octubre 31, 2020

Sociales

En la inefable sección Sociales del periódico El Deber, apareció la singular fotografía de un grupo de líderes y pastores evangélicos en compañía de Mario Cossío. El prófugo y huésped cinco estrellas de la derecha cerril paraguaya muestra su mejor sonrisa. El pie de imagen indica que los fotografiados son parte de una delegación de cien personas que partió desde Bolivia para participar en el 20° Congreso Internacional de la COICOM, celebrado en Asunción a finales de octubre, donde hubo 4700 personas de 22 países.

La sigla corresponde a la Confederación Iberoamericana de Comunicadores y Medios Masivos Cristianos, fundada en 1992 en Santa Cruz de la Sierra. De hecho, en Bolivia realizaron ya cuatro de sus veinte congresos (en 1992, 1996, 2001 y 2005). Resulta por lo menos llamativo que una organización con semejante capacidad operativa funcione desde uno de los países más pobres del continente. También llama la atención la voluntad expresa y desfachatada de aparecer con un delincuente prófugo en una fotografía pretendidamente casual, y en el marco de una sección de prensa clásica de la élite farandulesca cruceña (quien no aparece allí, sencillamente no existe).

COICOM, así como cientos de otras instituciones, ha nacido al calor de la derecha religiosa (cristiana) norteamericana. Es un producto de fuertes tendencias y corrientes al interior del ámbito evangélico, que en tiempos de R. Reagan se agruparon en lo que se conoció como la Mayoría Moral, y posteriormente como la Christian Coalition. Jerry Fallwell y Pat Robertson, dos poderosos telepredicadores, fueron sus principales pilares.

En realidad, casi todas las posibles variantes neoconservadoras evangélicas se nutren en dos movimientos teológicos usamericanos conocidos como Dominionismo y Reconstruccionismo cristiano, surgidos en torno a la década de 1970. Básicamente plantean que la Biblia debe ser la norma y guía de todo gobierno y sociedad, y que los EEUU detentan una supremacía moral que ha de imponerse al resto de la humanidad. Los caracteriza un evangelismo agresivo, estupendamente financiado y excelentemente articulado, que sortea las estructuras de las iglesias protestantes históricas para conformar nuevas redes y modelos.

Pero volvamos al Congreso COICOM 2011, cuya plataforma, de acuerdo al despacho de prensa de una agencia evangélico-conservadora, indica que “estará formada por líderes importantes de Iberoamérica y diferentes lugares del mundo, quienes impartirán una capacitación adecuada a estos tiempos”. Pero ¿quiénes son? Analicemos la trayectoria de algunos de los anunciados en el programa oficial:

  1. Luís Fernando Solares, guatemalteco, preside COICOM. Es dueño de varios medios y del Canal 27, denunciado por telemaratones pretendidamente benéficas cuyo verdadero objetivo es el autofinanciamiento. Fungió como coordinador de las visitas del predicador Luís Palau a Centroamérica. Este argentino-norteamericano fue un mimado de H. Banzer, que le proporcionó generosos espacios públicos para sus campañas televisivas en plena dictadura (un plan de cuño anti-izquierdista que algunos investigadores denominaron “Coroneles para Cristo”).
  2. Alberto Mottesi, argentino-norteamericano que fatiga medios y televisoras con sus prédicas de tono campechano ambientadas en la barra de un bar. Se destacó en 1984 por su actuación en Nicaragua en favor de la Contra y del plan Reagan, atizando la propaganda de la (supuesta) persecución religiosa que propiciaba el sandinismo.
  3. Josh McDowell, autor de decenas de libros de divulgación e innumerables ediciones que literalmente han tapizado e intoxicado América Latina con una fuerte carga apologética.
  4. Luís Bush, argentino-norteamericano, animador de un movimiento planetario “de conversión” conocido por AD2000 y Más Allá, luego mutado en los proyectos Josué I y II en referencia al personaje bíblico del mismo nombre, celebrado por haber enviado espías para conquistar la ciudad de Jericó. El Rvdo. L. Bush, con el padrinazgo de Billy Graham, mentor religioso de George W. Bush, planificó conversiones masivas desde su proyecto Ventana 10/40 (para alcanzar personas entre las latitudes 10 y 40 al norte del mundo, fundamentalmente musulmanes, budistas, animistas e hinduístas, considerados “resistentes al cristianismo”). No resulta superfluo enfatizar la importancia que implica todo este soporte ideológico para las invasiones contra Iraq, Afghanistán, Libia y otros por parte del imperio norteamericano…

COICOM apunta certeramente su estrategia al ámbito de las tecnologías de punta en el universo comunicacional evangélico neoconservador. Conoce de sobra la importancia de articular y fortalecer redes, aportando paquetes tecnológicos y de contenido. Basta por ejemplo recorrer el dial de las radioemiosoras FM en Santa Cruz.

Frente a tamaña apuesta, la foto con el estafador fugitivo es nada más que un guiño travieso a la opinión pública, para dejar en claro y a todo color dónde se ubican las prioridades de ese movimiento.

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