octubre 29, 2020

Los narco-columnistas, cómplices del genocidio paramilitar

por: Aram Aharonian/ Questión Digital

La difusión de la información de que dirigentes políticos, periodistas, académicos, diplomáticos, religiosos, funcionarios gubernamentales, integrantes de ONGs , magistrados, miembros de las FF.AA . y otros personajes, figuraban entre los contactos de los máximos dirigentes de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), más conocidos como paramilitares, no sorprendió a la población en general. 

 

Lo sorprendente –o no- es que bajo la excusa de un espíritu de solidaridad, muchos medios y periodistas siguen callados ante las conductas de narcocolumnistas y seudoperiodistas que entraron en complicidad directa con delincuentes, mafiosos, estafadores y genocidas paramilitares.

El semanario digital colombiano Un Pasquín divulgó en sus últimas dos ediciones los nombres de personajes y entidades cuya mención resulta de interés general  -por su figuración pública-, y que tuvieron comunicación y relación con Carlos Castaño, el jefe paramilitar supuestamente asesinado en 2004. Los nombres surgen de la memoria USB (memory stick) del jefe paramilitar, en poder de la Fiscalía General desde hace tres años.

La “memoria” de Castaño

Con un total de 35 megabytes y 721 archivos divididos en siete carpetas diferentes, la memoria USB de Carlos Castaño –uno de los máximos líderes de los grupos paramilitares en Colombia– se encuentra en custodia en la Fiscalía General de la Nación desde hace ya tres años, cuando fue entregada por Hebert Veloza García, alias H.H.

A pesar de que a las pocas semanas de recibida el Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) elaboró un informe de 50 páginas respecto a su contenido, hasta ahora no ha sido tenida en cuenta dentro de las múltiples pesquisas que se adelantan respecto al paramilitarismo y sus aliados en todo el país.

El informe, que lleva el número 410780 y fue entregado el 23 de julio de 2008 a la Fiscalía 47 Delegada ante el Tribunal de la Unidad Nacional de Justicia y Paz de Medellín, hace un recuento de los más importantes hallazgos hechos por los investigadores. Se omiten aquellos que aparecen en archivos de prensa, cartas abiertas, gestiones humanitarias, páginas web o informes públicos, así como las comunicaciones entre paramilitares.

Narcolumnistas

 Entre los “periodistas” mencionados figuran:

Astrid Legarda. Periodista asilada en Estados Unidos (por amenazas de las FARC). Habría intermediado para que Carlos Castaño mediara con el grupo de los Buitragueños, comandantes de las Autodefensas Campesinas del Casanare, en un caso de venta de armas por parte de los suboficiales del Ejército Dauris Mercado Tamara y Harold Ever Montaño.

Luis Jaime Acosta. Corresponsal de la Agencia trasnacional de noticias Reuters. Después de entrevistar a los paramilitares alias Rodrigo Doble Cero y a El Alemán, le escribe a Castaño: “Quedé muy impresionado con el grado de entrega y profesionalismo de la gente del Bloque Metro y de los comandantes Rodrigo y Jota. Sin otro particular y esperando sus instrucciones”.

Harriet Yolanda Hidalgo Silva. Periodista. Actual Jefa de Investigación del programa La Noche de RC N. Le envió nada menos que un poema personal a Carlos Castaño.

Ernesto YamhureCastaño le enviaba sugerencias de modificaciones a sus columnas. Habría intermediado para una comunicación de Carlos Castaño con la embajada de Estados Unidos. Castaño conocía de antemano las columnas de Ernesto Yamhure y tenía injerencia sobre su contenido.

Salud Hernández-Mora, española nacionalizada colombiana, columnista de El Tiempo, corresponsal del diario español El Mundo, asesora de imagen de siniestros personajes, autora del prólogo del libro sobre Castaño “Mi confesión”.

Colegas, de los delincuentes

Pese a la gran cantidad de información que contiene el USB entregado a la Fiscalía General hace tres años, hasta ahora no ha sido tenida en cuenta dentro de las múltiples pesquisas que supuetamente que se adelantan en Colombia sobre el paramilitarismo y sus aliados y que salpican a muchos políticos que han estado íntimamente ligados al gobierno de Álvaro Uribe.

Ejemplo de estas conductas es el caso de Ernesto Yamhure, quien a raíz de las denuncias publicadas por Un Pasquín, debió renunciar a su columna en el diario El Espectador y a abandonar sus espacios radiales en Caracol Radio y en Radio Súper, donde compartía micrófonos con el ex ministro Fernando Londoño Hoyos.

Dice Vladdo, humorita gráfico de La Semana y  director de Un Pasquin, que “con el propósito de contextualizar (¿o matizar?) las denuncias sobre los llamados paracolumnistas, algunos quieren desviar la discusión hacia los casos de reporteros amigos de la guerrilla, que también los hay, pero es un tema que ahora no viene al caso.

Es lamentable –agrega- que, salvo contadas excepciones, las directivas de medios, los líderes de agremiaciones periodísticas y los decanos y docentes de las facultades, miren para otro lado. Cuando un periodista establece relaciones non sanctas con delincuentes,  se convierte en colega, en cómplice de ellos.

 Vladdo (Vladimir Florez), aseguró en entrevista con Caracol Radio que esa memoria USB, que pertenecía a Carlos Castaño, fue entregada a la Fiscalía por el exparamilitar Hebert Veloza ‘HH’ y que allí “queda clarísimo que esa relación trascendió la frontera de lo profesional o académico, para convertirse en una cosa más estrecha”.

Resaltó que, según la información hallada en los archivos, Castaño aconsejaba al columnista cómo debía abordar los temas que trabajaría en su columna, defendiendo el proceso de paz con las AUC. “Le pido un favor, inserte un párrafo donde alerta a las AUC sobre la importancia del cumplimiento de su palabra ante la opinión pública, de cumplir con el cese de hostilidades, que incluye abandonar definitivamente cualquier participación en actividades del narcotráfico, pues es lo que espera Estados Unidos (…) Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe, y muestra su línea crítica con todos los violentos”.

Con estas palabras, Castaño aconsejaba a Ernesto Yamhure la modificación de una columna que publicaría en el diario El Espectador, el 1 de diciembre del 2002. “… Del cumplimiento de su palabra dependerá la confianza y el respaldo de los colombianos al proceso de paz negociación con ellos”, pedía Castaño en la comunicación con Yamhure.

La relación entre Castaño y Yamhure ha sido también comentada por Juan Rodrigo García Fernández (hermano de ‘Carlos Mauricio’, el ex comandante del Bloque Metro de las Autodefensas asesinado en julio del 2004) y por Freddy Rendón Herrera, alias el ‘Alemán’.

 Astrid Legarda, es comunicadora, máster en Ciencias Políticas en Estados Unidos y especializada en Israel en asuntos de guerra y áreas de conflicto, autora de “El verdadero Pablo: sangre, traición y muerte”, según los testimonios de John Jairo Velásquez, alias Popeye, lugarteniente, secretario privado y amigo de Pablo Escobar, jefe del Cartel de Medellín.

El nombre de Salud Hernández-Mora ha aparecido en meses recientes en diversas ocasiones en estrados judiciales [y algunos medios digitales], debido a las alusiones que varios ex funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad(DAS) han hecho de esta periodista como partícipe de la campaña de desprestigio que ese organismo de inteligencia adelantó contra la Corte Suprema de Justicia.

Ahora, a dichas acusaciones se suma el hallazgo de unos correos de comienzos de 2003 que la columnista intercambió con el entonces comandante de los grupos paramilitares, Carlos Castaño, y que fueron encontrados en la USB que H.H. le entregó a la Fiscalía. Le decía Castaño: “Apreciada Salud. Reciba mi saludo con afecto. Le ruego suavizar mi respuesta a la pregunta sobre cómo financiar las Autodefensas abandonando el narcotráfico”: Carlos Castaño”. Como respuesta, el jefe  paramilitar recibía: “Estimado comandante, comprendo su su precisión y así la haré.”

La hispano-colombiana, quien ya tomó un avión a Madrid, llegó hasta el punto de prologar el libro “Mi confesión” del ¿asesinado? narco-paraco Carlos Castaño (fue “oficialmente” declarado asesinado en 2004).

¿La prensa cómplice silenciará todo ésto también?

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