: A propósito de la efeméride paceña

Desde el año pasado, en la efeméride paceña, venimos asistiendo a la ridícula puesta en escena de una suerte de competencia de protagonismos entre el Gobernador del Departamento de La Paz y el Alcalde Municipal de la ciudad capital del departamento, disputa que no tienen otro origen que el distanciamiento político producido entre el MAS y el MSM en el proceso electoral de abril de 2010. ¿Diferencias de fondo? ¡Vaya uno a saber! Hasta el día de hoy no se ha dado a conocer cuáles fueron, sólo se percibe un encono teñido de justificaciones poco convincentes que está llevando a escenas como la comentada.

Todavía me pregunto a qué se debió dicho distanciamiento y no encuentro otra explicación que un erróneo cálculo político del MAS que, luego de las elecciones generales de diciembre 2009, durante las cuales logró incrementar su caudal de voto departamental (respecto de las elecciones generales de 2005) del 66,63% al 80,29%, consideró que el municipio paceño ya era “plaza segura” para sus aspiraciones de copar el aparato público en todos sus niveles y en todas sus instancias. Erróneo, digo, porque el resultado de las elecciones municipales en este distrito lo colocó en un segundo lugar con 34,9% de los votos válidos y dio el triunfo al MSM con 48,5% de la preferencia electoral; mientras que en las elecciones departamentales le dio el triunfo con un 50% de los votos válidos y al MSM le dio el segundo lugar con 23,3%. Erróneo, repito, porque haciendo simple suma —lo cual, por cierto, es un ejercicio hipotético que no necesariamente tendría que verificarse en las urnas— entre ambos hubieran obtenido el 83,4% de los votos para el municipio de La Paz y el 73,3% de los votos para la Gobernación. Bajo esta consideración, MAS y MSM valen más juntos que separados, al menos en el departamento de La Paz.

¿A qué viene ese empeño del actual Gobernador por izar la bandera paceña el 16 de julio en la Plaza Murillo? Seguramente piensa que en tiempos de autonomías y tratándose de la efeméride departamental, le corresponde el honor. Pero, hasta donde la memoria me alcanza, el Prefecto siempre fue un invitado de honor en las fiestas julianas, nunca su principal protagonista. Entonces ¿qué le está disputando al Alcalde en realidad?, ¿no tiene suficiente con desarrollar una agenda sin pausas entregando obras en todo el departamento?

Digamos las cosas como son: La Paz fue el último departamento en sumarse al proyecto autonomista y lo fue sencillamente porque la condición de sede de los poderes ejecutivo y legislativo de la ciudad de La Paz durante la última centuria colocó a la Prefectura en posición secundaria en comparación a las de los otros departamentos, y es que resulta(ba) más sencillo tramitar cualquier asunto ante la instancia nacional que ante la departamental porque —como dicen por ahí— “para qué pedirle permiso al payaso si lo puedes hacer al dueño del circo”. Esa lógica de relacionamiento le ha costado demasiado a este departamento, ya que en los hechos resulta ser uno de los más rezagados del país en términos de desarrollo económico.

Cuando se observa con cuidado el mapa territorial del departamento salta a la vista su enorme diversidad agroecológica, étnica y cultural, al lado de su desarticulación vial, el hacinamiento poblacional en dos ciudades frente a su despoblamiento general, sus enormes contrastes frente a sus formidables potencialidades. Bajo esas condiciones, la recién estrenada Gobernación paceña tiene una gigantesca agenda por desarrollar, lo mejor que podría hacer es constituirse en el ente articulador de los 85 municipios que lo componen, en el estratega del reposicionamiento departamental como motor de la economía nacional, en el hacedor de innumerables proyectos postergados.

Será esa agenda la que coloque a la Gobernación ante los ojos de la población paceña como auténtica protagonista de la fiesta, y no las absurdas disputas por nimiedades que ponen a las autoridades en situación ridícula frente a la ciudadanía.

*     Ciudadana paceña

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