octubre 23, 2020

Un seguimiento a las relaciones bilaterales antes y después del 23 de marzo Bolivia y Chile ¿Cuán cerca y lejos estamos?

Las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile jamás han sido buenas por causas que todos conocemos y la iniciativa gubernamental de llevar la demanda marítima directamente a la Corte Internacional se ha convertido en motivo de mayor distanciamiento.¿Pero fue realmente esta una decisión equivocada?

 

Más allá de que esta decisión —de plantear la demanda marítima ante la Corte Internacional de La Haya, sin renunciar a una salida bilateral— facilite o no recuperar una salida al mar con soberanía, un vistazo a las noticias sobre como interactuaron ambos Estados antes y después del 23 de marzo de este año puede dar algunas luces para responder si estamos más lejos o más cerca de Chile.

En este breve artículo se resumen los principales acontecimientos que tuvieron lugar en las esferas gubernamentales y de dedición de Bolivia y Chile de acuerdo a las noticias emitidas 4 meses antes y después del anuncio del presidente aquel 23 de marzo. El medio escogido para hacer el seguimiento es uno solo: Erbol.

El objetivo es ver si las relaciones entre ambos países se han hecho más conflictivas o si siguen igual de difíciles y ver también si las posiciones adoptadas entre los gobiernos de Morales y Piñera han cambiado en algo respecto a antes del anuncio.

La conflictividad antes y después

En primer lugar cabe considerar las polémicas desatadas por diferentes declaraciones y actos tanto del gobierno chileno como del boliviano 4 meses antes del 23 de marzo. En este lapso los roces diplomáticos han sido principalmente cuatro:

  1. El video que revelaba a miembros del Ejército boliviano exclamando consignas amenazadoras contra “los chilenos” entre el 16 y 17 de diciembre de 2010 y que fue superado durante un encuentro entre los presidentes de ambos países.

  1. La amenaza de Bolivia (que luego se oficializaría) de llevar la demanda marítima a la corte de La Haya entre el 5 y el 9 de enero de este año, que despertó ansiedad en la diplomacia chilena preocupada por suspender la negociación bilateral.

  1. La polémica entre los presidentes Morales y Piñera a raíz de las declaraciones del primero sobre que “Atacama era antes de Bolivia, esperamos recuperarlo pronto” y a lo que el segundo respondió que “Atacama es y va a seguir siendo chilena” entre el 22 y 23 de enero de ese año, que no tuvo mayores repercusiones.

  1. Y, finalmente, la demanda de Morales de que Chile presente una propuesta sobre el tema marítimo antes del 23 de marzo, a lo que el canciller de ese país respondió puntualmente que “Chile trabaja por resultados, no por fechas” el 17 de febrero de este año.

Ahora, si comparamos estas eventualidades con las ocurridas después del anuncio de llevar la demanda marítima a la Justicia Internacional anunciada por Morales el 23 de marzo, entonces podemos identificar coincidentemente también cuatro roces diplomáticos, de los cuales los dos primeros resultaron en acusaciones y amenazas recíprocas:

  1. El anuncio presidencial mismo del 23 de marzo cuyas repercusiones se extienden hasta ahora y que tuvo agudos momentos de impases diplomáticos como el rechazo de autoridades chilenas a esta iniciativa de forma burlona (“Deseo de Evo de contratar a Garzón es un chiste, debería buscar al sucesor de Osama”, 11 de mayo), amenazas por parte de Chile con el uso de la fuerza (“Tenemos FFAA preparadas para hacer respetar tratados”, 30 de mayo) (“Evo propone resolución pacífica de controversias ante amenazas de Chile”, 31 May), giras diplomáticas de Piñera para restar apoyo a la política boliviana (“Piñera inicia cruzada ante ofensiva de Bolivia por el tema marítimo en la OEA”, 31 de mayo), (“Piñera habló con Cristina sobre la demanda marítima boliviana”, 3 de junio), (“Moreno a Choquehuanca: Faltan 3 años según su CPE para demandar el Tratado”, 7 Jun), y más.

  1. El ingreso de 14 militares bolivianos a territorio chileno el 17 de junio, donde fueron acusados de delinquir por autoridades de ese país. Posteriormente los militares regresaron a Bolivia sin sus armas y la Cancillería acusó a Chile de violar tratados internacionales al tratarlos como delincuentes y someterlos a vejámenes (“Vicecanciller boliviano acusa a Chile de violar convenios internacionales”, 20 de junio), (“Chile niega maltrato a militares bolivianos, dice que ingresaron a delinquir”, 20 de junio). La condecoración que el presidente Morales otorgó a estos efectivos también fue motivo de denuncias por parte del gobierno chileno (“Evo condecora a 14 militares detenidos en Chile y anuncia demanda internacional”, 24 de junio), (“En Chile acusan a Bolivia de ‘provocación’ por condecorar a 14 militares”, 24 de junio).

  1. La acusación del presidente Morales contra autoridades gubernamentales chilenas por supuestamente haber ocultado información sobre los antecedentes del ex general arrestado en Panamá por narcotráfico (“Evo dice que Chile ocultó información sobre “narco-general Sanabria”, 25 de junio) y que fue respondida por el ministro de Defensa de ese país, Andrés Allamand, con otra acusación respecto a supuestos problemas internos de Bolivia con el narcotráfico (“Allamand: Evo busca desviar atención de narcotráfico con condecoración a militares”, 24 de junio).

  1. Finalmente, la presentación de una petición por parte de Bolivia ante la Corte de La Haya para que los asuntos limítrofes tratados entre Perú y Chile en esa instancia no afecten su derecho a volver a tener una salida soberana hacía el océano pacífico (“Bolivia pidió a La Haya que proceso entre Perú y Chile no afecte demanda marítima”, 12 de julio) y que provocó que Chile señalará a Bolivia que no debía inmiscuirse en el asunto, además de aprovechar la ocasión para volver a excluir toda posibilidad de una sólida soberana al mar para el país mediterráneo (“Chile: Bolivia carece de un fundamento para reclamar acceso soberano al mar”, 12 de julio). Curiosamente, antes del anuncio del 23 de marzo Chile se había mostrado abierta a que Bolivia revise el expediente de su demanda con el Perú (“Chile no tiene problema en que Bolivia vea expediente de juicio con Perú”, 6 de enero)

Además de estos desencuentros entre ambos Estados, también hubo otros de menor trascendencia mediática después del 23 de marzo, como advertencias y desestimaciones por parte de ambos lados respecto al uso de las aguas manantiales del Silala (“Evo advierte a Chile que hará respetar manantial Silala y río Lauca con o sin diálogo”, 5 de abril) (“Diputados chilenos califican de ridículo pago por Silala y piden renuncia a soberanía”, 28 de abril), previsiones para posibles conflictos jurídicos en torno a patentes (“Chile patentó la quinua como su producto, Bolivia analiza acciones legales”, 14 de junio) o el altercado entre legisladores bolivianos y chilenos respecto a la nacionalización de los autos “chutos” en Bolivia (“Senadores bolivianos califican de intromisión pedido del Senado chileno”, 16 de junio).

Los intentos de acercamiento antes y después

No obstante, para medir el impacto diplomático que tuvo el anuncio del presidente Morales aquel día de marzo no es suficiente contabilizar las principales polémicas y desencuentros entre Bolivia y Chile antes y después de la fecha señalada, sino también es necesario comparar los intentos de acercamiento que hubo por parte de ambos. En este sentido, resalta el hecho de que antes del anuncio hubo mayores pronunciamientos por parte de autoridades y legisladores chilenos a favor de un acercamiento con Bolivia e incluso a favor de su reivindicación marítima (“Senador Escalona propone “soberanía compartida” para dar salida al mar a Bolivia”, 1 de noviembre).

En primer lugar, los encuentros entre legisladores y cancilleres de ambos países fueron más frecuentes. Por ejemplo, el primero de diciembre legisladores chilenos arribaron a Bolivia para analizar el tema de la demanda marítima (“Legisladores de Bolivia y Chile analizarán demanda marítima y el caso Silala”, 1 de diciembre), en un encuentro que no muy fructífero en lo concerniente a la demanda marítima pero en el cual se estrecharon relaciones con uno de los partidos de ese país que llegó incluso a sumarse a la demanda boliviana (“Partido chileno se suma a demanda marítima boliviana”, 6 de diciembre).

Además, hubo dos ocasiones en las cuales los cancilleres Choquehuanca y Moreno se reunieron para dar inicio o continuar con las negociaciones bilaterales en el marco de los trece puntos. Primero, a principios de esta año cuando el diplomático boliviano fue hasta Santiago de Chile (“Cancilleres de Bolivia y Chile se reúnen para definir comisión mixta”, 17 de enero) después de sugerir la posibilidad de ir a La Haya en caso de que esas negociaciones fallasen. Luego, cuando el canciller Moreno visitó La Paz para continuar discutiendo el tema marítimo (“Canciller chileno arriba a La Paz en medio de expectativa boliviana”, 7 de febrero), momento memorable por tratarse de la primera reunión entre cancilleres de esos países en la sede de gobierno y antes de la cual Moreno mostró gran entusiasmo (“Canciller chileno: Hay que beneficiarse de una relación más estrecha con Bolivia”, 7 de febrero)

Después del 23 de marzo los intentos de acercamiento diplomático por parte de ambos países fueron casi inexistentes, al menos a nivel mediático.

Las exhortaciones a retomar el diálogo entre Chile y Bolivia sólo fueron registradas por Erbol 3 veces desde el 23 de marzo hasta el presente, primero en abril (“Diputado chileno sugiere a Morales y Piñera actuar con cordura y retomar el diálogo, 3 de abril), luego en junio (“Legislador boliviano pide a Chile a reanudar diálogo para resolver demanda marítima”, 30 de junio) y finalmente también en abril, con una propuesta chilena que tuvo respuesta en Bolivia pero no desde la misma instancia (“Senador chileno propone una reunión tripartita para zanjar demanda marítima boliviana” 7 de abril) (“Historiador Cajías sugiere tomar en cuenta propuesta de diálogo tripartito” 7 de abril)

En cuanto a encuentros entre legisladores, el único caso fue una invitación propuesta por parlamentarios chilenos a mediados de junio a sus homólogos bolivianos para participar en una velada por el Bicentenario del Congreso Nacional de Chile, la que fue rechazada por los últimos por la detención de los 14 militares bolivianos (“Legisladores bolivianos descartan invitación de Congreso chileno en protesta por maltrato a militares”, 22 de junio)

También hubo una propuesta parecida desde el lado boliviano pero que no paso de ser una idea en el parlamento (“Senadores bolivianos invitarán a sus pares chilenos para tratar tema marítimo”, 14 de abril), tal como aclaró entonces la diputada opositora Carmen Eva Gonzáles, quien afirmó en ese entonces que la idea se había postergado debido a que los legisladores bolivianos decidieron capacitarse sobre la temática antes de concretar la invitación a sus pares chilenos.

Una constante entre el antes y el después

A primera vista, los desencuentros entre ambos países han sido más frecuentes y más conflictivos después de la decisión de llevar a cortes internacionales la demanda marítima, además de que los esfuerzos diplomáticos y gubernamentales para tener una relación más llevadera se han reducido en comparación a lo que sucedía antes del anuncio.

A diferencia de la primera etapa, las controversias no fueron sólo un cruce de palabras entre presidentes o cancilleres sino polémicas en las que presidentes, legisladores y cancilleres amenazaron, ridiculizaron o condenaron la conducta de sus homólogos como sucedió con la advertencia del ministro Allamand sobre la preparación de sus fuerzas armadas “para hacer respetar tratados”, la burla de los senadores chilenos sobre la intención de Bolivia de tener al juez Baltasar Garzón como asesor jurídico o la impresión de autoridades chilenas de una supuesta provocación por parte de Evo al condecorar a los militares detenidos en su territorio.

Pero a pesar de todo esto existe un factor que debe ser tomado en cuenta: la política de Estado chilena para otorgar una salida soberana al mar para Bolivia.

Al hacer su anuncio el presidente Morales aclaró aquel 23 de marzo de este año que la decisión fue tomada después de considerar como “una pérdida de tiempo” las negociaciones bilaterales en el sentido de que no arrojaron resultados satisfactorios para la demanda boliviana. Y Morales tenía razón, puesto que tanto antes como después algo se ha mantenido invariable: la negativa de Chile a considerar una salida soberana.

De hecho, entre noviembre y febrero de este año hubo una controversia dentro del gobierno chileno y con el boliviano respecto a una supuesta negociación donde se habló de soberanía durante la presidencia de Michell Bachelet (“Salida al mar: Bachelet asegura que no se habló de soberanía para Bolivia”, 14 de noviembre) (“Bolivia niega que Bachelet haya ofrecido enclave con salida al mar”, 7 de febrero) (Diputado chileno revela que Morales y Bachelet negociaron canje territorial”, 20 de febrero)

Antes del anuncio, esta posición fue reiterada tres veces a principios de año (“Senador chileno rechaza la posibilidad de plebiscito para dar mar a Bolivia”, 4 de noviembre) (“Critican en Chile a Insulza por pedir propuestas a demanda marítima boliviana”, 29 de noviembre) (“Chile ratifica que no otorgará salida marítima con soberanía a Bolivia” 6 de diciembre)

La posición no varió después del anuncio: (“Senador chileno: Evo sabía desde el inicio que posible acceso al mar era sin soberanía”, 31 de marzo) (“Diputados chilenos califican de ridículo pago por Silala y piden renuncia a soberanía”, 28 de abril) (Chile: Bolivia carece de un fundamento para reclamar acceso soberano al mar”, 12 de julio)

Esto indica que la aclaración del presidente Morales respecto a la infructuosidad de las negociaciones bilaterales para conseguir una salida soberana se basó en una observación objetiva, que no importa el estado de las relaciones entre Chile y Bolivia, las posiciones de ambos no varían.

Otros factores

Pero echarle la culpa al anuncio de Morales por el alejamiento entre Bolivia y Chile no es apropiado, debido a que en realidad no se han restablecido relaciones diplomáticas entre ambos estados. Primero, el único momento donde hubo intentos serios de acercamientos fue con el gobierno de tendencia izquierda de Bachelet. Y segundo, las diferencias políticas entre los gobiernos de Evo y Piñera (considerado un representante de la derecha en su país) parecen haber influido en algo.

Concluyendo, se puede afirmar que las relaciones entre Bolivia y Chile se caracterizan actualmente por posiciones defensivas y pocos intentos de hermanamiento. Existe una claro deterioro en las mismas después del 23 de marzo. Puede que también hayan influido las posiciones políticas de ambos gobiernos.

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