octubre 20, 2020

La importancia de los importantes

por: Fabián Restivo

Deberíamos saber quienes son los importantes. Deberíamos saberlo porque por alguna razón muchas veces inexplicada, les damos importancia. Y ellos lo saben. Entonces de la nada les brotan las limousinas, las guardias de honor, las secretarias, los corredores de vigilancia entre las multitudes de la plebe, los besamanos y los lameculos. De estos últimos se cuidan, porque por lo general desde allí comenzaron su carrera.

Los importantes responden de manera altiva. No por filosofía, sino porque para llegar a ser importantes, tuvieron que mantener la cabeza gacha mucho tiempo, mientras pergeñaban como reemplazar al importante del momento. Y esos servicios se cobran en la misma moneda. Estos importantes no toman café distraídamente. Lo toman asumiendo el espacio en que se lo sirven, sentados en un sillón Chesterfield de cuero que huele a cuero, y sabe a cuero al tacto de la mano izquierda que acaricia los botones mientras saborean la importancia del café. A estos importantes no les gusta comer caviar: les gusta que los vean comiendo caviar. Aguantan la nausea que les produce el penetrante aroma a pescado concentrado y levantan las cejas cerrando los ojos, señalando que aprecian el bouquet. A los importantes la secretaria les acomodan la raya del pantalón con un indisimulado disimulo. Eso les da un brío que desconocían poseer. En general el valor no les alcanza ni para ser libremente obscenos, pero igual se les dibuja una sonrisa.

Desde allí el mundo es otra cosa. Todo valió la pena

Pero como sabemos que los caballos no bajan escaleras y con la altura se marean hasta las cabras, hay un momento muy próximo en que los importantes solo se deben a su propia importancia. Una suerte de masturbación de cuerpo ausente. Pero como son importantes hay quien hace la tarea de decirles que corbata le queda mas linda, que avión deben abordar, para qué van en ese avión, quien los va a buscar en el aeropuerto, y asegurarle que lo espera una vagoneta 4 x 4 full aire, para ingresar en aquellos lugares donde el calor y la tierra se mezcla con el olor a sudor de esa gente que no reclamaba su presencia. Y que una guardia de deshonor lo estará esperando para que nada desagradable e indigno de su condición de importante le suceda.

A la vuelta del paseo homeriano, hablan en la prensa sin percatarse del esfuerzo de la entrevistadora por disimular la carcajada. Y de verdad creen que lo hacen de maravillas. Su pecado no es la estupidez expuesta sin pudor, sino el entusiasmo que le ponen, mientras la presentadora le sonríe.

De verdad: nada se compara con ser importante

En el otro lado están los no-importantes. Estos viajan en trufi, en minibús o en taxi. Transpiran cuando hace calor y se mojan si llueve. No son la contracara de la moneda, son el respaldo de la moneda, cuyo frente es, como todos sabemos, los importantes. Los no-importantes trabajan, hablan, operan en silencio. Resuelven el tendal de desgracias que dejaron los importantes a su noble paso. Llegaron en un jeep sin amortiguadores, tras largas horas de viaje incomodo, a arreglar lo que no estaba tan mal antes de la llegada aérea y perfumada de los importantes, y vuelven a ir y a venir hablando un idioma que el importante desconoce, pero que es el idioma que se habla donde el calor y la tierra huelen al sudor de la gente que espera hablar con alguien que de verdad los entienda. Un no-importante.

Los no-importantes quieren resolver, no por resolver, sino porque entienden, ven, escuchan. Llegan sin guardia, porque saben de antemano el problema que el importante ni imaginaba cuando se admiraba/arreglaba la solapita del saco frente al espejo que le devolvía la imagen que aparecerá en la tele o en los diarios. Donde se ocupará de que se note que habla desde el aire acondicionado, las canonjías, los pluses varios. Lo importantes en general, son impudorosos. Es natural. Porque mientras lo no-importantes hicieron el trabajo y consiguieron el pequeño logro de arreglar el gran desastre, los importantes presentan los gráficos en reuniones de gabinete. Muchas veces cambiando datos para que les sean favorables, destrozando nuevamente el trabajo de los no-importantes.

Estos importantes son una gente de mierda y merecen todo mi desprecio, pero bueno…es una opinión muy personal. En todo caso si, creo que deberíamos de una vez clarificar cual es la importancia de los importantes. Y de paso, averiguar para quien sirven.

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